¿Qué va a cambiar este miércoles en León?
Un atardecer que se convertirá en noche
León se prepara para vivir este miércoles 12 de agosto uno de los acontecimientos astronómicos más singulares de las últimas décadas. Durante unos instantes, la provincia quedará dentro de la franja de totalidad del eclipse solar y el paisaje cambiará de forma radical: la luz del día desaparecerá en pleno atardecer, el horizonte adquirirá tonalidades crepusculares y el cielo permitirá contemplar objetos que habitualmente quedan ocultos por el brillo del Sol.
El fenómeno será especialmente llamativo porque se producirá cuando el Sol se encuentre ya muy bajo sobre el horizonte. Esta circunstancia convierte a León en un territorio especialmente atractivo para la observación, aunque también hace imprescindible disponer de un horizonte occidental completamente despejado para disfrutar de las distintas fases del eclipse.
La experiencia no se limitará, por tanto, a mirar cómo la Luna tapa al Sol. El cambio de iluminación afectará durante unos minutos a la percepción del paisaje, al ambiente y, potencialmente, al comportamiento de animales y a determinadas condiciones atmosféricas.
La luz comenzará a desaparecer poco a poco
Antes de alcanzar la totalidad, el cambio será progresivo. La Luna irá cubriendo el disco solar hasta dejar únicamente una pequeña fracción de luz directa.
Uno de los instantes más llamativos llegará cuando prácticamente todo el Sol haya desaparecido. En ese momento podrá aparecer el llamado anillo de diamantes, formado por el último fragmento de luz solar que queda visible alrededor de la Luna.
Segundos después podrán distinguirse las perlas de Baily. Son pequeños puntos luminosos que aparecen cuando los últimos rayos del Sol atraviesan las irregularidades de la superficie lunar, entre montañas y cráteres.
Estos fenómenos tendrán una duración muy corta, por lo que será necesario prestar atención a la evolución del eclipse para no perderlos.
La corona: el gran espectáculo de la totalidad
Con el Sol completamente oculto llegará el momento más extraordinario. La Luna bloqueará el disco solar y permitirá observar la corona, la atmósfera exterior de la estrella, que habitualmente queda escondida por la intensa luminosidad solar.
La corona será visible únicamente durante la totalidad. Es, además, el único instante del eclipse en el que será posible contemplarla directamente sin las gafas homologadas, siempre que el Sol permanezca completamente cubierto.
La baja posición del Sol sobre el horizonte puede reducir, sin embargo, la nitidez de este fenómeno respecto a otros eclipses. La dispersión de la luz, la turbulencia atmosférica y la propia extinción producida por la atmósfera pueden disminuir el contraste.
Por eso, en León resultará especialmente importante elegir un lugar con una visión limpia hacia el oeste.
El cielo cambiará y el horizonte parecerá otro
La transformación no se limitará a la zona situada alrededor del Sol. Durante la totalidad, el oscurecimiento será perceptible en todas las direcciones.
El cielo adoptará un aspecto crepuscular y el horizonte podrá parecer rodeado por una gigantesca puesta de sol. La desaparición de la radiación solar será prácticamente instantánea, aunque la respuesta de la atmósfera será más lenta.
El resultado será una sensación ambiental completamente diferente a la de un atardecer convencional: en cuestión de segundos, la iluminación propia del día dará paso a una oscuridad extraordinaria mientras el horizonte conservará una tonalidad crepuscular.
Bajará la temperatura y puede aparecer el viento del eclipse
El cambio de luz tendrá también consecuencias sobre el ambiente. La superficie terrestre dejará de recibir de manera repentina la radiación solar que la calienta y eso puede provocar un descenso de las temperaturas.
Los datos observados durante el eclipse total de Estados Unidos de 2024 registraron descensos de entre dos y cinco grados en la franja de totalidad. La temperatura no responde de manera inmediata al oscurecimiento, por lo que los mayores cambios pueden producirse después del momento central del fenómeno.
El enfriamiento puede modificar también las corrientes de aire próximas al suelo. Es el denominado «viento del eclipse», relacionado con los cambios de presión provocados por la variación térmica.
En el caso del eclipse leonés, al producirse al final de la tarde, el efecto podría quedar parcialmente mezclado con la evolución atmosférica habitual de esas horas y no necesariamente alcanzar descensos tan acusados.
Los animales pueden creer que llega la noche
La transformación de la iluminación también puede tener consecuencias sobre la fauna. La oscuridad repentina puede provocar respuestas especialmente visibles entre las aves, que pueden buscar refugio, dejar de volar o regresar a los árboles y nidos.
Palomas, estorninos, gorriones y mirlos pueden reducir su actividad y comportarse como si hubiera llegado la noche. Las abejas pueden regresar a las colmenas al utilizar la luz solar como referencia, mientras que otros insectos nocturnos pueden comenzar a incrementar su actividad.
En las zonas rurales, vacas y ovejas pueden interrumpir el pastoreo y dirigirse hacia los establos. Las hormigas también pueden reducir su actividad.
Los animales domésticos, como perros y gatos, tienen una respuesta menos evidente debido a su adaptación a los ciclos de iluminación artificial. En cualquier caso, las reacciones dependerán de cada especie y de las condiciones del entorno.
El eclipse del miércoles servirá además para estudiar estos comportamientos dentro de un programa de seguimiento que involucra a zoológicos y acuarios españoles.
Júpiter y Mercurio aparecerán en pleno eclipse
La oscuridad excepcional permitirá descubrir otro detalle que normalmente pasa desapercibido durante el día.
Durante la totalidad será posible localizar Júpiter y Mercurio alrededor del Sol eclipsado. La posición exacta variará dependiendo del punto de observación, pero la desaparición de la luz solar permitirá que estos planetas destaquen en un cielo que normalmente resulta demasiado luminoso para observarlos.
Para localizarlos será necesario aprovechar los breves instantes de totalidad y disponer, de nuevo, de una zona de observación suficientemente despejada.
Después de la totalidad, el espectáculo continúa
La desaparición de la totalidad no significará el final de los fenómenos llamativos. La secuencia se reproducirá en sentido inverso: reaparecerá el anillo de diamantes, volverán a distinguirse las perlas de Baily y la corona desaparecerá a medida que el Sol vuelva a quedar descubierto.
En ese momento será necesario volver a utilizar las gafas homologadas para observar el eclipse.
Otro fenómeno al que habrá que prestar atención son las bandas de sombra. Se trata de franjas muy débiles de luz y oscuridad que pueden desplazarse sobre superficies claras inmediatamente antes y después de la totalidad. Su origen está relacionado con pequeñas fluctuaciones atmosféricas en la luz solar.
León ante un fenómeno excepcional
La provincia afronta así una tarde en la que cambiarán simultáneamente el aspecto del cielo, la iluminación del paisaje, la percepción del horizonte y las condiciones ambientales.
La totalidad será además un acontecimiento extraordinariamente poco frecuente. En la Península no se producía un eclipse solar total desde 1905 y España vivirá ahora una secuencia excepcional: habrá otro eclipse total el 2 de agosto de 2027 y uno anular el 26 de enero de 2028.
Después de esta tríada de eclipses, habrá que esperar hasta 2053 para volver a contemplar un eclipse total de Sol desde España.
Y la noche traerá otra sorpresa
La jornada del 12 de agosto tendrá todavía un último atractivo. La noche posterior al eclipse coincidirá con el máximo de actividad de las Perseidas, la conocida lluvia de estrellas de agosto.
El mejor momento para observarlas durante la madrugada del 12 al 13 de agosto se situará entre las 04:00 y las 06:00 horas, aunque el periodo de actividad intensa abarcará aproximadamente desde las 23:00 horas del día 12 hasta las 11:00 del día 13.
Así, León vivirá una jornada astronómica excepcional que comenzará con un atardecer convertido en noche en cuestión de instantes y continuará horas después con la posibilidad de contemplar las Perseidas.
La experiencia permitirá observar no solo un eclipse, sino una sucesión de cambios ópticos, ambientales y naturales concentrados en apenas unas horas.