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Comparar ratas con inmigrantes: cuando el subconsciente puede a Vox

La intervención de la concejala de Vox en el Pleno de León trasciende el ámbito local y reabre el debate nacional sobre los límites del discurso político hacia la inmigración
Blanca Herreros, durante el pleno celebrado en el Ayuntamiento de León.
Blanca Herreros, durante el pleno celebrado en el Ayuntamiento de León.

Lo que comenzó como una intervención durante el debate del Presupuesto del Ayuntamiento de León para 2026 ha terminado convirtiéndose en una polémica de alcance nacional. Las palabras pronunciadas por la concejala de Vox Blanca Herreros en el último pleno municipal han provocado una oleada de críticas al interpretar distintos grupos políticos que estableció una comparación entre las personas inmigrantes en situación irregular y las ratas.

El episodio se produjo cuando la edil abordaba la necesidad de reforzar las campañas de desratización en la ciudad. Tras lamentar la presencia de roedores en las calles, enlazó esa cuestión con la inmigración irregular al afirmar: "Los leoneses tenemos que convivir con ellas, como está haciendo su gobierno con los ilegales. Y esto no es una anécdota".

Aunque la concejala niega haber equiparado a personas con roedores, la formulación utilizada y la asociación inmediata entre ambas ideas desencadenaron una reacción instantánea tanto en el salón de plenos como fuera de él.

La interrupción del alcalde

El alcalde de León, José Antonio Diez, interrumpió entonces la intervención para reprochar el contenido de sus palabras. "Usted no puede equiparar a las personas con las ratas", le espetó desde la Presidencia del Pleno, antes de pedirle que centrara su intervención en el debate presupuestario.

El regidor insistió además en que evitara "alusiones despectivas a personas", al considerar que el discurso había sobrepasado los límites del debate político.

Para el Grupo Socialista, la comparación resultó "intolerable" desde el mismo momento en que se produjo y así lo trasladó durante la sesión plenaria.

Vox rechaza las acusaciones

Blanca Herreros ha defendido posteriormente que nunca realizó la comparación que le atribuyen sus adversarios políticos. Durante el propio pleno respondió al alcalde asegurando que "yo tengo mucha educación y mucho respeto y estoy en el uso de la palabra".

La edil añadió que "no estoy haciendo alusiones despectivas a personas. Si ustedes lo quieren entender así es un problema suyo y de su ideología", manteniendo que sus palabras han sido interpretadas de forma interesada.

Sin embargo, la controversia no ha disminuido. El debate ya no gira únicamente sobre la intención de la concejala, sino sobre el efecto de un discurso que vincula, en una misma frase, la presencia de ratas en las calles con la inmigración irregular.

Un discurso que alimenta la deshumanización

Pero el 'patinazo' en León de Vox ha terminado con eco nacional avivado por la situación generada en Ceuta. Inmigración

La inmigración ha sido uno de los ejes del discurso político de Vox desde su irrupción institucional. En numerosas ocasiones, dirigentes de la formación han empleado expresiones muy duras para referirse a la inmigración irregular, utilizando términos como "avalancha", "invasión" o "efecto llamada".

Diversos organismos internacionales, expertos en derechos humanos y entidades especializadas en la lucha contra el racismo han advertido reiteradamente de que los discursos que asocian a colectivos humanos con plagas, enfermedades o animales contribuyen a su deshumanización y favorecen un clima de rechazo social, incluso cuando quienes los pronuncian niegan haber establecido una comparación directa.

En este caso, la polémica ha adquirido una dimensión nacional precisamente porque la secuencia de la intervención fue interpretada por numerosos observadores como una asociación entre ambos conceptos, más allá de la explicación posterior ofrecida por la concejala.

De la política municipal al debate nacional

Lo ocurrido en el Ayuntamiento de León ha trascendido el ámbito local y se ha incorporado al debate político nacional sobre el lenguaje empleado por los representantes públicos cuando abordan cuestiones relacionadas con la inmigración.

La controversia vuelve a situar el foco sobre los límites del discurso institucional y sobre la responsabilidad de los cargos públicos a la hora de evitar expresiones que puedan interpretarse como ofensivas o deshumanizadoras hacia colectivos de personas.

Porque, más allá de la intención que alegue quien las pronuncia, las palabras elegidas por un representante público no solo generan debate político: también contribuyen a definir el tono del debate democrático y la forma en que la sociedad percibe a quienes forman parte de ella.