Tribuna 15M | ¿Te enteras, PSOE?
Hay errores políticos que se perdonan; incluso algunos que se comprenden: un lapsus, una frase mal construida, una intervención improvisada que termina torciéndose, a cualquier puede ocurrirle. Hay otros errores que cuando uno intenta corregirlos terminan empeorando la situación, como cuando alguien tropieza, intenta disimular, y acaba rodando escaleras abajo con la dignidad perdida por el camino. Pero luego están esos errores que empiezan a repetirse con tal frecuencia que uno ya no sabe si atribuirlos a la ignorancia o a algo peor. El último de estos lo ha protagonizado el candidato socialista a la Junta, el señor Martínez, que en un alarde de sensibilidad territorial ha decidido explicarnos a los leoneses que nuestra identidad es la de una Castilla dentro de Castilla. La frase, en realidad, tiene mérito: es difícil condensar tanto desconocimiento en tan pocas palabras.
Y aquí surge la duda razonable, porque cuando alguien se equivoca una vez, cabe pensar que fue un desliz. Cuando lo hace dos, uno empieza a sospechar que quizá no era un accidente; pero cuando las meteduras de pata se acumulan como capítulos de una misma serie, y se insiste en el error, la pregunta ya no es si se ha equivocado, sino si realmente sabe de qué está hablando. No sabemos quién le redacta los discursos al señor Martínez. Tal vez sea fruto de la improvisación entre mitin y mitin, dictado al móvil mientras el coche oficial atraviesa las autovías castellanas rumbo al siguiente acto. Quizá se trate de una consulta apresurada a la IA de Google minutos antes de subir al atril, sin el pequeño detalle de revisar lo que la máquina ha decidido escribir. O, a lo mejor, es que tampoco ha sabido leer lo que tenía escrito. O quizá, y tampoco sería la primera vez que ocurre, tenga a su alrededor a algún moderno Bellido Dolfos periodístico, dispuesto a empujarle amablemente hacia el abismo dialéctico mientras le asegura que la frase quedará estupenda.
En cualquier caso, el resultado es el mismo. Porque afirmar que León es una Castilla dentro de Castilla es como sostener que la catedral de Burgos es una catedral de León dentro de la catedral de León, o que el cocido maragato no es más que una sofisticada reinterpretación del torrezno soriano servida en tres vuelcos. Puede sonar pintoresco, incluso simpático, para quien no conozca demasiado la tierra de la que habla; pero para cualquiera que tenga una mínima idea del territorio que aspira a gobernar resulta, sencillamente, absurdo.
Con todo, lo notablemente llamativo es el silencio incómodo que deja detrás, el de los socialistas leoneses que, una vez más, no saben si mirar al suelo o silbar mirando a las nubes, a ver si en ellas encuentran la inspiración para salir a explicar lo inexplicable, a suavizar lo que no admite suavizante, o a justificar lo que no admite justificación posible. La tarea no debe de ser sencilla, porque hay frases que se pueden matizar, otras que se pueden reinterpretar, pero esta es de las que revelan que quien las pronuncia no sabe de qué está hablando.
Así que, vamos a decirlo con claridad meridiana, para evitar nuevas y futuras confusiones: León no es Castilla. León no es una Castilla dentro de Castilla. Ni dentro, ni fuera, ni en metáfora, ni en sueños. León es León, y quiere su propia autonomía distinta de la de Castilla. Y quien no lo haya entendido, tiene un problema, sobre todo si pretende gobernarlo. ¿Lo entiendes, PSOE?
Bernardo L. García Angulo, abogado