La 'mala mina' castiga a Santiago
La situación que atraviesan los trabajadores de Mina Miura ha colocado a varios mineros del suroccidente asturiano al límite económico y emocional. Entre ellos se encuentra Santiago González Álvarez, natural de Villablino y con una larga trayectoria en la minería del carbón, que ha formado parte del encierro protagonizado durante más de dos semanas en la explotación de Tormaleo, en el concejo asturiano de Ibias.
Junto a otros tres empleados, el minero permaneció encerrado a unos 300 metros de profundidad para exigir el pago de varias nóminas pendientes y reclamar una solución para la continuidad de la explotación, paralizada desde hace meses.
De Cerredo a Tormaleo
Santiago González procede de una familia minera de Laciana y desarrolló buena parte de su carrera profesional en la explotación de Cerredo hasta el cierre oficial de la minería en 2018. Posteriormente continuó trabajando en Tormaleo, donde encontró una de las pocas alternativas laborales ligadas al sector extractivo en el entorno occidental asturleonés.
Su presencia en las protestas refleja también la conexión histórica entre las cuencas mineras de León y Asturias, especialmente entre Laciana, Degaña e Ibias, territorios que durante décadas compartieron empleo, mano de obra y actividad industrial ligada al carbón.
Diez nóminas pendientes
Los trabajadores denuncian que la empresa mantiene importantes retrasos salariales y aseguran que acumulan hasta diez mensualidades sin percibir, además de pagas extraordinarias correspondientes al pasado ejercicio. La plantilla critica además la falta de información clara sobre el futuro de la explotación.
El actual propietario de Mina Miura, Fernando Martínez, habría trasladado recientemente a los trabajadores la intención de tramitar un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE), una medida que ha incrementado todavía más la incertidumbre entre la plantilla.
Una mina parada desde 2025
La actividad minera quedó prácticamente paralizada tras el accidente registrado en Cerredo a finales de marzo de 2025, en el que fallecieron cinco trabajadores. Tanto Cerredo como Tormaleo habían estado vinculadas empresarialmente al empresario leonés Jesús Manuel Rodríguez Morán, conocido en el sector como “Chus Mirantes”, antes de la venta de Mina Miura.
Desde entonces, los empleados aseguran haber permanecido en una situación de bloqueo, sin actividad estable y sin posibilidad de buscar alternativas laborales mientras seguían vinculados administrativamente a la empresa.
Marcha minera hacia Oviedo
Tras abandonar el encierro, los trabajadores iniciarán una marcha de protesta entre Tormaleo y Oviedo para reclamar la implicación de las administraciones públicas. El recorrido se desarrollará durante seis jornadas y concluirá ante la Junta General del Principado.
Los mineros reclaman medidas que permitan mantener la actividad y conservar los empleos en una comarca donde la minería sigue siendo una de las escasas salidas laborales. En el caso de Santiago González, como en el de otros trabajadores de la explotación, el cierre definitivo supondría un nuevo golpe para las cuencas mineras leonesas y asturianas.
Apoyo político e institucional
El conflicto ha provocado reacciones institucionales en Asturias. La delegada del Gobierno, Adriana Lastra, visitó recientemente las instalaciones de Tormaleo para conocer la situación de la plantilla, mientras que el presidente del Principado, Adrián Barbón, calificó públicamente de “inaceptable” la situación que atraviesan los trabajadores de Mina Miura.
Los empleados esperan ahora que la presión social e institucional sirva para desbloquear un conflicto que mantiene en vilo a decenas de familias del entorno minero.
