Suárez-Quiñones expresa su "consternación" por las víctimas de los incendios del verano y anuncia inversiones millonarias
El consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quiñones, compareció este miércoles en las Cortes de Castilla y León para dar cuenta de la gestión de los incendios forestales del pasado verano, una campaña que dejó personas fallecidas y heridas y obligó a desplegar un operativo frente a una situación que calificó de “excepcional”.
Durante su intervención en la Comisión de Medio Ambiente, solicitada por los grupos Socialista y Vox, el consejero manifestó su “pesar y consternación” por las consecuencias humanas de los fuegos y trasladó el respaldo del Ejecutivo autonómico a todos los afectados, así como el compromiso con la restauración de los daños provocados.
Autocrítica y lecciones aprendidas
Suárez-Quiñones subrayó que la experiencia de 2025 servirá para introducir mejoras en el Plan Anual de Vigilancia, Prevención y Extinción de Incendios de 2026, que se elaborará desde la “autocrítica” y la evaluación de los resultados obtenidos. En este sentido, defendió que las condiciones meteorológicas jugaron un papel “decisivo” en el desarrollo de los incendios.
El consejero recordó que el pasado verano se registraron episodios inéditos en la Comunidad, con numerosos incendios de gran intensidad que superaron las 500 hectáreas en pocas horas, velocidades de propagación de hasta seis kilómetros por hora y fuegos que llegaron a afectar a más de 6.000 hectáreas en una sola tarde, lo que situó a los operativos “fuera de capacidad de extinción” en algunos momentos.
Inversión en prevención y trabajos forestales
En el ámbito de la prevención, avanzó que la Junta convocará “próximamente” actuaciones para este año con un presupuesto de 80 millones de euros. Además, detalló que en 2025 se ejecutaron trabajos de selvicultura preventiva en 20.184 hectáreas, con una inversión de 50,4 millones, y labores de mantenimiento y creación de cortafuegos y gradeos en 3.459 hectáreas. A ello se suma la extracción anual de unos tres millones de metros cúbicos de madera.
169,6 millones para el operativo contra incendios
De cara a la próxima campaña, Suárez-Quiñones anunció una dotación presupuestaria total de 169,63 millones de euros para la prevención y lucha contra los incendios forestales. De esa cantidad, 151 millones corresponden a inversiones en medios materiales, 16 millones a personal —tras ampliar la actividad de los operarios a todo el año— y 2,63 millones al Consejo Comarcal del Bierzo para sus cinco cuadrillas.
Entre las principales novedades, destacó la renovación de 49 de las 111 cuadrillas terrestres, cuyo personal pasará a integrarse en el sector público a través de Tragsa, con contratos de 12 meses. Esta medida supondrá un incremento progresivo del presupuesto en personal, que pasará de 54 millones en 2025 a 101 millones en 2029.
Refuerzo de medios aéreos y maquinaria
El consejero detalló una inversión de 17 millones de euros para reforzar las cuadrillas especializadas helitransportadas y nocturnas, así como la incorporación de diez nuevas cuadrillas helitransportadas entre 2026 y 2027. Este año se sumarán las cuatro primeras, dos de ellas en León, con un coste inicial de 3,2 millones.
Asimismo, se destinarán 11 millones a maquinaria pesada, con 20 equipos preventivos activos todo el año y otros 20 de extinción durante la Época de Peligro Alto. El operativo se completará con nuevos vehículos nodriza, tres puestos de mando avanzado, la ampliación de la unidad Fénix de drones, la videovigilancia forestal y el aumento progresivo de aeronaves, que pasarán de 23 a 27 en 2026 y a 33 en 2027.
Balance de una campaña excepcional
Pese a la dureza del verano, Suárez-Quiñones defendió la “alta eficacia” del operativo Infocal, que logró el control temprano de la mayoría de los incendios y dio respuesta a un número de intervenciones muy superior a la media del último decenio, especialmente en agosto.
En provincias como León, reconoció que se vivió una situación extrema, con incendios simultáneos, causas desfavorables y duraciones “anormalmente largas”. Una experiencia que, según concluyó, debe servir para seguir reforzando la capacidad de respuesta ante unos incendios cada vez más condicionados por el cambio climático.