‘La sombra de los perros románticos’. Una biografía de Roberto Bolaño
Como no soy hincha de Bolaño (Chile, 1953- España, 2003), puedo asegurar que existen más posibilidades. Por ejemplo la de leer ‘La sombra de los perros románticos’ como una espléndida obra literaria que se sostiene por sí misma. Quienes han escrito en alguna ocasión biografía (admitiendo que es cosa bastante poco probable entre los lectores) saben que el género no resulta a menudo muy gratificante. A la ardua y tremenda tarea de buscar la documentación, seguir rastros recónditos, expurgar los testimonios, entender al personaje (poniendo por medio toda la tierra que haga falta), discriminar entre realidad y ficción o incardinarlo en un tiempo, le sigue inevitablemente el proceso no menos dificultoso de ordenación y selección del material y la construcción de un texto que el lector considere no solamente interesante (por mucho que el biografiado lo sea) sino, sobre todo, ameno.
A mí me parece que Jose Serralvo (Jerez de la Frontera, 1984) ha sido capaz de salir bien airoso de una empresa en la que la cercanía temporal del personaje de Roberto Bolaño probablemente ha sido más un obstáculo que una facilidad. ¿Cómo navegar entre anécdotas que probablemente aportarán quienes le han conocido y aún están entre nosotros para contarlo, seguros de la necesidad de que se recojan? Probablemente acudiendo al refrán tan castizo que afirma que donde hay patrón no manda marinero…
Los perros románticos
Los hinchas de Bolaño, a quien probablemente la pasión los lleve a convenir con Serralvo en considerar al autor una y otra vez “el mejor escritor de su país, de su continente y de su lengua”, no necesitan explicación a un título que remite al primer poema de la que, junto a la novela ‘Los detectives salvajes’, es probablemente una de sus obras emblemáticas.
"En aquel tiempo yo tenía veinte años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos".
Y parece bastante acertado el modo en que Serralvo construye ‘La sombra de los perros románticos’ dividiéndola en cinco partes que se corresponden con claros momentos de la vida de Bolaño que empieza donde empieza la de cualquiera y culmina en una muerte temprana. Lo magnífico es que las casi cuatrocientas páginas que ocupa esa narración se condensan en las primeras líneas:
"A primera vista la historia es sencilla. Un niño nace en el anonimato de una humilde familia chilena y medio siglo más tarde, lejos de allí, al otro lado de mares desconocidos y grandes océanos, muere convertido en el escritor más grande de su país, su continente, de su lengua, esa patria única y verdadera".
Anticipar el desenlace, lejos de desanimar al lector, le empuja a discurrir por la peripecia vital de un hombre que termina, yo diría que pese a todo, siendo un excelente escritor. A recorrer con él aquellos acontecimientos que van construyendo a un personaje extraño, absolutamente fascinado por la literatura, creador y liquidador del infrarrealismo, acaparador de sueños y esperanzas ("pero convencido de que algún días les dará alcance"), fabulador de su propia historia y la de otros.
Página tras página, Serralvo enlaza la vida y la obra de Bolaño aportando claves que llevan a los lectores (a los lectores simplemente, probablemente no a los hinchas) a apetecer volver a abrir las páginas, pongamos que de ‘Amuleto’ para reinterpretar lo leído y descubrir la realidad de unos personajes que un increíble y magnífico Bolaño convirtió en literatura. O sea, en protagonistas de ficción.
“Venimos advirtiendo desde hace tres centenares de páginas, en verdad desde el mismísimo principio, que Roberto Bolaño, nuestro protagonista, ese jovenzuelo chileno tornado poeta salvaje, y luego inmigrante, ‘sudaka’, y finalmente novelista, acabaría convirtiéndose, cual humilde crisálida presta a extender las alas, en el escritor más grande de su país, de su continente y de su lengua, hecho que se produce aquí, frente a nuestros ojos…”
Dedicadas las últimas páginas a recoger la bibliografía y los materiales diversos en los que Serralvo ha buceado, que sea Valerie Miles (Nueva York, 1963) quien cierre la obra en un epílogo es todo un lujo. En él nos recuerda, entre magníficas consideraciones generales sobre lo que es la biografía y sus peligros, que lo que Jose Serralvo nos ofrece “no es un cierre, sino una forma de ver con mayor claridad”.
Que el lector disfrute ‘La sombra de los perros románticos’ y que, si no pertenece a la hinchada, encuentre esa “preciosa puerta de entrada” que el escritor Juan Bonilla (por cierto, también jerezano) nos anticipa en el prólogo.
La sombra de los perros románticos
Navona, 2026
384 páginas