Apicultores de Babia alertan del colapso del sector por ataques de oso pardo
Los apicultores del municipio de San Emiliano, en plena comarca de Babia, han alzado la voz tras una sucesión de ataques de oso pardo a colmenares registrados en los últimos días en distintos puntos del valle.
Los productores, respaldados por el Ayuntamiento, denuncian que las compensaciones económicas actuales no reflejan ni el alcance de las pérdidas ni el esfuerzo necesario para sostener una actividad tradicional cada vez más amenazada.
Daños más allá de las colmenas.
Los apicultores explican que los ataques no se limitan a la rotura de cajas y cercados. La pérdida de enjambres completos, la interrupción de la producción durante toda la campaña y los desperfectos añadidos suponen un golpe que, aseguran, no queda recogido en las valoraciones oficiales.
Uno de los principales puntos de conflicto es la calificación de los daños. Según trasladan los apicultores, en numerosos casos los guardas forestales consideran “recuperables” enjambres que han permanecido varios días a la intemperie, expuestos al frío y a la humedad propios del invierno en la montaña babiana, sin garantías reales de supervivencia.
Malestar creciente en el sector
La indignación se ha plasmado también en redes sociales, donde los apicultores han compartido un mensaje que refleja el agotamiento del sector tras un año especialmente duro. “Un año de mierda, primero el tiempo, luego el humo y la sequía y ahora el oso, ¿qué más puede pasar?”, señalan en una de las publicaciones. En el mismo texto denuncian la reiteración de ataques en localidades como Truebano, Villasecino o Riolago, y cuestionan que, pese a conocerse la presencia del animal, no se adopten medidas preventivas.
Dudas sobre el futuro
El mensaje difundido apunta también al desgaste personal y económico acumulado: “Mucho esfuerzo invertido, mucha ilusión, reconocimientos provinciales y nacionales, pero tanto mi hermano como yo nos planteamos si de verdad merece la pena seguir intentándolo”. Los apicultores advierten de que, sin cambios, el cierre de explotaciones puede convertirse en una realidad inmediata.
Los productores coinciden en que la conservación del oso pardo debe ir acompañada de indemnizaciones justas, ágiles y proporcionales, además de medidas preventivas financiadas al cien por cien. “Proteger la fauna no puede hacerse a costa de arruinar a quienes viven del medio rural”, sostienen.
Riesgo para la economía y la biodiversidad
Los apicultores concluyen que, sin una respuesta eficaz de las administraciones, el abandono de colmenares será inevitable, con consecuencias directas para la economía local, el mantenimiento del paisaje y la biodiversidad de una comarca históricamente ligada a la apicultura tradicional.
Ayuntamiento de San Emiliano
El Ayuntamiento de San Emiliano se hizo este lunes eco de la denuncia de los apicultores de la zona afectados por los ataques del oso pardo -e intentos- a sus explotaciones, al considerar “una clara injusticia” las compensaciones que reciben por los daños provocados; unas indemnizaciones, señalan, “que no cubren ni de lejos las pérdidas reales sufridas ni el esfuerzo necesario para mantener la actividad”.
Los ataques de oso, apunta el alcalde, David Marcello, no solo implican la destrucción de colmenas, sino también la pérdida de enjambres, la interrupción de la producción de miel durante toda la temporada y, en muchos casos, daños materiales adicionales que no son reconocidos en las valoraciones oficiales.
Recuperación sin garantías
A ello se suma, señalan en el texto, la valoración de las colmenas dañadas. Los apicultores denuncian que en numerosos casos los guardas forestales de la zona califican como recuperables enjambres que han permanecido varios días a la intemperie y expuestas a las duras condiciones del invierno de la montaña babiana, “sin que exista certeza alguna de que ese enjambre pueda recuperarse con garantías”.
Apicultores y Ayuntamiento insisten en que “la convivencia con la fauna salvaje solo es posible si se garantiza una compensación justa, rápida y proporcional a los daños reales”. Proteger al oso pardo, subrayan, “no puede hacerse a costa de arruinar a quienes viven y trabajan en el medio rural”, por lo que reclaman una revisión urgente de los baremos de indemnización, pagos ágiles y completos y medidas preventivas eficaces financiadas al cien por cien, para que la conservación del oso pardo sea compatible con la supervivencia de la apicultura tradicional.