Los leoneses que viven el gran incendio de Madrid: "El humo entraba en casa y la preocupación es constante"
El mayor incendio forestal registrado hasta la fecha entre la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila no solo mantiene en vilo a las poblaciones directamente afectadas por las llamas. También ha cambiado la vida cotidiana de miles de personas que residen a decenas de kilómetros del frente de fuego. Entre ellas se encuentran numerosos leoneses afincados en Madrid, que describen una ciudad marcada por el olor a quemado, un cielo cubierto por el humo y la incertidumbre ante la evolución de un incendio que ya ha arrasado cerca de 45.000 hectáreas y que por el momento no tiene fin.
Marta López Calvo es una de esas leonesas que sigue con enorme inquietud todo lo que está ocurriendo. Aunque su vivienda no se encuentra en una zona amenazada por las llamas, asegura que el incendio se ha hecho presente de una forma muy evidente en el día a día.
"Había momentos en los que el humo se notaba dentro de casa. Cerrábamos las ventanas y aun así seguía entrando el olor a quemado. Ver el cielo completamente gris impresiona mucho y hace que tengas la sensación de que el fuego está mucho más cerca de lo que realmente está", explica.
La leonesa reconoce que durante las últimas jornadas las conversaciones entre familiares, vecinos y compañeros de trabajo han girado prácticamente en torno al incendio. "Todo el mundo está pendiente del viento, de las noticias y de si aparecen nuevos focos. Hay una preocupación permanente", añade.
"Madrid nunca había vivido algo así"
Esa sensación también la comparte Máximo Díez, otro leonés residente en la capital, que destaca el ambiente completamente inusual que se ha vivido durante los últimos días.
"Lo que más impacta es la dimensión de todo esto. No estamos hablando de un incendio aislado, sino de una emergencia enorme que afecta a muchísimos municipios y que incluso desde Madrid capital se percibe perfectamente", señala.
Explica que durante buena parte del viernes la humareda cubrió amplias zonas de la ciudad y redujo notablemente la visibilidad.
"Había momentos en los que parecía que el sol estaba oculto por una nube permanente. El olor era muy intenso y la sensación era de mucha incertidumbre porque nadie sabía hacia dónde podía evolucionar el incendio."
Para Díez, uno de los aspectos que más inquietud genera es la rapidez con la que cambia la situación.
"Los servicios de emergencia hablan continuamente del viento porque cualquier cambio puede modificar por completo el comportamiento del fuego. Eso hace que todos estemos pendientes de cada actualización."
Una rutina alterada por el humo
La familia de Cristina Fernández también está viviendo con preocupación esta emergencia. Explican que el humo ha condicionado actividades tan cotidianas como abrir las ventanas, salir a pasear o permanecer durante mucho tiempo al aire libre.
"Lo primero que hacíamos al levantarnos era comprobar cómo estaba el ambiente. Si olía mucho a quemado preferíamos mantener toda la casa cerrada. Nunca habíamos vivido una situación parecida", comentan.
Reconocen además que las imágenes de las evacuaciones y del avance de las llamas han incrementado la inquietud. "Sabes que el incendio no está al lado de tu casa, pero cuando ves cómo afecta a tantos pueblos y cómo cambia de dirección por el viento es inevitable preocuparse."
Una emergencia de dimensiones históricas
La inquietud de estos leoneses coincide con la gravedad de un incendio que ya ha sido calificado como el peor registrado en la historia reciente de Madrid y Ávila.
Los dos grandes focos declarados en ambas comunidades han terminado uniéndose en un único incendio de comportamiento extremo, capaz incluso de generar su propia meteorología, según han explicado los especialistas. Esa circunstancia dificulta enormemente las labores de predicción y obliga a modificar continuamente la estrategia de los equipos de extinción.
El balance provisional refleja la magnitud del episodio. Cerca de 88.620 personas se han visto afectadas por las medidas de protección adoptadas por las autoridades. En la Comunidad de Madrid, unas 29.488 personas han tenido que abandonar sus viviendas y otras 21.132 permanecen confinadas. En Ávila, alrededor de 30.000 vecinos siguen confinados y unas 8.000 personas han sido evacuadas tras ampliarse el número de municipios afectados.
Las llamas han devastado ya unas 45.000 hectáreas, repartidas entre las aproximadamente 24.000 calcinadas en Madrid y las 21.000 correspondientes a Ávila. El perímetro conjunto supera los 200 kilómetros, una extensión nunca antes alcanzada en ambos territorios.
Miles de efectivos luchan contra el fuego
Ante la magnitud de la emergencia, el Gobierno ha reforzado la coordinación con la creación del Mando Unificado de la Emergencia, dirigido por el teniente general de la Unidad Militar de Emergencias, Francisco Javier Marcos Izquierdo.
El puesto de mando, inicialmente instalado en Cenicientos, tuvo que ser trasladado posteriormente a Navalcarnero debido a la evolución del incendio.
En el operativo trabajan actualmente 2.737 efectivos, apoyados por 426 medios terrestres y 21 medios aéreos, que centran sus esfuerzos en proteger los núcleos de población y evitar que el fuego continúe expandiéndose.
Durante su visita al puesto de mando, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, insistió en que la prioridad absoluta sigue siendo garantizar la seguridad de las personas evacuadas y confinadas. El jefe del Ejecutivo subrayó que la evolución del viento continúa siendo determinante, aunque confió en que el descenso de las temperaturas y el cambio previsto en las condiciones meteorológicas puedan favorecer el trabajo de los equipos de extinción.
Por su parte, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, reconoció que la jornada había sido especialmente complicada debido al comportamiento del incendio, mientras que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, pidió a la ciudadanía que no se acerque a las zonas afectadas para facilitar las labores de los servicios de emergencia.
La esperanza puesta en el tiempo
Los leoneses que siguen esta emergencia desde Madrid comparten la misma esperanza que los profesionales desplegados sobre el terreno: que el cambio meteorológico contribuya a frenar un incendio que ha transformado por completo el paisaje de buena parte del centro peninsular.
"Lo único que esperamos es que el viento dé una tregua y que los equipos puedan controlar cuanto antes el fuego. Viendo todo lo que está ocurriendo, uno comprende el enorme trabajo que están realizando los servicios de emergencia", resume Marta López Calvo, poniendo voz al sentimiento compartido por muchos leoneses que, lejos de su provincia natal, están viviendo uno de los episodios más graves que recuerda la Comunidad de Madrid.