León grita "¡Que viva España!"
Una furgoneta completamente tuneada con los colores de España, recorriendo las calles de León mientras suena a todo volumen la mítica Que viva España de Manolo Escobar. La escena, repetida durante las últimas horas entre aplausos, bocinazos y decenas de teléfonos móviles inmortalizando el momento, se ha convertido en el mejor reflejo de una realidad: León, de la capital al último rincón de la provincia, está completamente volcado con la Selección española ante la gran final del Mundial.
La fiebre futbolística ha alcanzado tal dimensión que en numerosos comercios ya no quedan banderas de España ni camisetas de la Selección. Todo lo relacionado con el combinado nacional se ha vendido a contrarreloj durante los últimos días, mientras miles de aficionados ultiman los preparativos para una cita que este domingo, a las 21.00 horas, enfrentará a España y Francia.
La ciudad se viste de rojo y amarillo
El ambiente es el de las grandes ocasiones. Balcones engalanados con la bandera nacional, bufandas rojigualdas, camisetas de la Selección y grupos de aficionados recorriendo las calles han transformado por completo la imagen habitual de la capital leonesa.
La ciudad vive desde hace días una cuenta atrás marcada por la ilusión y la esperanza, con escenas que recuerdan a las grandes noches del deporte español y una sensación compartida de que puede escribirse una nueva página para la historia.
Precisamente esa furgoneta completamente decorada con enseñas nacionales, convertida ya en una de las imágenes de la previa, ha despertado aplausos y sonrisas allí por donde ha pasado, simbolizando el entusiasmo de una afición que quiere acompañar al equipo hasta el último minuto.
Santo Domingo y Guzmán, listas para una posible celebración
El Ayuntamiento también ha preparado un dispositivo especial de cara a una hipotética victoria española. La plaza de Santo Domingo está preparada para convertirse en uno de los principales escenarios de celebración si la Selección logra conquistar el título.
Muy cerca, la plaza de Guzmán ha sido vallada para facilitar la concentración de aficionados en uno de los puntos más emblemáticos del centro urbano, donde se espera una importante afluencia tanto antes como después del encuentro.
La hostelería afronta una de las noches del año
Los bares y cafeterías también se preparan para una jornada de máxima actividad. Decenas de establecimientos han reforzado la instalación de televisores, reorganizado espacios y multiplicado las reservas para recibir a cientos de clientes que seguirán juntos la final.
En muchos locales el cartel de completo llegará antes incluso del inicio del partido, confirmando que el fútbol volverá a reunir a familias y grupos de amigos alrededor de una ilusión común.
Una provincia movilizada para animar a España
El ambiente trasciende ampliamente los límites de la capital. Municipios de toda la provincia han organizado iniciativas para vivir el encuentro de forma colectiva, con ayuntamientos y asociaciones impulsando diferentes actividades para acompañar a la Selección.
En numerosas localidades habrá pantallas gigantes para seguir la final, convirtiendo el partido en una auténtica fiesta popular.
La paradoja de la capital
Mientras buena parte de la provincia podrá disfrutar del encuentro en espacios públicos con pantalla gigante, León capital será una de las pocas grandes ciudades que no contará con este recurso.
Una circunstancia que, lejos de enfriar el ambiente, apenas ha alterado una movilización pocas veces vista. Las calles, las plazas y la hostelería muestran desde hace días que León ya disputa la final mucho antes del pitido inicial. Y la imagen de esa furgoneta tuneada recorriendo la ciudad al son de Que viva España ha terminado por convertirse en el emblema de una provincia entera que sueña con volver a celebrar un título mundial.
