"La vida es cada vez más sedentaria, nuestro cuerpo no está preparado y llegan los dolores"
Cuando el poeta romano Juvenal escribió su célebre obra 'Las sátiras', en la que se incluye el famoso verso "Mens sana in corpore sano", probablemente nunca pensó que en pleno siglo XXI seguiría vigente. Y es que hay gente, leoneses para más señas, para quien el deporte no es solo un hábito saludable que hay que cuidar y promocionar, sino que se ha convertido en una vía para ganarse la vida. Alberto Aguilera es uno de ellos. Nacido en la capital pero "con mucho arraigo" al pueblo de su madre, La Ercina, es complicado que mire atrás y no encuentre una vinculación directa con algún tipo de deporte que, reconoce, es un "pilar" de su vida.
'Aguilera' como le conocen sus amigos, estaba casi destinado a estudiar Ciencias de la Actividad Física en la Universidad de León tras una infancia y una juventud en la que fue difícil verle sin el chándal. Fanático "principalmente" del fútbol sala --es entrenador nivel I y directivo Trepalio León Sala, "un club de fútbol sala en León que fundamos en 2008 y que actualmente mueve a aprox. 150 jugadores desde niños de 4-5 años hasta equipos senior masculino y femenino"--, lo cierto es que no hay disciplina que se le resista: badminton, tenis, escalada, mountain bike... "Lo que me echen", subraya.
"Tengo un montón de abuelas repartidas por la provincia"
Así que se licenció en Vegazana formando parte de las últimas promociones de egresados antes del cambio de plan y la llegada de Bolonia. "Recién salido de la carrera empecé a trabajar como monitor de gimnasia de mantenimiento, recorriendo buena parte de la provincia mañanas y tardes para poner en forma a grupos de principalmente jubiladas". Un trabajo "con mucho valor para ellas en lo físico, pero también para todos a nivel psico-social", explica.
"Durante casi 6 años podría decir que tuve un montón de abuelas repartidas por León, la zona del Condado, del Órbigo, Gradefes, Quintana de Rueda y alrededores, y más… de las que guardo un grato recuerdo", asegura consciente de que este tipo de actividades "dan mucha vida a los pueblos", que especialmente fuera de la temporada de verano "están cada vez más vacíos", y "ayudan a mejorar la calidad de vida y fomentar una serie de hábitos saludables en las personas; además de fomentar la socialización entre ellas, algo que con lo largo que es el invierno en nuestra tierra es de agradecer, ya que las hace salir de casa y juntarse".
La vida "cada vez es más sedentaria"
Un periplo intenso en la vida de 'Alguilera' que, actualmente, dirige el centro de BCP Entrenamiento Personal situado en la calle Colón de la capital. "Desde hace 6 años formo parte de la empresa y me dedico a mejorar la vida de la gente mediante el entrenamiento de la fuerza", explica. "Hoy en día, la vida es cada vez más sedentaria y nuestro cuerpo no está preparado para ello. Como consecuencia la población cada vez presenta más dolores, molestias o patologías derivadas de un estilo de vida para el que no estamos programados", incide para actualizar a Juvenal y asegurar que "el ejercicio es una herramienta fundamental para prevenir y mejorar todas estas cosas y pautarlo de forma individualizada teniendo en cuenta el punto de partida y los condicionantes que pueda tener cada uno hace que prácticamente el cien por cien de las personas se puedan beneficiar de ello".
"Día tras día veo como la gente gana calidad de vida gracias a nosotros y es algo que motiva a seguir haciéndolo con ilusión semana tras semana", asevera. "Lo mejor es acompañar a las personas durante todo el proceso hacia conseguir sus objetivos. Ganarte su confianza y ver como ponen su salud o su rendimiento en tus manos incluso cuando hay contratiempos. Por el camino he hecho grandes amistades, además", afirma. "Ayudar a varios opositores a superar sus pruebas físicas o a deportistas a mejorar su desempeño en sus deportes", es seguramente una de las partes más satisfactorias de su trabajo, sin embargo, "pongo al mismo nivel el hecho de conseguir que personas a las que no les gusta nada hacer ejercicio o incluso les causa aversión lo hayan introducido en sus vidas como hábito y lleven años practicándolo sin visos de dejarlo"
Un beneficio para toda la sociedad
Claro que no todo es un camino de rosas en esto del entrenamiento. "En la parte a mejorar pondría la conexión entre el ámbito sanitario y el del entrenamiento. Por suerte, cada vez hay más médicos que entienden y valoran el papel del entrenamiento de fuerza como una herramienta clave para la salud", explica. Sin embargo, "aún ocurre que algunos lo desaconsejan por desconocimiento o por falta de actualización. Cuando el trabajo es individualizado y basado en evidencia las personas se mueven más y mejor, mejoran su calidad de vida y se sienten más seguras. Y eso, al final, beneficia a toda la sociedad", sentencia.
Las 'locuras' del deporte
Cuando Aguilera apaga las luces del gimnasio no cuelga las botas. "Mi gran afición siempre ha sido el fútbol sala", reconoce. Un deporte que se ha convertido en pasión y por el que ha llegado a cometer pequeñas locuras como "recorrer muchos kilómetros, algún cumpleaños lejos de casa, torneos de 24/48h a los que vas sin dormir, renunciar a fiestas o similares...", aunque eso sí, "todo hecho con mucho gusto". "Practico todo el deporte que puedo. Actualmente sigo con el fútbol sala, escapo a la montaña cuando puedo y juego al tenis, aparte de entrenar en el gimnasio. Fuera del deporte tengo gustos convencionales, la música, conciertos, ver series… pero ahí no hay ninguna locura", bromea.
León y su "calidad de vida"
Como buen leonés, y buen conocedor de todos los rincones de la provincia gracias a su actividad, Aguilera no duda en destacar la "calidad de vida" que tenemos. Enumera: "Una ciudad con mucho encanto, en la que es fácil moverse y tienes todo a mano. El húmedo y el romántico y sus tapas. Naturaleza variada a escasos minutos del centro de la ciudad y aun mas variada si te mueves por la provincia. Calidad y variedad gastronómica, pueblos preciosos, toda la montaña que quieras, desde las Hoces de Vegacervera, a Picos de Europa, pasando por Riaño, Babia…". ¿La parte menos buena? "Falta la posibilidad de que la gente joven pueda encontrar trabajos de calidad y quedarse y no tener que emigrar. Todo el mundo quiere volver, pero no todo el mundo puede", apostilla.