Netanyahu, el Hitler judío
Qué verdad es el viejo refrán de que unos se llevan la fama y otros cardan la lana. La figura prepotente y obsesiva del presidente norteamericano Trump, con su exhibicionismo y su verborrea inacabable y estentórea hace que nos fijemos de continuo en el cómo el niño matón que es y mortal mafioso. A su vera proliferan otros muchos personajes maléficos y peregrinos. El principal Benjamin Netanyahu, el inductor de las principales políticas criminales e ilegales del mandatario norteamericano.
Bajo el hábil y descarado subterfugio de condenar como antisemitas a todos sus adversarios y las acciones que suponen un obstáculo a sus ambiciosos fines, el avanza seguro hacia sus objetivos dañinos y maliciosos. Así ha emergido su figura como inductor de la Guerra de Trump contra Irán, como se la conoce, cuando, con mayor propiedad, se trata de la Guerra de Natanyahu contra Irán, de la que Trump no es más que un bobalicón y peligroso comparsa, manejado con mayor alcance y acierto con el que Ayuso maneja a Feijóo. Por momentos queda claro que el presidente norteamericano es un bufón llamativo y pendenciero que se presta, mientras que el artífice implacable y beneficiario de la misma es su implacable y ofensivo amigo, al que Trump sigue como un corderito, metiéndose en los charcos con la ignorancia que le hace valiente, con triunfos poderosos, pero falsos, hábilmente manejado por su amigo, que le modula como una marioneta monumental y destructiva.
Al que Trump le ha librado de la persecución de los jueces internacionales, con la simple artimaña de negarles. Mientras su escurridizo amigo se libra por sí mismo de los jueces domésticos israelíes, manteniéndose en el poder al coste que sea. Su verdadera condición, la de presidir el Gobierno más antisemita de los antisemitas, le libra por imposición de Trump de la acusación de genocida total contra los palestinos, condición de la que el mismo Trump es cómplice evidente. En esta nueva escalada todavía ha ido más lejos, pues Trump ha quedado como el responsable de la Guerra de Irán, ilegal, falsamente justificada y peor medida y calculada, quedando en evidencia que es él el inducido a la misma por su peligroso amigo, que es el que persigue implacable su viejo sueño de imponerse en la región y hacerse el amo del territorio que ambiciona, al coste que sea.
Mientras el gigantón norteamericano se exhibe y platica con su verborrea insensata, el callado israelita aprovecha para avanzar en sus pasos sucios y sacar tajada
Es más, mientras el gigantón norteamericano se exhibe y platica con su verborrea insensata, el callado israelita aprovecha para avanzar en sus pasos sucios y sacar tajada. Es así como le ha dejado en evidencia, mientras Trump se muestra como el matón infantil que es, mientras él prosigue imparable su gran ambición y peligroso sueño. A estas alturas resulta claro quién es el que manda de verdad, aunque Trump siga creyendo que es él y no es más que un títere de capataz, que sigue los designios del oscuro Netanyahu. Por seis veces ha sido presidente del Gobierno de su país, empeñado en conseguir lo que se propone. Como es presidente del Likud, (Consolidación), partido extremista de la derecha judía, que, de presunto delincuente, como Trump lo es convicto, ha pasado a ser el hombre más peligroso del planeta. Su amigo le blanquea y le libra de los jueces internacionales y él, poco a poco se ha impuesto dejando patente que de verdad el que manda es él. Trump le sigue y se embarca, como lo ha hecho, en la desatinada guerra de Irán, que está por ver si desencadena la Tercera Guerra Mundial o es la trampa en la que Trump sucumbe, una esperanza para salvarnos, en su batalla final.
Mientras esto se aclara, Netanyahu avanza imponiendo el caos mundial, sin importarle el precio[MA1.1] y los costes, que Trump los asume, poniéndose en peligro el mismo. En el impasse de lo que suceda, Netanyahu prosigue sus políticas agresivas como máximo representante del sionismo revisionista y propulsor del “muro de hierro”, como expresión de posición de fuerza inquebrantable frente a los enemigos y del derecho histórico auto atribuido al pueblo judío a toda la tierra de Israel. Ha protegido al sionismo religioso como propulsor del Gran Israel y es el portaestandarte del nazi-sionismo, que traiciona a los valores tradicionales del judaísmo. Opuesto al sionismo de izquierda, vinculado al laborismo.
Netanyahu tiene sobre sí las grandes matanzas de Gaza, con más de ochenta mil civiles muertos y de ellos una tercera parte niños, que le hace aparecer como un nuevo Herodes y genocida implacable
Con todas las atrocidades imputables a Hitler como especial responsable de la Segunda Guerra Mundial y con la gran mancha del holocausto por haber acabado con seis millones de judíos. Netanyahu tiene sobre sí las grandes matanzas de Gaza, con más de ochenta mil civiles muertos y de ellos una tercera parte niños, que le hace aparecer como un nuevo Herodes y genocida implacable que se prolonga en Cisjordania y Líbano y no repara en proseguir sin respeto los altos al fuego y treguas su acción. Apoyado por Trump, más allá del desencadenamiento de la Guerra contra Irán, que es la Guerra de Netanyahu, que veremos a ver si no es el origen de la Tercera, que como siempre se ha dicho las guerras se sabe cómo empiezan, pero no como acaban. Superaría por rapidez al mismísimo Hitler en ambiciones sin escrúpulos y nos encontraríamos con el Hitler judío. Con las grandes diferencias territoriales de donde se mueven, que es lo que reduce sus cifras y el impacto de sus maldades, pero no en las intenciones y en su eficacia. A la vez que en el tiempo deviene del pasado y su lección a ser coetáneo nuestro. Con lo que queda claro que grandes malvados se cuecen en todos los lares. En Alemania, en Israel, en Norteamérica… como las lechugas. que florecen en tierras húmedas y en los desiertos, que solo necesitan sol y agua.