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'Perros robot': pastores del futuro

Los 'perros robot' desarrollados por la Universidad de León avanzan hacia la autonomía total tras más de un año de ensayos con inteligencia artificial, sensores y pruebas reales con ovejas y lobos

La imagen parecía propia de una película de ciencia ficción cuando comenzó a probarse en las explotaciones ganaderas leonesas en 2024: varios robots cuadrúpedos desplazándose entre ovejas para ayudar en las tareas de pastoreo. Sin embargo, apenas un año después, aquellos primeros experimentos se han convertido en uno de los proyectos tecnológicos más avanzados de Europa aplicados a la ganadería extensiva.

El Grupo de Robótica de la Universidad de León (ULE), liderado por el catedrático Vicente Matellán y la investigadora Lidia Sánchez González, ha dado un salto significativo en el desarrollo de sistemas autónomos capaces de conducir rebaños, identificar animales, detectar depredadores e incluso analizar el estado de los pastos mediante inteligencia artificial y visión computacional.

La evolución del proyecto, iniciada con el programa SELF-AIR y continuada ahora con nuevas líneas de investigación vinculadas a Auroras, y pruebas de campo que se están realizando en León y en el potencial de esta tecnología para transformar el trabajo en el medio rural.

Del experimento al campo real

Los primeros avances conocidos públicamente llegaron en abril de 2025, cuando el equipo leonés confirmó que los robots ya eran capaces de reconocer ovejas y detectar amenazas potenciales como el lobo ibérico. Entonces, la investigadora Lidia Sánchez explicaba que el sistema utilizaba algoritmos entrenados con más de 80.000 imágenes etiquetadas procedentes de explotaciones ganaderas, pruebas de campo y estudios realizados en el Centro del Lobo Ibérico de Puebla de Sanabria.

Desde entonces, el proyecto ha evolucionado de forma notable. Los robots no sólo han mejorado su capacidad de desplazamiento en terrenos irregulares, sino también su autonomía de decisión. El objetivo ya no es únicamente dirigir rebaños mediante control remoto, sino lograr que los dispositivos actúen de forma prácticamente independiente en entornos reales.

Los investigadores trabajan actualmente en arquitecturas cognitivas capaces de procesar información procedente de cámaras térmicas, sensores de proximidad, imágenes satelitales y sistemas GPS para decidir qué hacer en cada situación.

Tecnología para una ganadería en crisis

La investigación surge en un momento especialmente delicado para la ganadería extensiva española. La falta de relevo generacional, la despoblación rural y el incremento de ataques de lobo en comunidades como Castilla y León han acelerado el interés por soluciones tecnológicas aplicadas al campo.

Según datos manejados por los investigadores, en las cinco comunidades autónomas con mayor presencia del lobo se registraron cerca de 18.000 ataques al ganado durante 2025. Sólo en Castilla y León, los incidentes aumentaron un 47% entre 2021 y 2024.

En este contexto, los robots desarrollados por la ULE podrían convertirse en una herramienta complementaria para los ganaderos. Los dispositivos son capaces de detectar animales heridos o extraviados, vigilar grandes superficies y actuar como elemento disuasorio frente a depredadores mediante luces, sonidos o sistemas olfativos.

Robots con nombre propio

Los prototipos utilizados en León reciben nombres tan peculiares como Sultán, Tuercas o Ruedines. Algunos proceden de fabricantes tecnológicos de China y Estados Unidos, aunque el verdadero desarrollo diferencial se encuentra en el software creado por el equipo leonés.

Uno de los modelos más avanzados, Sultán, pesa cerca de 50 kilos, puede operar durante tres horas seguidas y está preparado para trabajar bajo lluvia, polvo o terrenos complicados. Incorpora visión artificial, navegación GPS y sistemas de aprendizaje automático, según informaba recientemente el diario El Mundo en un reportaje sobre este tipo de 'mascotas'.

El reto principal sigue siendo lograr una autonomía plena. Durante las primeras pruebas surgieron dificultades inesperadas: algoritmos incapaces de distinguir ovejas negras, errores de identificación con otras especies o reacciones imprevisibles del ganado ante la presencia de las máquinas.

Aun así, los investigadores consideran que los avances conseguidos en apenas dos años han sido muy relevantes.

Del laboratorio a la vida cotidiana

El reportaje publicado por El Mundo muestra cómo los ensayos han dejado atrás los espacios cerrados para trasladarse a explotaciones reales de León y Extremadura. Allí, los robots interactúan directamente con rebaños y con el entorno natural.

El proyecto también ha despertado interés fuera del ámbito ganadero. El mismo tipo de tecnología podría utilizarse en tareas de vigilancia forestal, control medioambiental, búsqueda de personas en catástrofes o monitorización de cultivos.

Vicente Matellán defiende que el verdadero desafío ya no está en fabricar robots, sino en dotarlos de inteligencia suficiente para interpretar el entorno y actuar correctamente.

Una revolución silenciosa

Mientras en las grandes ciudades la inteligencia artificial se asocia a oficinas, asistentes virtuales o vehículos autónomos, en León la innovación avanza entre corrales, caminos rurales y rebaños de ovejas.

Los investigadores insisten en que estos sistemas no buscan sustituir al pastor tradicional, sino facilitar su trabajo y ofrecer apoyo en un sector cada vez más castigado por la falta de mano de obra.

Lo que hace apenas un año parecía un simple experimento universitario comienza ahora a perfilarse como una de las aplicaciones más innovadoras de la robótica europea en el medio rural.