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Eclipse solar en León

Los pediatras piden concienciar a los niños para observar el eclipse solar con seguridad

Desde la AEP se advierte que la curiosidad y la tendencia a actuar de una forma más impulsiva de los menores hace que sea necesario una preparación previa
imagen de un menor con unas gafas
Los pediatras piden concienciar a los niños para observar el eclipse solar con seguridad.

La Asociación Española de Pediatría (AEP), a través de su Comité de Promoción de la Salud (CPS), recuerda la importancia de preparar previamente a los niños para que puedan disfrutar el eclipse solar de forma segura y supervisando esta actividad durante todo el fenómeno.

Según informó la AEP, el próximo 12 de agosto miles de familias saldrán a observar el eclipse solar total que atravesará España, uno de los fenómenos astronómicos más esperados de los últimos años. Ante este acontecimiento, los pediatras recomendaron preparar a los niños para que lo disfruten con seguridad.

Por ello, indicó el vocal del Comité de Promoción de la Salud de la AEP, el doctor Valero Sebastián, “aunque los niños no presentan un mayor riesgo biológico de sufrir lesiones oculares que los adultos, su curiosidad, la tendencia a actuar de forma impulsiva o la dificultad para valorar determinados peligros hacen especialmente importante que comprendan, antes del eclipse, por qué nunca deben mirar directamente al sol sin la protección adecuada”.

Riesgos

Si no se toman las precauciones adecuadas, mirar directamente al sol puede producir retinopatía solar, una lesión fotoquímica causada por la intensa radiación solar que afecta a la retina, especialmente a la mácula, la zona responsable de la visión central y de la percepción de los detalles. Aunque la exposición sea breve, el daño puede llegar a provocar alteraciones permanentes de la visión.

Uno de los principales riesgos es que la lesión no produce dolor. La retina carece de terminaciones nerviosas sensibles al dolor, por lo que muchas personas no perciben que se ha producido el daño hasta varias horas después de la exposición. Los síntomas más frecuentes son visión borrosa, aparición de manchas oscuras o puntos ciegos en el centro del campo visual, dificultad para apreciar los detalles o para leer y alteración en la percepción de los colores.

Ante cualquiera de estos síntomas, la AEP recomendó consultar lo antes posible con un oftalmólogo, aunque la exposición al sol haya sido de pocos segundos. Un diagnóstico precoz permite valorar el alcance de la lesión y realizar el seguimiento más adecuado.
En la actualidad no existe un tratamiento específico capaz de revertir la retinopatía solar. En muchos casos la visión mejora parcialmente de forma espontánea durante las semanas o meses siguientes, pero la recuperación no siempre es completa y algunas personas pueden presentar secuelas permanentes.

"Sin tratamiento"

"Precisamente porque no disponemos de un tratamiento que repare el daño una vez se ha producido, la prevención es nuestra mejor herramienta", subrayó el doctor Valero Sebastián.

La única forma segura de observar directamente un eclipse solar es utilizar gafas homologadas específicamente para este fin, que cumplan la norma internacional ISO 12312-2 y se encuentren en perfecto estado.

Los pediatras también señalaron la utilización de métodos de observación indirecta, como la proyección estenopeica, un método óptico que consiste en pasar la luz a través de un orificio muy pequeño (estenopo) para invertir la imagen sobre una superficie opuesta.

Por el contrario, advirtieron, no deben utilizarse gafas de sol convencionales, radiografías, cristales ahumados, CD, DVD o cualquier otro método casero, ya que no bloquean la radiación solar dañina. Del mismo modo, nunca debe observarse el sol a través de prismáticos, telescopios o cámaras fotográficas sin filtros solares específicamente diseñados para estos instrumentos.

En opinión del doctor Valero Sebastián, “dedicar unos minutos antes del eclipse a explicar estas recomendaciones a los niños constituye la mejor estrategia preventiva. Queremos que los niños recuerden el eclipse como una experiencia emocionante, no como un problema de salud que podría haberse evitado con unas medidas muy sencillas”.