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La moda del tardeo conquista Sahechores

El restaurante Abuelo Aitalas ha convertido sus conciertos al atardecer en una de las citas imprescindibles del verano leonés, con música en directo, familias, jóvenes y visitantes llegados de distintos puntos de la provincia

Los jueves ya no son un día cualquiera en Sahechores. Desde hace cuatro veranos, el restaurante Abuelo Aitalas convierte las tardes junto al lago en un punto de encuentro para cientos de personas atraídas por la música en directo, el ambiente y un concepto que cada verano reúne a más gente: el tardeo.

Lo que empezó como una propuesta diferente para alargar las tardes de verano se ha consolidado como uno de los planes con más tirón de la provincia. Detrás de esa idea está Paula Fernández, copropietaria del establecimiento, que quiso trasladar a Sahechores un tipo de ocio que ella misma disfrutaba cuando viajaba a la costa.

"Me gustaban mucho las charangas, pero ya no me apetecía salir de fiesta por la noche. Me inspiré en los chiringuitos que hacen música en directo con la puesta de sol y crean un ambiente mágico. Nuestra terraza tenía precisamente eso y pensamos que podía funcionar", recuerda.

Y funcionó.

Del boca a boca a reunir a más de mil personas

Los primeros tardeos reunían principalmente a vecinos de los pueblos cercanos. Era una propuesta diferente para disfrutar de las tardes de verano sin necesidad de esperar a la noche. Sin grandes campañas de promoción, el boca a boca hizo el resto. "El primer año venía sobre todo gente de alrededor porque todavía no nos conocían. Pero cada verano hemos notado muchísimo crecimiento", explica Paula.

La mejor prueba llegó el pasado 23 de julio. El concierto tributo a La Oreja de Van Gogh desbordó todas las previsiones y reunió a más de un millar de personas junto al lago. Aquella tarde confirmó que el fenómeno había dado un salto de dimensión. Aunque también puso sobre la mesa un nuevo reto para el restaurante. "Nos estamos replanteando el año que viene ese día no abrir y centrar todo el servicio en el tardeo, quizá con una food truck porque atender en dos horas a más de mil personas es muy complicado", reconoce.

Actualmente, seis camareros atienden tanto el servicio de barra del evento como las cenas del restaurante, una combinación que este verano ha resultado especialmente exigente. "Queremos seguir creciendo, pero ofreciendo un buen servicio. Este año la afluencia nos ha sobrepasado un poco y tendremos que organizarnos mejor".

La música en directo marca la diferencia

Si algo han aprendido durante estos cuatro años es que el público tiene claras sus preferencias. Los primeros tardeos apostaban principalmente por charangas y sesiones de DJ. Sin embargo, la música en directo ha terminado convirtiéndose en la gran protagonista. "He notado que gustan muchísimo más los grupos. Cuando vienen bandas hay bastante más gente. La gente baila mucho más y se anima muchísimo", asegura Paula.

Ese ambiente es, precisamente, uno de los grandes atractivos de la propuesta. "Viene gente de todas las edades. Hay familias enteras que traen mantas para sentarse en la hierba, hacen un pequeño pícnic, los niños juegan... Se crea un ambiente muy bonito", cuenta.

Un verano con banda sonora

La programación de este verano ha vuelto a confirmar el éxito de la iniciativa. Tras las actuaciones de Gaston Zadoff e Irene, Grupo De Sur a Norte, el multitudinario tributo a La Oreja de Van Gogh, Ciudad Tributo y Euphoria 80-90, los tardeos despedirán la temporada el próximo 20 de agosto con la actuación del Grupo Perdizes, que ofrecerá un repertorio de clásicos de siempre.

Lo que empezó como una idea inspirada en el ambiente de los chiringuitos de playa ha terminado convirtiéndose en una cita fija para muchas personas cada verano. Cuatro años después de aquellos primeros tardeos, Abuelo Aitalas ha encontrado una fórmula que combina música en directo, gastronomía y el entorno del lago de Sahechores, hasta el punto de consolidarse como uno de los planes más reconocibles del verano en la provincia.