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Carlos Núñez, en el Heraldo de León: "En el Auditorio vamos a vivir un viaje en el tiempo con mucha frescura"

El gaitero gallego Carlos Núñez llegará a León el 13 de diciembre, a las 21:00 horas, para celebrar el 30.º aniversario de A Irmandade das Estrelas, el disco que transformó la música celta y dejó una huella profunda en las tradiciones sonoras de la Península
Carlos Núñez, durante uno de sus conciertos. Fotografía de Xavier-Mercade
Carlos Núñez, durante uno de sus conciertos. Fotografía de Xavier-Mercade

El gaitero gallego Carlos Núñez llegará a León este sábado, a las 21:00 horas (Auditorio Ciudad de León), para celebrar el 30.º aniversario de A Irmandade das Estrelas, el disco que transformó la música celta y dejó una huella profunda en las tradiciones sonoras de la Península. El concierto, al que se podrá acceder desde las 20:30, ofrecerá un recorrido por tres décadas de viajes, colaboraciones y descubrimientos que han convertido al músico —apodado el “Jimi Hendrix de la gaita”— en una de las figuras más influyentes del género. Las entradas ya están disponibles en ctickets.es, con precios que oscilan entre los 16,50 y 29 euros.

La actuación promete ser una experiencia única, en la que Núñez revivirá las conexiones culturales y emocionales que han inspirado su carrera, desde los paisajes atlánticos hasta escenarios de medio mundo. Con una puesta en escena cargada de energía y sensibilidad, el artista invita al público leonés a sumarse a una nueva hermandad musical que, tres décadas después, sigue expandiéndose con la misma intensidad, magia y emoción que marcaron el origen de aquel álbum histórico.

- Han pasado treinta años desde la publicación de A Irmandade das Estrelas... ¿Cómo ve hoy aquel álbum y qué siente al celebrarlo en el Auditorio de León?

Para mí no es mirar atrás con nostalgia, sino comprobar que la semilla que plantamos se ha convertido en un árbol frondoso. A Irmandade fue un "Big Bang", una explosión de energía que nos dijo a todos: "nuestra música no es una pieza de museo, está viva y puede mirar a los ojos al pop o al rock". Celebrarlo en León es especialmente emocionante porque esta tierra siempre ha entendido esa conexión y creo que por fin se empiezan a ver los frutos, con muchos artistas jóvenes que han ido colaborando con nosotros en los últimos años. El Auditorio de León es un templo, tiene una acústica maravillosa y la calidez de su madera crea un ambiente único.

Volver allí con este repertorio es como cerrar un círculo mágico, trayendo la fiesta de hace 30 años pero con toda la sabiduría de hoy.

- Le definen como “el Jimi Hendrix de la gaita”... ¿Qué papel jugó esa innovación en el disco y cómo influye hoy?

Ese apodo fue un piropo maravilloso de la prensa americana, pero en el fondo reflejaba una lucha por la dignidad. La gaita era el instrumento de los pastores, de la aldea, y yo quería demostrar que podía ser tan virtuosa, electrizante y poderosa como una guitarra de rock. Esa búsqueda de libertad fue el motor de A Irmandade. Invitamos a artistas de flamenco, de rock, de música cubana a nuestra casa. Esa filosofía sigue siendo mi brújula: no tener miedo a mezclar, a abrir ventanas. La tradición no es una jaula, es una pista de despegue. Hoy sigo explorando esos límites, intentando que la gaita hable idiomas nuevos.

- En esta gira especial, ¿Qué pueden esperar los asistentes leoneses?

Vamos a vivir un viaje en el tiempo, pero con mucha frescura. Sobre el escenario se produce un milagro generacional: estoy tocando con compañeros que grabaron el disco hace 30 años y con jóvenes talentos que ¡ni siquiera habían nacido entonces! Esa mezcla de experiencia y energía juvenil es explosiva. Estamos recuperando los arreglos originales, volviendo a la madera y a lo acústico.

Y tengo una sorpresa muy especial para León: vamos a rendir un pequeño homenaje a la preciosa tradición de los Ramos de Navidad. León guarda tesoros musicales increíbles y queremos que el concierto sea una verdadera hermandad. Todo el gran cuadrante noroeste peninsular tiene tradiciones muy parecidas, pero también con una variedad local enorme. Estoy alucinando por ejemplo con los ramos, hay muchísimos diferentes según la localidad!

- Acaba de publicar 'Celtic Sea' para el 50 aniversario de Brittany Ferries... ¿cómo surgió esta colaboración?

Fue una propuesta preciosa y muy romántica. El CEO de la compañía me llamó y me dijo: "Carlos, nuestros barcos unen físicamente las tierras celtas, pero tú las unes con tu música. Necesitamos una banda sonora para ese viaje". Celtic Sea es una sinfonía dedicada al mar que nos une a todos los atlánticos. He querido capturar ese espíritu de libertad, de las olas, de la brisa que compartimos desde Galicia y Asturias hasta Irlanda o Bretaña. Es música para viajar, para soñar y para celebrar ese espíritu atlántico que, por cierto, León también respira en su norte, y en esa banda sonora que escuchan millones de pasajeros al año pueden encontrar música leonesa recogida por el gran Miguel Manzano.

- La música tradicional vive un momento de renovación (Tanxugueiras, Rodrigo Cuevas, Tsacianiegas)... ¿Cómo valoras esta evolución?

¡Me hace inmensamente feliz! Es la confirmación de que teníamos razón. Ver a fenómenos como las Tanxugueiras o Rodrigo Cuevas llenando grandes espacios sin complejos demuestra que el folklore es la nueva música moderna. Y me alegra mucho que menciones a Tsacianiegas; el trabajo que hacen en Laciana es fundamental. Es maravilloso ver cómo cada valle, cada comarca, recupera su orgullo. El camino es imparable: las nuevas generaciones han perdido el miedo al "qué dirán" y están llevando nuestras raíces a la vanguardia. Ya no somos "los parientes pobres" de la música, somos el futuro.

- ¿Por qué cree que la música celta sigue conectando tan profundamente con audiencias tan diversas?

Porque es una música que va directa al ADN, al alma y al corazón, sin pasar por el filtro del intelecto. Tiene algo ancestral, una verdad que todo el mundo reconoce, sea en Japón, en Brasil o en León. Tiene la alegría para celebrar la vida y la melancolía para curar el alma. Además, es una música inclusiva, de comunidad, de "hermandad". No se toca para que te miren, se toca para compartir. En un mundo cada vez más digital y solitario, la gente necesita esa conexión física, tribal y auténtica que ofrece nuestra música.

- ¿Hacia dónde le apetece caminar artísticamente? ¿Qué nuevas aventuras imaginas?

Mi curiosidad es insaciable. Me apetece seguir haciendo de “arqueólogo musical”, tirar del hilo de la historia para encontrar nuevos caminos posibles de futuro. Quiero seguir explorando por ejemplo las conexiones de lo celta con la música clásica —con Beethoven, por ejemplo, que arregló muchísimas canciones celtas— o seguir descubriendo cómo nuestra música viajó a América y volvió transformada. El Atlántico es una fuente inagotable de inspiración. Mientras haya una melodía olvidada que rescatar o un amigo con quien compartir escenario, ahí estará mi próxima aventura.