"Queremos que la música emocione y llegue a la gente"
Queda una semana para que empiece la Semana Santa y, en León, la música lleva meses sonando sin parar.
No suena todavía en las calles ni acompaña a ningún paso. Se vive, una y otra vez, en un local de ensayo donde no hay público, pero sí exigencia. Donde cada detalle se corrige y cada error se repite hasta desaparecer. Ahí es donde empieza todo.
“Cuando llega la Cuaresma ya entramos a tope y ensayamos prácticamente de lunes a viernes”, explica Sergio de Juan, director musical de la Agrupación Santo Cristo de la Bienaventuranza. No es solo una cuestión de sonido. “Esto es como correr una maratón. Necesitas entrenar el fondo para aguantar luego horas tocando en la calle”, cuenta.
Empezar sin red
La historia de la formación comienza en 2011 y sale por primera vez a la calle en 2012, tras la unión de un grupo de músicos procedentes de otras formaciones. “A partir de ahí presentamos un proyecto a la cofradía, que en ese momento no tenía banda, y así fue como arrancamos”, explica de Juan.
Aquel primer año apenas reunían cincuenta componentes. Hoy superan el centenar. El crecimiento fue rápido, incluso inesperado. “Hubo un momento en el que éramos una banda de moda y cada año había mucha gente interesada en entrar”, recuerda.
Pero no todo fue sencillo. “Por un lado fue genial, pero no tuvimos la suerte de que viniera gente que supiera tocar”. La mayoría empezó desde cero, lo que obligó a construir al grupo paso a paso.
Ensayar para resistir
Durante buena parte del año, la agrupación mantiene una rutina constante de ensayos tres días por semana, combinando trabajo por secciones con sesiones generales. Pero en estas fechas, la intensidad aumenta.
El objetivo ya no es solo sonar bien. Es aguantar. Las procesiones pueden prolongarse durante horas, con instrumentos exigentes y sin apenas descanso. “Hay días que puedes estar seis horas por la mañana y otras cuatro o cinco por la tarde”, explica el director.
Por eso, el ensayo también es físico. “Necesitas generar fondo”, insiste. Y hacerlo, además, en una formación donde la mayoría de los músicos no son profesionales. “Aquí prácticamente nadie tiene estudios superiores de música”, reconoce.
Un repertorio con identidad
A pocos días de salir a la calle, la banda incorpora tres marchas nuevas. Entre ellas, ‘Pietas’, dedicada a la Piedad; ‘Alma Nuestra’; y ‘Madre del Pueblo’, que ha tenido una gran acogida entre los propios músicos.
Pero más allá de los estrenos, el repertorio se construye sobre tres pilares: las marchas clásicas, las composiciones propias y las influencias de la Agrupación Virgen de los Reyes de Sevilla. “Son las marchas propias las que han creado nuestra seña de identidad”, explica de Juan.
En una ciudad donde muchas bandas comparten repertorio, diferenciarse no es sencillo. “Queremos que la gente escuche y sepa que somos nosotros”. Un sonido reconocible que no depende solo de qué se toca, sino de cómo se interpreta.
La música que busca emocionar
Esa identidad se construye también desde dentro. En el proceso creativo, las marchas no nacen únicamente desde la técnica. “Empiezas con una idea, tocando, escribiendo, inspirándote en algo”, explica su director sobre la composición. A partir de ahí, se desarrolla una pieza pensada para acompañar un momento concreto en la calle.
Porque el objetivo final no es solo ejecutar correctamente una partitura. “La música tiene que transmitir”, confiesa.
Mucho más que ensayos
La actividad de la agrupación no se limita a la Semana Santa. A lo largo del año participa en conciertos, certámenes y actuaciones dentro y fuera de León, además de citas habituales como Santa Cecilia o la Cabalgata de Reyes. “Hemos bajado varias veces a Sevilla, hemos tocado en distintos certámenes y también en sitios como el Rocío”.
Todo ello se articula en torno a un local de ensayo propio que los músicos mantienen con esfuerzo. “Nos cuesta sudor y lágrimas”, reconoce.
Mantenerse en el tiempo
Tras años de crecimiento, la banda se ha estabilizado en torno al centenar de componentes. Sin embargo, mantener ese nivel no siempre es sencillo.
“Después de la pandemia cuesta enganchar a la gente joven”, admite su director. El compromiso que exige la agrupación, con meses de ensayo para apenas unos días clave, no siempre encaja con todos.
Aun así, la exigencia se mantiene. Pero ha cambiado el motivo. “Ya no es por la opinión de los demás, es por nosotros mismos”.
Cuando todo cuenta
Dentro de cinco días, la Semana Santa empezará de verdad. Las marchas saldrán del local y ocuparán las calles de León. El público estará ahí. Los pasos también. Y todo lo que ahora se repite en un ensayo ocurrirá una sola vez. Sin margen de error.
Porque al final, como resume Sergio de Juan, no se trata solo de tocar bien: “Se trata de que la gente se calle cuando pases, que identifique el sonido y que la música llegue”. Y ahí, en ese instante, todo el trabajo habrá merecido la pena.