San Ildefonso en el Regnum Imperium Legionesis
La tradición nos ha traído hasta el presente el llamado milagro de San Ildefonso, que mantiene otras denominaciones, siendo también conocido como el de la "Descensión de la Virgen" o incluso más escénico como el de la "Imposición de la Casulla", que lo sitúa entre uno de los episodios más célebres y difundidos de la tradición toledana y que lo enlaza con el arte sacro español. La escena de la imposición de la casulla a San Ildefonso (nació en Toledo en el año 607) es un tema central del arte sacro español, representando la leyenda toledana donde la Virgen María aparece al arzobispo (del siglo VI) y le entrega una casulla de oro como recompensa por su defensa de la virginidad de María. Esta escena sumamente icónica, expresa por una parte el símbolo de autoridad divina y por otro lado devoción mariana, ha sido pintada por grandes maestros de la pintura [-.- como Juan de Borgoña, Francisco de Zurbarán Márquez y Juan Sánchez Ramos ( Sánchez Cotán) -.-].
Según la leyenda/tradición, la noche del 18-12-665, el arzobispo Ildefonso de Toledo entró en la catedral para cantar maitines acompañado de algunos clérigos. Al entrar, una luz sobrenatural llenó el templo, provocando la huida de sus acompañantes por temor. Ildefonso avanzó solo y encontró a Nª. Sª. Virgen María sentada en su propia cátedra episcopal. La Virgen se dirigió a San Ildefonso y dijo: “Tú eres mi capellán y fiel notario. Recibe esta casulla, la cual mi Hijo te envía.”. Dicho esto, la misma Virgen le impuso la casulla como recompensa por su ferviente defensa de la virginidad de María en sus escritos, Nª. Sª La Virgen le entregó una casulla ceremonial (una vestidura litúrgica) traída de los cielos, ordenándole que solo la vistiera en sus días festivos en su honor [-.- En la Catedral de Toledo se conserva la piedra sobre la que, según la tradición, la Virgen puso sus pies durante el milagro -.-]. Ello enlaza, en gran sentido y forma, con “El voto de Villalpando y su tierra a la Inmaculada” de 1-11-1466 (acontecido dentro del espacio originario de las Diócesis de León y de Zamora).
Tal relato previo, viene seguido de una descripción tradicional que incluye una advertencia: `la prenda era un regalo personal intransferible´. Años después, y siguiendo el relato tradición al, su sucesor Siagrio intentó usar la casulla y sentarse en la misma cátedra, afirmando que él no era menos digno que su predecesor. Al ponérsela, la prenda se estrechó de tal forma que murió asfixiado instantáneamente, castigado por su soberbia.
En la ciudad leonesa de Zamora existe una leyenda relacionada con la aparición y disputa de sus restos de San Ildefonso. La leyenda se centra en que, en un momento de la reconquista, se efectúa el traslado de los restos del santo desde Toledo a Zamora, para protegerlos durante la invasión musulmana, y el cómo, un tiempo después, hay varios hechos de un posterior intento de recuperarlos por parte de Toledo.
Los restos de San Ildefonso fueron guardados y/o escondidos en la Iglesia de San Pedro de Zamora para su resguardo y evitar su profanación. Se presume que los restos fueron traídos a Zamora en el siglo VIII para protegerlos de la invasión musulmana [-.-que se estima fueran traídos a la ciudad asturiana de Zamora, por los mozárabes toledanos que la repoblaron en época de Alfonso III el Magno, muy ligado a la ciudad.-.-].
Con el paso del tiempo, su ubicación exacta dentro de la iglesia se olvidó hasta que, según la tradición, se produjo un descubrimiento milagroso y su aparición en el templo, lo que llevó a que se custodiaran allí definitivamente. Tras siglos en el olvido, el cuerpo fue descubierto milagrosamente durante unas obras iniciadas en la iglesia de San Pedro (En tiempos de Alfonso X de León).
Según la tradición, un pastor toledano tuvo una revelación que señalaba el lugar exacto del enterramiento. La leyenda/ tradición nos habla de un primer pastor toledano, que aparece por Zamora (sobre 1157, en tiempos del Emperador Leonés Alfonso VII) y da información al obispo sobre la existencia de tales restos, pero nada parece que se hiciera sobre la cuestión. Con posterioridad, ya en 1258 ( en tiempos de Alfonso X de León) otro pastor (de nombre Pascual) y natural de Jambrina, y con indicaciones recibidas en sueños por Nª Sª La Virgen del Viso (patrona de La Tierra del Vino), puso sus revelaciones en conocimiento del Obispo Don Suero Pérez, el cual indago en el espacio de la Iglesia de San Pedro, para encontrar los restos de San Ildefonso (suceso que aconteció el 26-5-1258).
En la redes se indica que: “El derribo de la antigua Iglesia de Santa Leocadia y su sustitución por la actual hizo que se les perdiera la pista durante un tiempo, hasta que en 1260 fueron localizados durante unas obras de ampliación, lo que obligó a extender la advocación inicial de San Pedro a los dos santos”.
Las obras en el templo de San Pedro descubrieron la estructura de un arca cuadrada que aquellas piedras cubría los restos humanos y en la cual estaba la inscripción: "Patris Ildefonsi, Archiopiscopus Toletani", que identificaba plenamente los restos hallados.
También, en la leyenda/tradición, se habla de las revelaciones a Pedro Domínguez (vecino de Lugo) sobre la ubicación de los restos de San Ildefonso, el cual estaba ligado a Santiago de Compostela y a Braga.
Siglos después, la ciudad de Toledo, la sede original del santo, quiso recuperar el cuerpo. Se cuenta que clérigos toledanos intentaron llevarse los restos, pero un error (¿o intervención divina?) hizo que se quedaran en Zamora. Una versión popular narra que, en la prisa, se confundieron de urna, dejando el cuerpo íntegro en Zamora y llevándose por error la cabeza de San Atilano.
En la iglesia de San Pedro, desde 1496, descansan en lo alto de la capilla mayor. Asimismo guarda el cuerpo de San Atilano, primer obispo de Zamora y patrón de la diócesis (así como de Tarazona, su localidad natal). Fue enterrado también en la construcción primitiva y de igual manera sus restos se perdieron posteriormente, hasta su hallazgo en el siglo XVI.
Hoy en día, los restos de San Ildefonso [-.- que vinieron con el enlace mozárabe del neovisigoticismo de la Corona Asturiana y posteriormente de la Corona Leonesa, con lo cual alcanza a sus cuatro regionalidades de 1833, o sea: extremeña, leonesa, gallega y asturiana-.-] se veneran, como Patrono de la ciudad leonesa de Zamora, en el altar mayor de la iglesia de San Pedro y San Ildefonso de Zamora, junto a los de San Atilano, el primer obispo de la ciudad.
VALORIO 23-1-2026