La ULE destaca el papel de los incendios forestales en la biodiversidad africana
Dos investigadores del Campus de Ponferrada de la Universidad de León lideran un estudio internacional que demuestra que la diversidad en los regímenes de incendios, conocida como pirodiversidad, es clave para mantener la biodiversidad y el funcionamiento ecológico de las sabanas del sur de África.
El trabajo está encabezado por el profesor Víctor Fernández-García y el investigador José Manuel Fernández-Guisuraga y ha sido publicado en la revista científica 'Communications Earth & Environment', del grupo Nature.
Enfoque innovador sobre el fuego
Fernández-García señala que “los resultados revelan que no existe un régimen de fuego único óptimo para las sabanas. Lo verdaderamente importante es mantener un mosaico de condiciones que permita la coexistencia de distintas comunidades y procesos ecológicos”. Además, subraya que “la pirodiversidad no solo incrementa la biodiversidad, sino que también mejora la capacidad de estos ecosistemas para adaptarse a los cambios ambientales y sostener sus funciones en el tiempo”.
El estudio contó con la participación de un equipo internacional con Cristina Santín, investigadora del CSIC, así como los científicos sudafricanos Tercia Strydom y Dave Thompson y ha sido financiado por la Swiss Network for International Studies con el apoyo de South African National Parks.
Un experimento único en el mundo
Está basado en en uno de los experimentos de fuego más longevos del mundo, activo desde 1954 en el Parque Nacional Kruger (Sudáfrica), donde se han analizado durante décadas cómo distintos regímenes de incendios —desde fuegos anuales hasta áreas sin quemar durante largos periodos— generan mosaicos ecológicos que favorecen la biodiversidad.
Las conclusiones tienen importantes implicaciones prácticas ya que las estrategias basadas en la homogenización del fuego pueden reducir la biodiversidad y la resiliencia de estos ecosistemas.
Por el contrario, promover paisajes en mosaico con diferentes frecuencias de incendios se perfila como una herramienta clave para conservar la biodiversidad, mantener servicios ecosistémicos y mejorar la adaptación al cambio climático.