El diésel, más barato que la gasolina
El diésel ha recuperado, aunque por un margen mínimo, su tradicional ventaja frente a la gasolina en las estaciones de servicio españolas. El precio medio del gasóleo se sitúa actualmente en 1,773 euros por litro, mientras que la gasolina 95 alcanza los 1,774 euros. Apenas un céntimo separa ambos carburantes, pero el dato supone un cambio de tendencia después de varios meses en los que la gasolina había resultado más económica.
El último cruce entre ambos precios se produjo el 4 de marzo, cuando el gasóleo perdió la diferencia que históricamente mantenía frente a la gasolina. Desde entonces, el escenario había permanecido invertido hasta la entrada en vigor de las nuevas medidas fiscales el 1 de septiembre.
La modificación está vinculada al mecanismo de salvaguarda incluido por el Gobierno en su segundo real decreto antiguerra para hacer frente a la evolución de los precios energéticos. El cambio más relevante afecta al Impuesto Especial sobre Hidrocarburos (IEH): la reducción aplicada al diésel se ha duplicado hasta alcanzar los 20 céntimos por litro, mientras que la correspondiente a la gasolina 95 ha pasado a ser de cinco céntimos.
El gasóleo baja siete céntimos en apenas un día
El efecto sobre el precio de los surtidores ha sido inmediato. El litro de diésel pasó de costar alrededor de 1,86 euros el lunes 31 de agosto a situarse en torno a 1,79 euros desde el martes, con una reducción aproximada de siete céntimos.
La gasolina 95 ha seguido una evolución opuesta. Su precio medio, que se encontraba en torno a 1,74 euros por litro a finales de agosto, se aproxima ahora a 1,79 euros. Los datos proceden del Geoportal de gasolineras del Ministerio para la Transición Ecológica.
La rebaja efectiva del gasóleo no alcanza los diez céntimos de reducción fiscal inicialmente previstos como consecuencia, entre otros elementos, del efecto del IVA, que se aplica tanto sobre el precio del carburante como sobre el propio impuesto.
El cambio llega después de un verano especialmente costoso para los conductores. Entre el 30 de junio y el 31 de agosto, el coste de llenar un depósito aumentó alrededor de 20 euros en el caso de un vehículo diésel y unos 15,5 euros para uno de gasolina.
El petróleo mantiene la presión sobre los carburantes
La evolución de los precios en las estaciones de servicio no depende únicamente de la fiscalidad. El petróleo continúa ejerciendo una presión relevante sobre el coste final de los combustibles. El barril de Brent, referencia para el mercado europeo, ha vuelto a superar esta semana los 90 dólares después de los descensos registrados durante la última semana de agosto.
El comportamiento del crudo en los mercados internacionales termina trasladándose a los precios de los carburantes, aunque lo hace con cierto desfase. Por ello, la reducción fiscal aplicada al gasóleo no ha impedido que el precio siga encontrándose en niveles elevados.
El diésel se sitúa ahora por debajo del máximo registrado el pasado 21 de marzo, cuando alcanzó los 1,942 euros por litro. La gasolina 95, en cambio, se encuentra más próxima al máximo que alcanzó entonces, situado en 1,796 euros.
Debate entre las estaciones de servicio
La aplicación de la nueva rebaja fiscal también ha provocado discrepancias entre organizaciones del sector. La Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (Fenadismer) denunció el primer día de aplicación de la reducción de 20 céntimos que algunas estaciones de servicio no estaban trasladando completamente el ahorro al precio del diésel.
La Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES) defendió, por el contrario, que las gasolineras estaban aplicando los nuevos descuentos de forma "mayoritaria y generalizada".
El resultado es un mercado en el que diésel y gasolina vuelven a encontrarse prácticamente al mismo precio. La diferencia de un solo céntimo confirma el regreso de la ventaja del gasóleo, aunque todavía está lejos de las distancias que tradicionalmente han separado a ambos combustibles.