Los versos de 'Ante el estío' de Catalina Bello suenan en la Casa de León en Madrid
La tarde del jueves, 29 de enero, la Casa de León en Madrid se convirtió en un punto de encuentro para quienes disfrutan de la poesía y de los actos culturales con sabor a tierra. Allí se dio a conocer el poemario Ante el estío (editorial Olélibros), firmado por la escritora berciana Catalina Bello.
En un ambiente cercano y con protagonismo claro para la palabra, la presentación fue avanzando por los distintos hilos del libro sin prisas. Además, la música tuvo un papel muy presente durante la cita gracias a la colaboración de la pianista leonesa Camino de la Puente
En la mesa acompañaron a la autora Alfredo Álvarez Álvarez, doctor en Filología Francesa, profesor universitario y escritor, autor del prólogo, y Margarita Álvarez Rodríguez, filóloga y escritora. Ambos forman parte de la Junta Directiva de la Casa de León en Madrid.
Las claves del poemario
Durante su intervención, Alfredo Álvarez recorrió algunos de los universos poéticos que atraviesan el libro: el grito, la nostalgia, la tierra psicoanalítico y el lirismo. También subrayó la huella de la infancia de la autora en el poemario, con la idea de que se trata de “mirada y emociones gestadas en los primeros años de vida y que perduran para siempre”. En esa misma línea, destacó los matices del conjunto y defendió que la poesía de Catalina Bello transmite una gran belleza.
A continuación, Margarita Álvarez realizó un repaso por apartados y temas presentes en Ante el estío: la infancia, la naturaleza, el amor, el erotismo y la muerte, entre otros. Álvarez puso el foco en los recursos estilísticos utilizados para sostener el ritmo y crear belleza, señalando además su variedad y abundancia. Según explicó, varios de esos recursos aportan un matiz surrealista a los poemas y generan un cierto hermetismo.
Símbolos, lectura de poemas y música de Camino de la Puente
Por su parte, Catalina Bello indicó que la obra está atravesada por símbolos de “cierta irracionalidad mágica”. Además, definió el poemario como “una compilación de borradores de momentos y modos que han ido escribiéndose solos con el transcurso del tiempo, sin la menor previsión innovadora ni leyes prefijadas”.
Desde esa perspectiva, el libro reúne paisajes olvidados, herencia de ancestros y huellas de viejas pasiones. Esa mezcla de memoria, impulso y tiempo fue quedando marcada en la presentación a medida que se iban hilando las intervenciones.
A lo largo del acto se leyeron varios poemas de Ante el estío en voces de la autora y del resto de participantes en la mesa. Cada lectura estuvo acompañada por la música de piano de Camino de la Puente, que aportó un tono especialmente cuidado a la velada.