El tiempo

50 años de 'León, capital de la mugre'

El polémico festival de rock de 1976 que dividió a la ciudad cumple medio siglo entre recuerdos de libertad, caos y cambio cultural | Para muchos aquel fue el primer 'botellón' en la ciudad
mugre
Imágenes del Primer Enrollamiento Internacional del Rock Ciudad de León y las críticas en los medios de la época.

En 1976, en plena transición política tras el final del franquismo, España comenzaba a abrirse a nuevas formas de expresión cultural. En ese contexto surgió en León uno de los eventos musicales más singulares de la época: el llamado Primer Enrollamiento Internacional del Rock Ciudad de León.

La iniciativa partió del singular promotor musical leonés José Luis Fernández de Córdoba, una figura clave en la escena musical emergente que apostó por reunir durante horas a distintas bandas de rock en un formato todavía poco habitual en el país. El recuerdo del Festival de Woodstock seguía muy presente entre los jóvenes, que veían en este tipo de encuentros una oportunidad para conectar con una cultura que durante años había estado limitada.

Carteles, polémica y apoyo institucional

La ciudad se llenó de anuncios del evento, generando expectación pero también rechazo. Parte de la prensa local respondió con dureza, llegando a calificar a León como “capital de la mugre”, mientras otros sectores destacaban el carácter innovador de la propuesta.

El Ayuntamiento, entonces presidido por José María Suárez, respaldó la iniciativa con una aportación de un millón de pesetas, lo que generó críticas en algunos ámbitos por considerar arriesgado destinar fondos públicos a un evento de estas características en plena celebración de las fiestas patronales.

Un cartel ambicioso con acento nacional

El programa reunió a bandas de diferentes puntos del país como Triana, Asfalto, Coz o Pau Riba, en una apuesta por el rock progresivo y sinfónico que dominaba la escena del momento.

Para dotar al festival de carácter internacional se incorporó la presencia de Nico, conocida por su etapa junto a The Velvet Underground. Su participación, sin embargo, acabaría siendo uno de los episodios más controvertidos de la jornada.

Una maratón musical entre el entusiasmo y el desorden

El evento, celebrado en un pabellón de León, reunió a más de 4.000 asistentes y se prolongó durante cerca de 14 horas. El ambiente estuvo marcado por la estética y la actitud heredadas del movimiento hippy, con un público que buscaba experimentar una libertad cultural hasta entonces poco habitual.

La convivencia general fue tranquila, aunque la organización tuvo que afrontar problemas técnicos derivados de la complejidad del montaje y la duración del espectáculo.

Entre basura, titulares y debate social

Al día siguiente, las imágenes del recinto mostraban una gran cantidad de residuos acumulados (un botellón para la época), lo que reforzó las críticas de parte de la prensa. Algunos medios incidieron en el consumo de drogas y en las detenciones practicadas —media docena de personas, según se publicó—, mientras otros destacaron la ausencia de incidentes graves y el comportamiento general del público.

La cifra de asistentes y la repercusión mediática convirtieron el festival en uno de los temas centrales de conversación en la ciudad durante días, dividiendo opiniones entre quienes lo consideraban un éxito cultural y quienes lo veían como un ejemplo de desorden.

Un hito irrepetible en la historia musical leonesa

Pese a la repercusión, el Ayuntamiento descartó repetir la experiencia bajo el mismo formato en años posteriores. Sin embargo, el impacto del evento se dejó notar en la organización de otros festivales en localidades cercanas durante los veranos siguientes.

Cinco décadas después, aquel 'Enrollamiento Ciudad de León' permanece como un episodio singular en la historia cultural de la ciudad: un reflejo de una sociedad en transformación, donde la música, la juventud y la libertad comenzaron a ocupar un espacio que hasta entonces había sido limitado.