La Catedral, rincón por rincón
En La catedral de León, que edita Almuzara, Carlos Taranilla firma un exhaustivo recorrido por una de las joyas del arte gótico, un emblema arquitectónico que se levantó sobre el lugar que fuera un asentamiento megalítico, según explica el autor al comienzo de la obra: “El solar sobre el que se alza la Pulchra leonina ha sido lugar de otros asentamientos a lo largo de la historia. Según el Calepino (diccionario latino-español publicado en 1762, que toma el nombre de su primer autor, el monje italiano Ambrosio di Calepio, c. 1440-1519), edición de Pedro de Salas, el primitivo solar catedralicio fue asiento de un crómlech megalítico «semejante al de Stonehenge», diseñado por lejanos viajeros venidos por las rutas en las que se comerciaba con el estaño y el ámbar”.
Tradicionalmente, se ha venido estableciendo que la construcción del actual templo gótico se inició en 1204-1205, durante el último año del episcopado de don Manrique de Lara (1181-1205), de acuerdo al testimonio de Lucas de Tuy, canónigo de la colegiata de San Isidoro de León, quien refiere que el prelado cimentó el nuevo templo sin llegar a terminarlo, testimonio al que se ha dado valor puesto que el también obispo de Tuy fue contemporáneo de los hechos. No obstante, posteriores estudios han convenido en que dicha referencia debe tener relación con la catedral tardorrománica que se proyectaba edificar sobre la vieja iglesia prerrománica arrasada por Almanzor. Las obras de la catedral gótica comenzaron en 1254, reinando Alfonso X, bajo los auspicios del obispo Martín Fernández.
El mal de la piedra
Taranilla no deja centímetro catedralicio por recorrer y explicar y atiende también a las sucesivas restauraciones a las que se ha sometido la edificación: “La mala calidad de la piedra de las canteras de Boñar, compuesta principalmente de dolomita y caliza muy sensible a la acción del agua (el «mal de la piedra»), con la que fue construida la mayor parte del edificio, así como la deficiente cimentación del mismo en un subsuelo con aguas subterráneas, acarreó problemas ya desde el siglo XV”, explica el autor.
A través de diferentes capítulos se estudian tanto la fachada exterior (el pórtico, el Juicio Final, la portada de San Francisco, San Juan y San Froilán, la curiosa figura del green man u hombre verde, que simboliza la vida y la naturaleza) y dentro ya de la catedral, cada una de sus capillas (las de San Juan de Regla y Santa Lucía, el coro y su sillería, el órgano, el retablo de la Capilla Mayor), así como el claustro y el Museo Catedralicio. Palmo a palmo, el autor, enorme conocedor de la obra de la que escribe, invita al lector a pasear por las naves de la catedral de León, que siempre depararán sorpresas. Así, cada figura tallada en sus columnas merece una mención. Cada vidriera. Todo en este magno templo es objeto de estudio, un viaje de siglos por el primer Monumento Histórico Artístico declarado en España.
El autor, Carlos Taranilla
Carlos Javier Taranilla de la Varga (León, 1956), licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Oviedo (1978) y profesor jubilado de Enseñanzas Medias, ha publicado más de treinta libros, en un estilo ameno y didáctico no exento de rigor, algunos de ellos prologados por escritores de prestigio como José Mª Merino de la RAE, Juan Pedro Aparicio, Antonio Colinas y Juan Eslava Galán, e investigadores como Ángela Franco, José Mª Pérez «Peridis», Javier Rivera de la Universidad de Alcalá de Henares, José Luis Corral de la Universidad de Zaragoza, Patrik Henriet de la Escuela de Altos Estudios de París y Joan Sureda de la Universidad de Barcelona.
En Almuzara es autor, entre otros títulos, de “Iconografía del románico (2ª ed.), “Iconografía del gótico”, “Iconografía del barroco”, “Criptografía”, “El santo grial”, as como varios libros sobre mitos y enigmas de la historia, algunos de temática leonesa como “Enigmas y misterios de León” e “Historia de León para niños”.
En ediciones Nowtilus es autor de la serie de bolsillo “Breve historia del arte”, que cuenta con doce volúmenes, así como de las guías de arte de la colección Grandes Museos, de la que ya han visto la luz cuatro tomos: el Prado, el Louvre, el Museo de Orsay y la National Gallery de Londres.