El Bernesga despierta con la "resaca" de San Juan tras una noche de botellón multitudinario
La fiesta terminó, pero sus huellas seguían siendo visibles horas después. Las riberas del Bernesga amanecieron este miércoles con la estampa habitual que deja cada año la noche de San Juan: decenas de botellas, vasos de plástico, bolsas y otros residuos esparcidos por las zonas donde miles de jóvenes se concentraron durante la madrugada para disfrutar de una de las jornadas más multitudinarias del calendario festivo leonés.
A primera hora de la mañana, mientras algunos de los últimos asistentes abandonaban la zona tras una larga velada, los operarios de limpieza ya trabajaban para devolver la normalidad a uno de los espacios más concurridos de la ciudad durante estas fechas.
El gran punto de encuentro de San Juan
Las altas temperaturas registradas durante toda la jornada y una madrugada que apenas dio tregua al calor animaron a miles de personas a permanecer en la calle hasta bien entrada la mañana. Y, como es tradición, el paseo del Bernesga se convirtió en el principal escenario del botellón de San Juan.
Tras la quema de la hoguera dedicada a Urraca I y la Batalla del Rock en la explanada de los Pendones Leoneses, numerosos grupos se desplazaron hacia el entorno del río para prolongar la fiesta. La música, las conversaciones y el constante trasiego de personas marcaron una cita que volvió a congregar a miles de jóvenes en la zona.
La mañana después
Con las primeras luces del día, el bullicio dio paso a una imagen muy distinta. Allí donde horas antes se concentraban miles de personas, el suelo aparecía cubierto por la 'resaca' de la noche.
La escena se repetía especialmente en las zonas verdes más frecuentadas durante la madrugada, reflejando una realidad que acompaña cada año a esta fecha.
La otra cara de la fiesta
El botellón de San Juan se ha convertido con el paso de los años en una tradición paralela a los actos oficiales de las fiestas. Sin embargo, la imagen que deja la mañana siguiente vuelve a evidenciar el impacto que tienen estas concentraciones sobre uno de los espacios naturales más utilizados por los leoneses.
Además, la resaca festiva supone cada año un importante reto para los servicios de limpieza, que deben actuar a contrarreloj para retirar los residuos acumulados durante horas previas y devolver la normalidad a la zona antes de que recupere su actividad habitual.
Mientras la ciudad continúa inmersa en las celebraciones de San Juan y San Pedro, el Bernesga recupera poco a poco su aspecto habitual tras una madrugada de encuentro, música y ocio que volvió a reunir a miles de personas a orillas del río.