El tiempo

Indra rastrea 80.000 metros cuadrados de suelo industrial para construir blindados y León emerge como alternativa a Asturias

La compañía de defensa mantiene abierta la búsqueda de una gran parcela en el norte peninsular mientras se complica la operación para adquirir las instalaciones de Barros, en Langreo
Un vehículo blindado del programa VCR 8x8 Dragon de Tess Defence.
Un vehículo blindado del programa VCR 8x8 Dragon de Tess Defence.

La expansión industrial de Indra para reforzar su capacidad de fabricación militar atraviesa un momento decisivo. La multinacional busca una superficie industrial de alrededor de 80.000 metros cuadrados para levantar una nueva planta vinculada a la producción de vehículos blindados, un proyecto inicialmente concebido para Asturias pero que empieza a mirar hacia otros territorios del noroeste peninsular ante las dificultades para cerrar la compra de las instalaciones de Barros, propiedad de Duro Felguera.

En este escenario, León gana posiciones dentro de los análisis internos de la compañía. La provincia ya figura en el mapa estratégico de Indra tras la decisión de implantar allí una fábrica destinada a sistemas de drones militares y tecnologías de defensa aérea, un movimiento que ahora podría ampliarse con una segunda inversión ligada al ensamblaje y desarrollo de blindados.

El bloqueo en Langreo obliga a estudiar otros emplazamientos

La operación que Indra negocia en Asturias gira en torno al taller de construcciones mecánicas de Barros, situado en el concejo de Langreo y con una extensión cercana a los 80.000 metros cuadrados. La compañía tecnológica habría trasladado una propuesta económica próxima a los cinco millones de euros para hacerse con los terrenos e instalaciones.

Sin embargo, la negociación continúa sin resolverse y dentro del grupo ya se desliza la posibilidad de activar alternativas fuera del Principado si el acuerdo no cristaliza en las próximas semanas. Fuentes empresariales reconocen que la necesidad de ampliar capacidad industrial para atender futuros contratos del sector de defensa obliga a acelerar decisiones y evitar retrasos administrativos o societarios.

El proyecto pretendía complementar la actividad que Indra ya desarrolla en el Tallerón de Gijón, donde prevé reforzar su presencia en el ámbito de los vehículos militares terrestres.

León refuerza su papel en la industria militar

La provincia leonesa aparece ahora como una de las opciones con más recorrido por varios factores: conexiones logísticas con el corredor atlántico y una creciente especialización tecnológica vinculada a la industria de defensa, además de un amplio desarrollo en suelo industrial.

La apuesta previa de Indra por León para fabricar drones militares ha abierto un nuevo escenario de colaboración institucional y empresarial que facilitaría futuras ampliaciones industriales. De este modo la provincia dispone de áreas capaces de albergar una factoría de gran dimensión sin las limitaciones urbanísticas o societarias que afectan a otros emplazamientos.

Además, León mantiene una posición estratégica entre Galicia, Asturias y el centro peninsular, una ventaja logística relevante para el transporte de componentes pesados y plataformas blindadas.

Cambios en la dirección de Indra

La redefinición del proyecto coincide también con un periodo de reorganización en la cúpula de la compañía. La salida del anterior presidente, Ángel Escribano, y los cambios previstos en la dirección ejecutiva han introducido nuevos elementos de análisis sobre dónde concentrar las futuras inversiones industriales del grupo.

Hasta ahora, parte del equipo directivo defendía Asturias como uno de los principales polos para el desarrollo de fabricación militar pesada. No obstante, el relevo interno abre la puerta a revisar prioridades territoriales y evaluar emplazamientos con mayor rapidez de implantación.

En paralelo, desde distintos ámbitos económicos asturianos se ha intensificado la presión para facilitar la venta de Barros a Indra, ante el temor de que la empresa opte finalmente por trasladar la inversión a otra comunidad autónoma.

Duro Felguera defiende su posición

Mientras tanto, desde Duro Felguera sostienen que mantienen una actitud favorable a la operación, aunque recuerdan que cualquier venta debe ajustarse a criterios de mercado y a las obligaciones propias de una empresa cotizada.

La ingeniería asegura haber facilitado visitas técnicas, mediciones y acceso a información industrial a los representantes de Indra durante los últimos meses, insistiendo en que no existe voluntad de bloquear el proyecto, sino de alcanzar una valoración económica adecuada para ambas partes.