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El obligatorio nuevo menú escolar en León: más fruta y legumbres, menos ultraprocesados

El real decreto estatal que entra en vigor este jueves redefine la alimentación en los centros educativos y afecta a colegios públicos, concertados y privados; en la provincia de León, donde unos 6.500 alumnos utilizan a diario alrededor de un centenar de comedores escolares, la medida implicará una reorganización completa de menús
El nuevo menú escolar llega a partir de este jueves a los comedores de los colegios leoneses.
El nuevo menú escolar llega a partir de este jueves a los comedores de los colegios leoneses.

Desde este jueves 16 de abril comienza a aplicarse en toda España el real decreto que actualiza los criterios de alimentación en los centros educativos. La norma desarrolla la Ley 17/2011 de seguridad alimentaria y nutrición y establece por primera vez de forma detallada qué productos deben formar parte de los menús escolares, con qué frecuencia deben aparecer y qué alimentos quedan restringidos.

El alcance es estatal y afecta a centros públicos, concertados y privados que impartan segundo ciclo de Infantil, Primaria, Educación Especial, ESO, Bachillerato y Formación Profesional básica o de grado medio.

León: 6.500 alumnos comen a diario en comedores escolares

En la provincia de León, la aplicación de esta normativa impacta directamente en un sistema consolidado de comedores escolares. Según los datos de la administración educativa, alrededor de 6.500 niños y niñas utilizan cada día el servicio de comedor, repartidos en aproximadamente un centenar de centros educativos.

Este volumen convierte la provincia en uno de los territorios donde la implantación del decreto tendrá mayor incidencia organizativa, tanto en la planificación de menús como en la compra de productos y la supervisión nutricional.

Más producto fresco y cambios en la dieta diaria

El nuevo modelo alimentario prioriza alimentos frescos, de temporada y de proximidad. La base de los menús deberá incluir hortalizas, legumbres, cereales —preferentemente integrales—, frutas, frutos secos y aceite de oliva, con consumo moderado de pescado, huevos, lácteos y carnes magras como ave o conejo.

Además, se establece que al menos el 45% de las frutas y hortalizas servidas deberán ser de temporada, reforzando el criterio de sostenibilidad.

Frecuencias obligatorias y límites a los ultraprocesados

El decreto fija frecuencias semanales estrictas. Las hortalizas deberán servirse entre una y dos veces por semana como primer plato, al igual que las legumbres, mientras que arroz y pasta aparecerán al menos una vez.

En los segundos platos, el pescado podrá servirse de una a tres veces por semana, los huevos entre una y dos, y la carne con un máximo de tres veces. Dentro de ese margen, la carne roja se limita a una vez semanal y la procesada a dos veces al mes.

También se restringen los platos precocinados —como pizzas, croquetas o empanadillas— a un máximo de una vez al mes.

Fruta diaria y agua como única bebida

Uno de los cambios más relevantes es el papel de los postres y las bebidas. La fruta fresca deberá ofrecerse entre cuatro y cinco veces por semana, mientras que otros postres lácteos sin azúcar añadido solo podrán servirse una vez semanalmente.

El agua pasa a ser la única bebida permitida en los comedores escolares. Además, los centros deberán garantizar el acceso gratuito a agua potable mediante fuentes o jarras en los comedores.

Máquinas expendedoras y control nutricional

La normativa también regula las cafeterías y máquinas expendedoras, donde no podrán venderse productos que superen 200 kilocalorías por porción ni los límites de azúcar, sal o grasas establecidos.

Asimismo, se prohíben bebidas con más de 15 mg de cafeína por 100 ml y la publicidad de productos alimentarios en zonas accesibles al alumnado de Infantil y Primaria.

Alergias, información a familias y supervisión profesional

Los centros deberán garantizar menús adaptados para alumnos con alergias, intolerancias o necesidades especiales acreditadas, así como opciones por motivos religiosos o éticos.

Las familias tendrán derecho a conocer la planificación mensual detallada de los menús, incluyendo ingredientes, técnicas culinarias y alérgenos. Además, los menús deberán ser supervisados por profesionales con formación en nutrición.

El control del cumplimiento recaerá en las administraciones competentes, dentro de los planes nacionales de inspección alimentaria, y su incumplimiento podrá ser sancionado.

Un cambio estructural en la alimentación escolar

La implantación de esta normativa supone una reorganización profunda del modelo de comedores escolares en todo el país. En provincias como León, donde miles de alumnos dependen diariamente de este servicio, el impacto será inmediato en la gestión de menús, proveedores y planificación educativa vinculada a la alimentación.