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El quiosco (de San Marcos) que nadie quiere

El establecimiento de la plaza de San Marcos, recuperado a finales de marzo por María Rodríguez, vuelve a quedar cerrado ante la falta de rentabilidad

La plaza de San Marcos vuelve a perder uno de sus pequeños puntos de actividad comercial. El quiosco situado frente al Hostal de San Marcos, que había recuperado la atención del público a finales del pasado mes de marzo, ha cerrado nuevamente después de apenas tres meses de funcionamiento.

La reapertura había puesto fin a un periodo de aproximadamente cinco años sin actividad en el pequeño establecimiento. María Rodríguez, su nueva adjudicataria, había apostado por transformar el espacio y darle un perfil diferente al tradicional quiosco de prensa, incorporando una oferta basada en productos de consumo rápido y pequeños recuerdos.

El proyecto, sin embargo, no ha alcanzado la continuidad prevista. La escasa afluencia de clientes y unos ingresos insuficientes para compensar las numerosas horas de apertura han terminado por hacer inviable la actividad.

Una apuesta por cambiar el modelo

Cuando volvió a levantar la persiana, el establecimiento presentó una imagen renovada. Las vitrinas se llenaron de globos, chucherías, regalos y productos relacionados con León, mientras la prensa en papel mantenía su presencia entre la oferta.

El café constituía otro de los elementos diferenciadores. Rodríguez había incorporado una máquina capaz de imprimir imágenes y mensajes mediante tinta comestible sobre la espuma de las bebidas, con la intención de convertir el quiosco en un pequeño atractivo para quienes paseaban por la zona.

También había preparado camisetas, gorras y tazas personalizadas, además de helados y bebidas. Sus hijos fueron quienes la animaron a bautizar el negocio como El Rinconcito de María.

La iniciativa suponía además un cambio profesional para Rodríguez, nacida en Colombia y residente en León desde hace nueve años. Antes de emprender esta etapa había trabajado en agencias relacionadas con los cuidados paliativos y en la limpieza del Hospital de León. Su trayectoria también incluía experiencia comercial y una etapa vinculada a la confitería y la decoración de fiestas durante su estancia en Venezuela.

Una concesión que apenas ha durado

La reapertura llegó después de un proceso administrativo que comenzó cuando Rodríguez se interesó por el quiosco al comprobar que permanecía cerrado. Finalmente concurrió al procedimiento de licitación y consiguió la adjudicación, con una concesión prevista inicialmente para cuatro años.

El periodo de explotación, sin embargo, ha quedado reducido a unos tres meses. Ahora será necesario resolver la situación de la concesión para que el Ayuntamiento vuelva a hacerse cargo del establecimiento y pueda plantear una nueva adjudicación.

El cierre vuelve a dejar vacío un espacio situado en uno de los puntos más transitados y reconocibles de la ciudad, especialmente por su proximidad al Hostal de San Marcos y por el paso constante de vecinos y visitantes.

Un negocio que exige muchas horas

La experiencia también pone de manifiesto las dificultades que afrontan este tipo de pequeños establecimientos. El quiosco requiere una presencia prolongada para generar una actividad suficiente, mientras que la demanda de productos tradicionales como la prensa en papel atraviesa desde hace años una transformación profunda.

En el entorno de San Marcos algunos vecinos consideran que el desenlace podía anticiparse por las propias características del negocio y por los días en los que permaneció cerrado desde su reapertura. La percepción entre quienes conocen la zona es que un establecimiento de estas características necesita una dedicación prácticamente continua durante toda la semana para conseguir una rentabilidad suficiente.

El contraste resulta especialmente significativo porque el quiosco había llegado a marzo con la expectativa de convertirse en una nueva pieza comercial de la plaza después de cinco años de inactividad.

El quiosco vuelve al punto de partida

La historia de El Rinconcito de María termina así mucho antes de lo previsto. El proyecto que pretendía devolver actividad a un establecimiento que llevaba años cerrado se queda en una experiencia de apenas un trimestre.

Ahora comienza una nueva etapa administrativa. Una vez resuelta la concesión, el quiosco regresará a manos municipales a la espera de que aparezca otro interesado dispuesto a recuperar la actividad.

San Marcos volverá, por tanto, a tener un pequeño espacio cerrado en uno de sus rincones más visibles, mientras el Ayuntamiento deberá decidir qué futuro quiere dar a un establecimiento que, tras cinco años sin actividad, solo ha necesitado tres meses para volver a bajar la persiana.