La Ponferradina, por fin, se reencuentra con el triunfo bajo la batuta de Nafti
La Ponferradina logró dejar atrás una etapa de resultados adversos y estrenó el casillero de victorias en la era Nafti gracias a un trabajado triunfo frente al Ourense CF.
Los tantos de Borja Vázquez y Keita permitieron a los blanquiazules sumar tres puntos fundamentales que, además, les sirven para abandonar provisionalmente los puestos de descenso gracias a una mejor diferencia de goles respecto al Unionistas, con el que igualan a 20 puntos a falta del compromiso del conjunto salmantino.
El técnico local apostó por una alineación continuista, con Undabarrena retrasando su posición al eje de la zaga para suplir la ausencia de Ger Nóvoa y con Frimpong ocupando el centro del campo en lugar de Eneko.
Las bandas quedaron en manos de Borja Vázquez y Borja Valle, mientras que Pau Ferrer y Cortés compartieron responsabilidades ofensivas.
El resumen del partido
𝗥𝗘𝗦𝗨𝗠𝗘𝗡 | #PonferradinaOurenseCF
2-0 | @SDP_1922 - @Ourense_CF
⚽ @borja9vazquez (1-0, 55’)
⚽ @adulay_keita (2-0, 71’)#PrimeraFederación | #VersusELearning pic.twitter.com/0nohG5YzJj— Primera Federación Versus e-Learning (@Primera_RFEF) January 10, 2026
Dominio y paciencia antes del descanso
Desde el inicio, la Deportiva tomó el mando del encuentro y firmó una primera mitad de claro control, algo poco habitual en El Toralín en las últimas jornadas. El equipo berciano manejó el ritmo con criterio y fue acumulando llegadas al área rival, con Cortés como principal foco de peligro.
El delantero obligó a intervenir a Alberto en un remate cercano y rozó el gol poco antes del descanso tras una asistencia de Borja Vázquez que terminó estrellándose en el poste tras el toque del guardameta.
El Ourense apenas inquietó y terminó la primera parte en inferioridad numérica tras la expulsión de Yuste, que vio la segunda amarilla por una falta en el centro del campo pocos minutos después de haber sido amonestado por una acción anterior.
Las claves del partido
La Ponferradina asumió el control del juego desde los primeros minutos, algo poco habitual en las últimas jornadas. La circulación paciente y la ocupación de espacios permitieron a los blanquiazules instalarse en campo rival, generar ocasiones y transmitir una sensación de solidez que sostuvo al equipo incluso cuando el marcador aún no se había movido.
El encuentro estuvo condicionado por las expulsiones, pero la Deportiva supo manejar mejor los momentos de desventaja. Tras quedarse con diez jugadores, el equipo no perdió el orden ni la concentración, resistió el intento de reacción del Ourense y evitó que el partido se descontrolara en el tramo más delicado.
La entrada de Keita resultó determinante. Su capacidad para anticiparse, robar el balón y definir con claridad en una acción clave permitió ampliar la ventaja y cerrar el duelo. El segundo gol no solo aseguró los puntos, sino que devolvió confianza y serenidad al conjunto berciano.
El partido se rompe tras el 1-0
El guion cambió definitivamente en el arranque del segundo tiempo. Borja Vázquez culminó una acción individual con un disparo ajustado que, tras golpear en el poste, acabó dentro de la portería para abrir el marcador. El tanto dio justicia al dominio local, aunque la tranquilidad duró poco.
Siete minutos después, la Ponferradina también se quedó con diez jugadores tras la expulsión de Andújar, sancionado con roja directa tras la revisión de una acción sobre Amin. Con fuerzas igualadas, el Ourense dio un paso adelante y estuvo cerca del empate en un disparo de Hugo Sanz que Andrés Prieto desvió a córner.
Keita sentencia y asegura los puntos
Cuando el partido parecía entrar en un tramo de incertidumbre, apareció Keita. El recién incorporado aprovechó un robo de balón para plantarse solo ante el portero y definir con un tiro raso y cruzado que significó el 2-0. El gol devolvió la calma a los locales y permitió gestionar el tramo final sin sobresaltos.
El encuentro terminó de decantarse en el minuto 90 con la expulsión de Jerín, que dejó al Ourense con nueve efectivos. El largo añadido apenas alteró el desenlace y sirvió para certificar una victoria que no se celebraba en casa desde hacía más de dos meses.