Jesús Calleja: "Íbamos a 160 kilómetros por hora en medio del polvo y no pude ni frenar"
El Rally Dakar 2026 vivió este jueves una de las imágenes más duras de la presente edición tras el espectacular accidente sufrido por Jesús Calleja durante la quinta etapa, con un recorrido de más de 400 kilómetros entre Al-Ula y Haïl, en Arabia Saudí.
El aventurero leonés, que competía al volante de un Santana, vio cómo su participación en la prueba más exigente del motor se truncaba de forma abrupta tras un violento impacto a gran velocidad.
"Aquí acaba nuestra aventura del Dakar. Una pena porque hemos llevado muy buen ritmo durante estas etapas, el coche es espectacular, pero estas son cosas que pasan", explicó Calleja pocas horas después del siniestro, ya fuera de peligro.
Polvo, velocidad y una trampa invisible
El accidente se produjo en una zona especialmente comprometida del trazado. Calleja y su copiloto, el empresario argentino Edu Blanco, rodaban inmersos en una densa nube de polvo levantada por otros participantes cuando el vehículo alcanzó un bache de gran tamaño que no pudieron esquivar.
"Lo que nos ha ocurrido es la consecuencia de ir por una pista en medio del polvo", relató el piloto leonés, que detalló que circulaban a unos 160 kilómetros por hora cuando apareció el obstáculo. "No vi un peligro que se formó de grado 3, de los más peligrosos. No pude ni frenar", añadió.
La propia organización del rally, según explicó Calleja, reconoció posteriormente que se trataba de un punto especialmente delicado del recorrido. "La organización nos ha reconocido que era una zona de gran peligro", señaló.
El coche, clave para evitar males mayores
El Santana dio una espectacular vuelta tras salir despedido, en una secuencia que heló la sangre tanto a los aficionados como a los equipos que seguían la etapa. A pesar de la violencia del impacto, la estructura del vehículo evitó consecuencias más graves.
"Afortunadamente el coche ha resistido el impacto. Se han doblado las barras del arco de seguridad y el volante", explicó Calleja, subrayando la importancia de la seguridad en una prueba extrema como el Dakar.
Tanto él como Edu Blanco pudieron salir del habitáculo por su propio pie. "Lo primero es que estamos bien", insistió el aventurero leonés, que confirmó que ambos presentaban golpes y dolores, pero ninguna lesión de gravedad.
Abandono inevitable
El estado del vehículo hace inviable cualquier intento de continuar en carrera. El equipo asumió desde el primer momento que el abandono era prácticamente seguro, poniendo fin a una participación que había comenzado con buenas sensaciones y un ritmo competitivo en las primeras etapas.
El accidente se produjo, además, en una jornada especialmente exigente, correspondiente a la segunda parte de la primera etapa maratón, donde los pilotos no cuentan con asistencia externa y deben gestionar al máximo mecánica y estrategia.
Un Dakar que no perdona
El incidente de Calleja se suma a las críticas expresadas en días previos por varios pilotos del Mundial de Rally Raid, que habían advertido del peligro de rodar detrás de vehículos más lentos recolocados por la organización, una situación que incrementa el riesgo en zonas rápidas y con escasa visibilidad.
Pese a la decepción, Calleja cerró su mensaje con una mirada optimista. "El Dakar es así y esto nos hace más fuertes. Se nos acabó el Dakar, pero por este año. Volveremos", afirmó, dejando claro que el desierto saudí no será el punto final de su aventura en el rally más duro del mundo.
