El Centro de Cría de urogallos de Valsemana contará con 20 nuevos voladeros en un año
Medio Ambiente destina 500.000 euros a la adecuación de una parcela en las instalaciones leonesas para alojar y aclimatar a los ejemplares del ave en peligro de extinción antes de su liberación
La Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio destinará 500.000 euros a la construcción de nuevos voladeros para la conservación del urogallo en León, según aprobó este jueves el Consejo de Gobierno de la Junta.
El encargo, que se desarrollará en el Centro de Cría de Valsemana, tiene como objetivo la adecuación de una parcela situada al noroeste del centro, con una superficie aproximada de 478.783 metros cuadrados, para la construcción de 20 voladeros de presuelta destinados a alojar y aclimatar a los ejemplares de urogallo al medio natural de forma previa a su puesta en libertad. Esta actuación permitirá mejorar la capacidad y el rendimiento del centro, ya que los voladeros existentes, contiguos a los módulos de cría, resultan actualmente insuficientes.
Actuaciones previstas
Las actuaciones previstas incluyen trabajos previos de acondicionamiento y urbanización de la parcela, con la retirada de infraestructuras preexistentes, materiales y vegetación adulta, así como la mejora de los accesos. Asimismo, se dotará a la zona de los servicios necesarios de electricidad, abastecimiento de agua y telecomunicaciones, incluyendo la instalación de fibra óptica reforzada para garantizar la conectividad y la videovigilancia.
El proyecto contempla la construcción de 20 voladeros de distintas dimensiones, con cerramientos diseñados para proteger a los urogallos tanto de depredadores terrestres como aéreos. Cada voladero estará equipado con dos cámaras de videovigilancia que permitirán realizar una monitorización continua del comportamiento y evolución de los ejemplares durante la fase de aclimatación.
20 voladeros
Además, en el interior de los voladeros se llevará a cabo la plantación de diversas especies arbóreas y arbustivas, como abedules, sauces, álamos, espinos, avellanos y fresnos, con el fin de reproducir el hábitat natural del urogallo. Esta vegetación facilitará la adaptación de las aves al entorno, servirá como fuente de alimento y contribuirá a mejorar las condiciones de éxito en su posterior liberación.