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365 leoneses | Ángel 'Siete Vidas' Collado, músico

"La broma del reggaeton se me está haciendo larga, pero cada época tiene su propio estilo"

El músico de origen leonés Ángel 'Siete Vidas' Collado, durante un concierto.
El rockabilly atravesó la vida de Ángel Collado durante los veranos en Veneros con sus padres y ya no le abandonó; años después, es un imprescindible de la escena underground y defiende con orgullo haber compuesto el himno "no oficial pero sí popular" de su pueblo

La infancia de Ángel Luis Collado son recuerdos de los largos veranos en Veneros, un pequeño y tranquilo pueblo cercano a Boñar, sentado frente a la pickup portátil de su padre. "Tenía discos de 54 rpm de todo tipo, mucho rockanroll americano pero también música griega, rumba, disco... mi padre era muy musical", recuerda de una inocente infancia en la que ya comenzaba a dibujarse ante él una senda en forma de pentagrama. "Con 3 o 4 años ya cantaba 'Échame a mí la culpa' de Albert Hammond en el pueblo, es el primer recuerdo que tengo de algo relacionado con la música".

Ángel creció, claro, pero la inmersión musical de cada verano en mitad de la montaña leonesa hizo crecer en él una pulsión "innata" hacia el rockabilly, esa subcultura importada de los años 50 de los Estados Unidos que llegaba a España envuelta en un aura de chaquetas de cuero, jeans, peinados con vaselina, coches convertibles y unos movimientos de cadera imposibles. Así fue como fue conociendo, en bucle, a imprescindibles como Elvis, Carl  Perkins, Jerry Lee Lewis o Johnny Cash. "En el colegio intercambiabas cintas y empezabas a conocer a gente con gustos parecidos o que te descubrían mundos. A mí me gusto el rockabilly: había fusión y era muy excitante. Un primo me regaló una guitarra que tenía tres cuerdas y con ella empecé a sacar los primeros acordes. También le cogía las agujas de tejer a mi madre y las usaba de baquetas. Pero aunque mi familia siempre ha sido muy musical, no tenía cerca a gente que supiera tocar. De aquella no había internet ni nada parecido donde aprender así que hacía lo que podía".

Siete Vidas

La cosa cambió cuando llegó al instituto, allí conoció a Luis, que de compañero de pupitre pasó a ser compañero de riffs y no lo dudaron: "Formamos 'Siete Vidas'". Su primera banda sirvió no solo como plataforma, sino también como bautizo, a partir de entonces ya siempre sería Ángel 'Siete Vidas'. "Estuvimos tocando hasta el 2011 y sacamos varios discos. Yo tocaba la guitarra y a veces la batería también. Prometo que había aprendido bastante, iba a clases con un grande como Diego García (Twanguero), que luego llegó a ganar un Grammy con El Cigala".

Ya con esa primera banda, Ángel supo que la música iba a ser su refugio vital, aunque no su principal sustento. "Conocí a muchos músicos profesionales y aquello era vivir siempre en el alambre, complicarse la vida y no quise dar ese salto porque tenía un trabajo que iba mejorando y prefería compaginarlo, me daba seguridad", explica. "Para mí el éxito es poder tocar, y eso lo he conseguido", apunta.

De banda en banda

De hecho, su participación en bandas, siempre con el rockabilly como hilo conductor, fue creciendo y Ángel, asentado en Vallecas, comenzó a ser un 'viejo conocido' de la escena underground malasañera. Tras Siete Vidas llegaron Gatos Locos, Charlie Hightone, Rey Luy, The Boo Devils, Los Widowmakers, Lobos Negros, Hi Way Ramblers... una larga lista de grupos con los que ha recorrido escenarios de toda España tocando y pasándolo bien en salas, festivales "y muchas concentraciones moteras". Por si fuera poca agenda que coordinar para estar en todos los ensayos y bolos, Ángel se sacó de la chistera a los Dirty Ridens, una banda de versiones "a nuestra manera" con la que ha girado bastante en León.

"Este verano acabamos de tocar en el Espina, un festival espectacular donde nos trataron súper bien, con una programación impresionante y unas vistas que son una pasada", relata sobre el gran festival undergruond de Vega de Espinareda organizado por otro leonés en Madrid, Iván Chopper. "Conocimos a Micky (Los Tonys / Colosos del ritmo) y reconozco que, aunque no soy nada militar, me cuadré: fue pura magia".

Pronto regresará a la provincia para llevar su música al Rock and Love de Camponaraya. También se le podrá ver en el Morticia de Ponferrada, en este último caso lo hará con su enésima banda, Siete Muertes, una especie de 'spin off' de su primer grupo "pero en versión zombie", es decir, psycobilly.

La vida de Ángel se ha convertido en un bolo interminable al tiempo que su destreza con las seis cuerdas se ha agigantando. Ya no es aquel chaval que aporreaba una guitarra con tres cuerdas, sino todo un músico que domina guitarra, batería, bajo, banjo, lap steel, ukelele, bass iv... "y todavía me queda mucho por hacer y aprender". También compone. Lo hace especialmente en otra de sus muchas bandas, Turbulentos, pero "en cada uno de los grupos he dejado algo mío". Un oficio, el de crear canciones, que a estas alturas "sale solo" porque "cada canción tiene vida propia".

El himno de Veneros

Pero sin duda, el "hit" que más emociona a Ángel cuando llega el verano y se refugia de los calores del asfalto madrileño en la montaña es el himno "no oficial pero sí popular" de Veneros. Una canción que surgió paseando "en la montaña detrás de mi casa" y que cada año provoca algazara en este rincón de León. "Lo quiero grabar bien grabado para que quede de recuerdo, porque nos lo pasamos muy bien cantándolo". (Nota: las Fiestas de San Bartolomé son el 24 de agosto y este año estarán tocando The Kickers)

- Hablando de grabar, ¿cuál sería tu sueño?

- "Ya he tocado en Estados Unidos pero me gustaría grabar en el Sun Records de Memphis, que es la cuna rock’n’roll y donde grabaron todos los grandes. Estuve a punto hace unos años. Pero tampoco me mata. Si tiene que pasar, pasará. Ahora estoy muy a gusto. Ponerme metas teniendo una vida, trabajo... no funciona. La música tiene que ser compatible con la vida".

 Y es que en un mundo donde el rock a pesar de llenar estadios parece estar arrinconado, músico como Ángel demuestran que "ningún estilo musical muere". "No ha muerto la música clásica ni los pasodobles, incluso el folk está otra vez de moda. No sé si hay futuro para el rock pero lo que sí sé con seguridad es que hay cantera. Hay muchísimos jóvenes con el punk, el rock o el rockabilly, son muy melómanos y saben bastante más que nosotros a su edad", explica. "La broma del reggaeton está durando demasiado, pero cada época tiene su estilo predominante, lo que hay que defender es que todos tengan las mismas oportunidades", apostilla.