Colombia afronta una tragedia sísmica con 132 muertos y más de 570 heridos
Un país sacudido por la tragedia
Colombia intenta recuperar la normalidad después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió este lunes el oeste del país y provocó una catástrofe que deja ya 132 muertos y más de 570 heridos, según los últimos balances conocidos. Las cifras continúan siendo provisionales mientras los equipos de emergencia siguen trabajando entre los edificios dañados y los inmuebles que se han venido abajo.
El movimiento sísmico, uno de los más fuertes registrados en el país en las últimas décadas, tuvo consecuencias especialmente graves en el suroccidente colombiano. Pereira, Cali, Quibdó, Manizales y Armenia se encuentran entre los principales núcleos afectados, con daños estructurales, interrupciones de servicios y dificultades para mantener operativas algunas infraestructuras.
En Cali, una de las ciudades más pobladas de Colombia, las autoridades han reforzado la seguridad en las zonas donde continúan las labores de búsqueda y rescate. La prioridad pasa por localizar a posibles supervivientes bajo los escombros y atender a los heridos.
Rescates entre los escombros
La magnitud de los daños ha obligado a mantener desplegados equipos de emergencia en distintos puntos del país. En las ciudades más afectadas, bomberos, cuerpos de rescate, fuerzas de seguridad y personal sanitario trabajan para evaluar edificios, retirar estructuras inestables y localizar a personas que puedan permanecer atrapadas.
El impacto ha sido especialmente significativo en el eje cafetero, una zona que todavía conserva en la memoria colectiva las consecuencias del terremoto de Armenia de 1999, que causó cerca de 1.200 muertos.
El nuevo seísmo vuelve a poner a prueba las infraestructuras y la capacidad de respuesta de las administraciones en una región especialmente expuesta a la actividad sísmica.
De la Espriella se enfrenta a su primera gran crisis
La emergencia llega cuando Abelardo de la Espriella apenas lleva tres días como presidente de Colombia. El mandatario asumió el cargo el pasado viernes y se encuentra ahora ante su primera gran crisis nacional.
De la Espriella declaró la emergencia nacional y ordenó centralizar la coordinación de la respuesta mediante puestos de mando instalados en Bogotá, Quibdó, Cali y Armenia. También desplazó a varios miembros de su nuevo gabinete hacia las zonas más afectadas.
El vicepresidente, José Manuel Restrepo, y el ministro del Interior, Rodrigo Lara, se desplazaron al eje cafetero, mientras que el ministro de Defensa, el general retirado Jorge Eduardo Mora, y la ministra de Salud, Ana María Vesga, se situaron en Cali para coordinar la respuesta sobre el terreno.
El presidente también asumió personalmente la dirección política de la emergencia y llamó a la unidad del país. En uno de sus primeros mensajes tras el terremoto sostuvo que los colombianos debían afrontar la situación "sin distinciones ideológicas" y concentrarse en las víctimas.
Qué video tan duro, apenas iban saliendo de su edificio por el temblor en Colombia y de inmediato se les vino parte del techo encima 😞 pic.twitter.com/l9nNeAJ8EB
— Rhevolver (@Rhevolver) August 10, 2026
Un Gobierno todavía en formación
La dimensión de la catástrofe coincide con un momento especialmente delicado para el nuevo Ejecutivo. De la Espriella acaba de iniciar su mandato y todavía no ha completado la renovación de algunas de las instituciones encargadas de gestionar emergencias.
Entre las decisiones pendientes se encuentra el nombramiento de David Suárez Tamayo, ingeniero geólogo que está previsto que asuma la dirección de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.
La transición entre el anterior Gobierno, encabezado por Gustavo Petro, y el nuevo Ejecutivo tampoco ha contado con el tradicional proceso de empalme, una circunstancia que añade dificultades a la puesta en marcha de la respuesta institucional.
Ayuda internacional para la reconstrucción
La tragedia ha provocado también una rápida reacción internacional. Estados Unidos ha comprometido 15,5 millones de dólares para apoyar las operaciones de emergencia, con fondos destinados a refugio, alimentos, protección y evaluación de los daños.
El Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, CAF, ha anunciado por su parte una donación de 500.000 dólares para contribuir a la atención de la emergencia.
La solidaridad ha llegado desde gobiernos de distinto signo político. El argentino Javier Milei, el chileno José Antonio Kast y el ecuatoriano Daniel Noboa, que estuvieron en Colombia para asistir a la toma de posesión de De la Espriella, expresaron su disposición a colaborar.
También ofrecieron apoyo los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; México, Claudia Sheinbaum, y España, Pedro Sánchez. Naciones Unidas ha comunicado igualmente su disposición a prestar asistencia ante las necesidades que plantee la emergencia.
Las cifras todavía pueden aumentar
Mientras el Gobierno intenta coordinar la respuesta y canalizar la ayuda exterior, los equipos de rescate continúan trabajando en las zonas más castigadas. El balance de 132 fallecidos y más de 570 heridos todavía no puede considerarse definitivo.
La prioridad inmediata sigue siendo localizar supervivientes, atender a los heridos y garantizar la seguridad de los edificios afectados. Después comenzará una segunda fase mucho más prolongada: evaluar los daños, restablecer los servicios básicos y afrontar la reconstrucción de las comunidades golpeadas por el terremoto.
Para Abelardo de la Espriella, la tragedia supone además el primer gran examen de su capacidad de gestión apenas iniciado su mandato. La respuesta a la emergencia marcará sus primeros días al frente de Colombia en un escenario de devastación que exige coordinación, rapidez y recursos.