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El II Festival Jazz y+ se despide por todo lo alto con Alma, Rale Micic y Abe Rábade

Más de 300 personas llenaron el Parque de la Era de Vega de los Árboles para disfrutar de un concierto de gran nivel que confirma al festival como una cita imprescindible del verano musical leonés
TRÍO PÚBLICO 2
Un instante del concierto de Alma y Rale Micic con el pianista Abe Rábade.

Había despertado gran expectación el último concierto del II Festival Jazz y+ de Vega de los Árboles. No era para menos, que la presencia de Alma y Rale Micic con el pianista Abe Rábade reunía a tres auténticas estrellas del panorama jazzístico estadounidense y nacional.

Más de trescientas personas

Más de trescientas personas se reunieron en el Parque de la Era de la localidad para deleitarse con la voz de Alma, capaz de la potencia más arrolladora y de la sutileza más insinuante, y el talento a raudales que vuelcan su pareja, Rale Micic, a la guitarra y Abe Rábade a los teclados. El viejo remolque agrícola que sirve como escenario habitual concentraba las miradas de un público extasiado que aplaudía cada pieza, agradeciendo el esfuerzo de Alma por expresarse en español.

Sonaron canciones del “Lilac Wine”, el aclamado por crítica y público disco de Alma, junto a otras instrumentales, como “A folla do Castiñeiro”, una composición de Rale, inspirada por los aires tradicionales gallegos, tal es la complicidad con Rábade y su proyecto en común, del disco “Americana”.

Próxima edición en marcha

Todo llega y, con el final del concierto y los solicitados bises, también el final del festival. Trabaja ya la organización en la próxima edición, que se promete, como la de este año, de oferta plural de estilos. Muy pronto para que trascienda nada de la agenda, lo que sí parece claro es que se mantendrán las fechas de los sábados del mes de julio. También parece efectiva la alianza con el Seminario de Jazz de León, tratando de que los profesores del curso puedan tener hueco en este ciclo. Sin duda una garantía de calidad en la oferta.

Se cumple un año más el sueño de esta pequeña pedanía. Lo que podía parecer un despropósito parece ahora materializarse en lo que puede ser un referente del verano musical leonés, con lo rural como valor, y la sencillez y proximidad como estandarte.