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'Los caballeros de la noche'

Daniel Balmaceda relata de manera exitosa un hecho real que aconteció en Buenos Aires en el último cuarto del siglo XIX. 'Los caballeros de la noche', editado por Grijalbo, es el título de una narración que desgrana con un estilo ágil y atractivo un delito cometido por una extraña banda que, a juicio de uno de los abogados defensores, no fue sino una "asociación de imbéciles"
Los caballeros de lanoche 2
Fragmento de la portada 'Los caballeros de la noche'.

Es más que probable que en Argentina sea bien conocida la historia real que da pie a esta novela de Daniel Balmaceda (Buenos Aires, 1962) que aconteció en 1881 pero que bien podría ser algo ficticio y legendario. Cuenta la historia de la formación de una banda de malhechores en la que sus mínimos componentes, apenas 9, eran todos inmigrantes: un argelino, un griego, tres italianos y dos franceses al frente de los cuales se encontraban un belga y un español. Su primer y único golpe consistió en secuestrar el cadáver de una potentada viuda, Dª Inés Dorrego, con el objeto de conseguir de sus hijas una recompensa de dos millones. 

Esa es, en fin,  la trama de la novela que el autor ha estructurado en tres partes, cada una de ellas constituida por pequeños capítulos (son sorprendentes los títulos que los encabezan) de apenas dos o tres páginas en las que ofrece con precisión y concisión algún aspecto o detalle del asunto. Esa estructura dota de agilidad e interés a la narración en la que se van introduciendo secuencialmente los personajes (todos reales pero magníficamente descritos) que por una u otra razón tendrán algo que ver con un episodio que, aunque exitoso en el mismo momento de cometerse, está condenado al fracaso. En esa trama tiene no menos importancia el cuerpo policial que en ese preciso momento está comenzando su andadura en Argentina dirigido por Marcos Paz y cuyos integrantes no dudan en adoptar los más inverosímiles disfraces para realizar su exitoso trabajo.

La estructura de la obra

La primera parte de la novela nos lleva a Brujas para contarnos la historia del aristócrata belga Alphonse Kerckhove que, tras robar al barón de Peñaranda, su tío materno, huye a Argentina. Y ahí, en Buenos Aires, discurre ya la segunda parte de la obra, que narra cómo crean Kerckhove y el español Muñiz la sociedad de “Los caballeros de la noche”, cómo reclutan a sus integrantes y cómo planean el secuestro. La tercera parte, por fin, relata los avatares del secuestro, el cobro del rescate y la detención de los miembros de la sociedad. Y, por supuesto, el juicio (con sorpresa) al que se verán sometidos y las consecuencias que tendrá para la nación. Con respecto al jucio, me ha resultado particularmente interesante el papel de Rafael Calzada, un abogado natural de Navia (Asturias) que emigró a Argentina (también lo harían dos de sus hermanos posteriormente), país en el que obtuvo gran éxito profesional, personal y social hasta el punto de que en su honor se fundó y creó una villa tras su muerte que lleva su nombre.

Se trata, sin duda, de una estupenda obra en la que Daniel Balmaceda ha sabido modelar el rigor histórico con la literatura. Muy bien escrita y con una convincente recreación de la ciudad y la sociedad del Buenos Aires de la época, el libro engancha desde el primer momento y, precisamente por esa razón, se lee de un tirón. Es bien interesante el epílogo final en que el autor reflexiona sobre algunas cuestiones del proceso creativo y su preferencia por denominar a su obra narrativa histórica en vez de novela. 

Los caballeros de la noche
Daniel Balmaceda
Grijalbo, 2026
288 páginas