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Taberna Femme: valentía y modernidad

Una simple pero sugerente escenografía, con una mesa redonda que tendrá varios usos, vasos y botellas de vidrio verde por todas partes, incluso en la lámpara que pende del escenario, abren la puerta a una gran propuesta
Taberna
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El público leonés volvió a llenar en la tarde de este jueves las butacas del Auditorio de León para disfrutar de ‘Taberna Femme’, el último espectáculo en escena de la bailaora y coreógrafa Sara Calero. 

Es un montaje valiente y moderno de música y danza que sostienen la propia Sara Calero, Ana Arroyo, Lucía Ruibal y Carmen Moreno, que se dejan la piel y el arte en el escenario durante los más de setenta minutos que se prolonga su actuación.  Con ellas, la poderosa guitarra de Javier Conde y la gracia del versátil Sergio “el Colorao”.

Escenografía

Una simple pero sugerente escenografía, con una mesa redonda que tendrá varios usos, vasos y botellas de vidrio verde por todas partes, incluso en la lámpara que pende del escenario, nos sitúa en una taberna, refugio de cuatro mujeres después de una fiesta moderna de rock and roll. Cuando la fiesta termina, las mujeres reflexionan a través de pequeñísimos textos, música y baile sobre la esencia femenina en un espacio disfrazado de taberna. 

En una escenografía muy interesante, que permite recrear escenarios físicos pero también interiores, las mujeres recrean un cuadro simbólico que se mueve entre lo clásico y lo vanguardista en el que la vestimenta puede ser interpretado como un guiño a una generación.

Propuesta fresca

‘Taberna femme’ es una propuesta fresca (la idea original y la dirección escénica son de Sara Calero), un flamenco teatral y una reinterpretación de músicas bien diferentes que hicieron disfrutar al público de principio a fin: desde el cante popular inicial sin acompañamiento ninguno a la interpretación de la ‘Mariposa blanca’ de Lole y Manuel. 

Pasando por el tango ‘La guajira” en versión reguetón o el bolero ‘Bésame mucho’ en versión irónica de Sergio “el Colorao’, que termina simbólicamente asaeteado.

Una tarde de buena música y de fantástica danza. Que haya más.