El tiempo

Nunca se sabe

Explica Alex Rovira en su libro "La brújula interior"...

Explica Alex Rovira en su libro "La brújula interior" la necesidad de convivir con las incertidumbres de la vida. Una forma de despreocuparse de la suerte y de los misteriosos designios que, según algunos, gobiernan nuestro destino. Porque en realidad, muchas veces, aquello que nos sucede y parece bueno se termina convirtiendo en algo perjudicial, y lo que parece un completo desastre muta a algo beneficioso que acabamos agradeciendo como anillo de oro con diamantes. Vamos, que nunca se sabe.

Le conocí en los años ochenta. Me estrenaba en aquella facultad de derecho que ocupaba la mitad del edificio de filosofía y letras, y él empezaba como adjunto en el departamento de derecho político

Un ejemplo de esa convivencia con la incertidumbre es José Luis Rodríguez Zapatero. Le conocí en los años ochenta. Me estrenaba en aquella facultad de derecho que ocupaba la mitad del edificio de filosofía y letras, y él empezaba como adjunto en el departamento de derecho político junto a uno de mis mejores amigos, un antiguo compañero de colegio y entrenamientos en las canchas de voleibol a las órdenes del ilustrísimo Valladares.

Recuerdo su andar despreocupado y sus clases. Sonsoles en primera línea escoltada por cinco filas de chicas aplicadas en el arte de la rivalidad seductora para llevar a casa, o a donde cada una imaginara, al apuesto profesor, de cejas en punta y esa voz grave de debía de provocar trastornadura amatoria. Triunfó Sonsoles y, yo creo, José Luis aceptó el guiño de la vida con la misma actitud responsable con la que aceptó ser secretario provincial de Psoe y diputado por León.

La secretaría general del partido llego casi sin querer, agraciado por unos pocos votos en un congreso tejido a mano por Pepiño Blanco, su “alma mater” y compañero de correrías por la A6. Nadie había pensado en él, quizás ni él mismo. Ni en eso, ni que esa responsabilidad con tintes de ser transitoria, de hombre del partido quemado en tiempos de falta de liderazgo, lo llevara poco después, por unos atentados que marcaron la historia de este país, a la Presidencia del Gobierno. En la vida, como remarca Rovira, nunca se sabe, porque lo que a veces parece bueno se torna malo y lo malo pura delicia.

Pactó con ETA, recobró la memoria histórica, aprobó la Ley de Dependencia, impulsó la paridad, limpió los bares de humo del tabaco y le regaló a León el Incibe

En dos legislaturas como Presidente del Gobierno impulsó algunas de las reformas sociales más relevantes de las últimas décadas. Pactó con ETA, recobró la memoria histórica, aprobó la Ley de Dependencia, impulsó la paridad, limpió los bares de humo del tabaco y le regaló a León el Incibe, entre otras cosas. Aunque no todo fue un camino de rosas. A muchas de esas decisiones les salieron espinas y, aún hoy, siguen siendo fuente de despiadada controversia. Pero la espina más grande fue una crisis económica y de consumo sin precedentes. Pese a las drásticas medidas que tomó (el controvertido Plan E, suprimir pagas extra de los funcionarios o deshacerse de gran parte de las reservas de oro), no pudo evitar volver al anonimato político del que lo ha rescatado un juez dispuesto a probar que es la cabeza invisible de una trama de tráfico de influencias y blanqueo de capitales. Me cuesta creerlo, pero nunca se sabe.

El que parece que también puede saber mucho del tema de las incertidumbres es el ingeniero que diseñó la nueva pasarela en forma de “S” sobre el río Bernesga, como elemento integrador de la ciudad para los andarines y ciclo ruteros, y que lleva desiertas dos licitaciones abiertas por San Somacyl. Vamos, que a nadie le importa un pimiento por mucho que él pusiera el obligado empeño en plantear una obra singular para aportar, además de las funciones normales de una pasarela, una nota pintoresca de modernidad en la cuidad capaz de sumar a la integración de la parte invisible al otro lado del río. Esa parte que para el leonés del centro queda lejos y es periferia de autobuses, trenes, azúcar, talleres y obreros de pocos recursos, por muchos puentes que se le pongan en el río. Es una cuestión de perspectiva, claro, pero ese punto de vista, hoy por hoy, es difícil de cambiar si el Ayuntamiento no acaba de coger el toro por los cuernos y afronta la ampliación de la Avenida de Ordoño II hasta las mismas puertas de la Basílica de la Virgen del Camino.

Quién iba a pensar que semejante obra, llamada a convertirse en motor del pueblo y de los alrededores iba a permanecer cerrada y en disciplinado deterioro once años después

Me viene a la cabeza otro caso arquitectónico de “bueno venido a peor”. El Edificio Araú en Trobajo del Camino. Edificado a finales del siglo XIX en tapial y ladrillo con un estilo inspirado en la arquitectura industrial inglesa, fue durante años fábrica de embutidos y almacén de chocolate con la excepción de un período de dos años durante la guerra civil en los que sirvió como alojamiento para pilotos y técnicos de la Legión Cóndor. Se donó, con ciertas condiciones, al Ayuntamiento de San Andrés del Rabanedo (tan en quiebra como ahora, seguramente), fue declarado BIC y rehabilitado por el Ministerio de Fomento para ser una gran centro cultural. Quién iba a pensar que semejante obra, llamada a convertirse en motor del pueblo y de los alrededores iba a permanecer cerrada y en disciplinado deterioro once años después. Hay muchos trepalienses perplejos entre aquello que imaginaron que sucedería y en lo que han quedado las cosas por falta de dinero y de capacidad política (más bien esto último).

Dice la "niña de los calcetines" que a ella estas cosas le quedan grandes y que en el fondo le dan lo mismo. Nació en este siglo y creo que está liada en eso de entender la vida y cogerle el paso. Todavía tiene la mirada limpia y las ilusiones intactas. No sabe que su generación está llamada a cambiar la historia, como me explica una mujer como un rascacielos con voz de soprano que rompe el calor de las noches a orillas del Mediterráneo. Han metido la casa en una maleta, son ciudadanos de un mundo sin fronteras ni razas y su hogar está allí donde tienen los pies.