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Verano entre conos y retenciones: cruzar Pajares se convierte en una carrera de paciencia

Las obras simultáneas en la N-630 en el Puerto de Pajares y en la autopista del Huerna complican uno de los principales accesos entre León y Asturias en pleno verano | El Gobierno defiende una actuación "imprescindible" para mejorar la seguridad pese al creciente malestar de conductores y transportistas.
La grúa del histórico 'Saso', uno de los emblemas del Puerto de Pajares.
La grúa del histórico 'Saso', uno de los emblemas del Puerto de Pajares.

Hay veranos en los que el viaje forma parte de las vacaciones y otros en los que el propio trayecto acaba convirtiéndose en la peor parte del desplazamiento. Este año, para miles de conductores que cruzan la Cordillera Cantábrica entre León y Asturias, el puerto de Pajares y la autopista del Huerna comparten un mismo protagonismo: largas esperas, circulación lenta y una buena dosis de resignación.

Quienes optan por la AP-66, la vía rápida de comunicación entre ambas comunidades, vuelven a encontrarse con las limitaciones derivadas de las obras de mantenimiento que se desarrollan desde hace meses. Pero quienes deciden evitar el peaje y escogen la histórica N-630 tampoco encuentran alivio. El puerto de Pajares, tradicional alternativa gratuita al Huerna, también está inmerso en una importante actuación de mejora que obliga a circular con restricciones y ralentiza notablemente el tráfico.

El resultado es una situación poco habitual: tanto la carretera de pago como la gratuita presentan dificultades al mismo tiempo, precisamente durante uno de los periodos del año con mayor intensidad circulatoria.

La alternativa al peaje también pierde fluidez

Durante décadas, el puerto de Pajares ha sido la opción elegida por miles de automovilistas que prefieren evitar el peaje de la autopista del Huerna o disfrutar de un recorrido más pausado entre León y Asturias.

Sin embargo, este verano esa alternativa también se ha convertido en un itinerario lento y, en muchos momentos del día, especialmente tortuoso.

Las obras que se ejecutan en distintos puntos de la N-630 obligan a establecer regulaciones del tráfico, estrechamientos de calzada y pasos alternativos que incrementan considerablemente los tiempos de viaje.

La coincidencia con los trabajos que continúan desarrollándose en la AP-66 ha provocado que muchos usuarios se encuentren con dificultades independientemente de la ruta elegida.

Transportistas, conductores habituales y numerosos viajeros han expresado durante las últimas semanas su malestar por una planificación que consideran especialmente perjudicial en plena operación verano.

El Gobierno defiende la planificación de los trabajos

Frente a las críticas, la delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra, ha salido al paso de la polémica defendiendo tanto la necesidad de la actuación como la forma en la que se ha programado.

Según explicó, las obras que se ejecutan en el puerto de Pajares responden a criterios exclusivamente técnicos y tienen como objetivo mejorar de manera significativa las condiciones de una de las carreteras más emblemáticas del norte peninsular.

"Es una obra necesaria para mejorar de manera sustancial la carretera y reforzar la seguridad y las condiciones de circulación", aseguró.

Lastra recordó que la actuación cuenta con una inversión de 1,1 millones y sostuvo que desde el inicio se buscó minimizar las molestias para los usuarios.

"Se trata de una actuación con una inversión de 1,1 millones de euros, que se ha planificado para reducir al máximo las afecciones a los usuarios. Por ello, los trabajos se concentran entre semana y no se desarrollan durante los fines de semana", explicó.

Un calendario condicionado por la meteorología

Uno de los argumentos principales empleados por la Delegación del Gobierno para justificar la ejecución de las obras durante el verano es la propia singularidad del puerto de Pajares.

Las condiciones meteorológicas de la zona hacen inviable desarrollar este tipo de trabajos durante buena parte del año, especialmente en otoño e invierno, cuando la nieve, las bajas temperaturas y el hielo condicionan tanto la seguridad como la ejecución técnica de las actuaciones.

"Por las especiales características del puerto de Pajares, esta intervención solo puede ejecutarse durante la época estival, cuando las condiciones meteorológicas lo permiten", señaló Adriana Lastra.

Ese condicionante limita considerablemente el margen de planificación y obliga a concentrar las actuaciones precisamente durante los meses en los que el volumen de desplazamientos es más elevado.

Comprensión y paciencia para los conductores

La delegada del Gobierno reconoció que unas obras de esta magnitud generan inevitables inconvenientes para quienes utilizan diariamente la carretera o la emplean para desplazarse durante las vacaciones.

"Somos conscientes de que unas obras de estas características pueden ocasionar molestias y lamentamos los inconvenientes que puedan generar. Por eso se ha diseñado una planificación que busca minimizar su impacto", afirmó.

Al mismo tiempo lanzó un mensaje dirigido a los miles de usuarios que durante estas semanas cruzan diariamente el puerto.

"Pedimos comprensión y un poco de paciencia a los usuarios, porque se trata de una actuación imprescindible que redundará en una carretera más segura y en una mejora duradera para todos", concluyó.

Un malestar que crece entre usuarios y transportistas

Las explicaciones del Gobierno no han evitado que continúen aumentando las críticas. Durante las últimas semanas, numerosos transportistas y conductores habituales han mostrado su descontento por la coincidencia temporal entre las obras de la N-630 y las que continúan ejecutándose en la autopista del Huerna.

A su juicio, la simultaneidad de ambas actuaciones reduce de forma considerable la capacidad de los dos principales corredores que conectan León con Asturias, dificultando tanto el tráfico turístico como el transporte de mercancías en uno de los momentos del año con mayor intensidad circulatoria.

Muchos consideran que ambas intervenciones podrían haberse escalonado para evitar que las dos infraestructuras estuvieran condicionadas al mismo tiempo.

Dos carreteras estratégicas para el norte peninsular

El puerto de Pajares y la autopista del Huerna constituyen desde hace décadas las dos principales puertas de entrada entre Castilla y León y el Principado de Asturias.

Mientras la AP-66 absorbe la mayor parte del tráfico gracias a un recorrido más rápido y cómodo, la N-630 mantiene un importante volumen de circulación al ser la alternativa gratuita al peaje y uno de los trazados históricos más utilizados por conductores locales y viajeros.

La coincidencia de obras en ambas vías ha convertido este verano un trayecto habitual de poco más de una hora en un recorrido mucho más incierto, donde los tiempos dependen en buena medida de la intensidad del tráfico y del desarrollo de los trabajos.

Pese a las críticas, el Gobierno mantiene que la actuación sobre el puerto de Pajares resulta imprescindible para garantizar una infraestructura más moderna y segura, insiste en que solo puede ejecutarse durante la época estival.