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Federico en el tiempo

Septiembre da el pistoletazo de salida a un otoño e invierno cargados de actividades culturales...

Septiembre da el pistoletazo de salida a un otoño e invierno cargados de actividades culturales. Todavía limpiamos nuestras legañas agosteñas y el buen sabor de boca respecto a los eventos del verano.

Hoy procedo a contaros el homenaje celebrado al poeta Federico García Lorca el día veintidós del pasado mes en el Conde Luna. Luis Zotes ofreció sus cuadros referidos al poeta, entre los que se encontraba un tríptico que reflejaba las distintas edades del mismo. A cada lado de este, otro individualizado.

Este recital poético-musical se realizó bajo la batuta de Lidia Fos, que colaboró en el desarrollo del mismo como compañera de Raquel Martínez Fernández y una servidora. La música, que sonaba como el trinar de los pájaros en primavera, corrió a cargo de Alberto Medrano; con su guitarra y nuestros textos logramos alborotar la sensibilidad del público hasta que alguna lágrima resbaló por las mejillas.

Me gustaría ofreceros mi opinión respecto a lo sucedido esa tarde. No sé cómo describiros los nervios previos ante un lleno total: entre espectadores sentados en sus sillas, más espectadores de pie y gente que no pudo entrar por un aforo completo.

Imagínense un humilde tablao flamenco en el que tres poetas van leyendo los poemas del maestro bajo el sonido de una guitarra con un repertorio exquisito. También representan escenas de teatro y, por supuesto, hablan del inigualable dramaturgo, poeta y escritor. Imagínense nuestra satisfacción al leer estos estudiados textos —ensayados una y otra vez— ante la atenta mirada de los asistentes, que nos recompensan con aplausos y felicitaciones por el trabajo bien hecho. 

Ahora, imaginen que, por una vez, Federico García Lorca viajó en el tiempo y estuvo con los presentes en dicho acto. Pues toda esa adrenalina dio como resultado un espectáculo de calidad del que formé parte y del que me siento muy orgullosa. 

Gracias, Federico.