Martínez: "La sociedad está clamando por los consensos, porque los dos grandes partidos nos demos la mano"
Carlos Martínez (28 de junio de 1973, Soria), que hace justo 12 meses tomó las riendas del PSOE de Castilla y León, se enfrenta en 20 días a sus primeras elecciones como candidato a la Presidencia de la Junta, un gobierno que se le resiste a los socialistas desde hace 39 años y que el próximo 15 de marzo quiere reconquistar. Para ello, mantiene encima de la mesa su pacto de dejar gobernar al partido más votado, una propuesta que lanzó hace un año y que el PP ha recibido con silencio. “Vamos a buscar la banda ancha. Castilla y León necesita que seamos responsables y la pongamos por delante de todo”, afirma en una entrevista a Ical como respuesta al “clamor” que pide a PP y PSOE darse “la mano” y ante la “responsabilidad” compartida de que haya un voto de “cabreo” a Vox. Como alternativa al ‘popular’ Alfonso Fernández Mañueco, que ve como un “boxeador sonado”, propone un “giro de guión” con unos nuevos presupuestos, acompañados de las leyes de ordenación y despoblación, junto a una fiscalidad “progresiva y adaptada al territorio” y un liderazgo que permita a su tierra hacerse “visible”. Si no logra su objetivo de gobernar, promete que hará “autocrítica”: “No valdrá el contexto, ni absolutamente nada”.
'Comienza el cambio' es su lema. ¿Qué le diría a un castellano y leonés que se encontrara en la calle para que confiara en usted?
Existe una situación de inercia y declive que exige darle un giro de guion. La disyuntiva hoy está en elegir entre más de lo mismo o un giro en las políticas públicas. Empezamos con un atrevimiento, haciendo una invitación, porque entendemos que el cambio no se puede producir única y exclusivamente con la voluntad de la militancia del Partido Socialista, sino que tiene que ser una voluntad colectiva de Castilla y León.
Si lograra gobernar Castilla y León, tras 39 años de mando del PP, ¿Qué primera medida pondría en marcha?
La presentación de un proyecto de presupuestos que marque un giro de guion de 180 grados de las políticas; una ley de ordenación del territorio, que convierta a las comarcas en el centro de atención en cada provincia para corregir las desigualdades y que sea la base de las inversiones, y una ley de despoblación. El amor en política se demuestra a través del boletín, es decir con los presupuestos y la normativa. Por tanto, ley de despoblación, ordenación del territorio y presupuestos.
¿Qué gobierno se propone crear en Castilla y León para darle ese giro de guion a Castilla y León?
Tenemos planificado un gobierno en la sombra que está trabajando para poder elaborar el programa de gobierno que presentaremos este próximo día 26. Mucha gente anónima está trabajando en el proyecto del Partido Socialista desde el 24 de febrero (2025), algunos ya estaban en los anteriores equipos, pero queda mucho y hay que ser conscientes de que el resultado electoral va a ser endiabladamente atomizado y va a generar unos equilibrios de poder y la resolución de algunas de las incógnitas.
¿A qué incógnitas se refiere?
Va a ser Feijóo, no Mañueco, quien tome las decisiones. Ese cheque en blanco o ese ‘en venta’ que ya colgaron en su momento, lo volverán a colgar. La incógnita es si esa derechita valiente realmente lo va a ser y va a tener vocación de sustituir al Partido Popular y gobernar en 2027 o va a convertirse en esa muleta permanente, en ese Abascal que sirve de valido de quien toma siempre las decisiones, que es el Partido Popular. Aquí el resultado no va a ser el de Aragón y Extremadura, y, por tanto, van a tener todavía más complejo poder apoyar a una lista que no va a ser la más votada. Todo esto se tendrá que ver antes de que haya gobierno.
Decía que dos líneas principales eran despoblación y ordenación del territorio junto a presupuestos. ¿Tendría que haber una vicepresidencia que coordine esas dos políticas centrales?
Tiene que haber una Presidencia que presida, con un buen gabinete que no se dedique únicamente a los medios de comunicación y que ejerza la coordinación de todas las políticas. En ordenación del territorio y en presupuestos estamos hablando de las grandes políticas con mayúsculas. Por ello necesitamos un equipo sólido en el que, lógicamente, Presidencia y Hacienda y la coordinación de todo lo demás, tiene que ser una de las piezas fundamentales, pero no entendiéndolo como consejerías de primera o de segunda, es un proyecto de Comunidad con mayúsculas y no un reparto de sillones.
Se estrena como candidato, ¿su proyecto para Castilla y León comienza y acaba en estas elecciones o tiene una mirada larga. Vamos ¿si se concede una segunda oportunidad?
Un proyecto político no puede tener un recorrido de una legislatura para asentar un cambio. Por tanto, cuando tú planteas y tienes en la cabeza un proyecto contra la despoblación, hay que ser consciente de que esto en cuatro años no se hace. Sabemos que desde que se toma la decisión, hasta que se ven los resultados, tiene que haber un horizonte de medio plazo. Eso si somos gobierno y si no, haremos una labor de denuncia. Desde luego el objetivo nuestro es gobernar, no es ganar las elecciones.
El PP promete a los ciudadanos bajar los impuestos y situar a la Comunidad en el pódium, ¿el PSOE qué política fiscal propone?
El PP propone la misma receta a todos los problemas, las rebajas fiscales que han aplicado de una forma tan obsesiva como estéril. Nosotros planteamos una fiscalidad progresiva y adaptada al territorio. ¿Qué significa esto? Que no puede pagar lo mismo un restaurante, un bar, en una capital de provincia, en un núcleo urbano, que en un centro social de un pequeño municipio o que no puede pagar lo mismo un supermercado, un centro comercial, que un colmadito rural. Proponemos una cuota cero para los autónomos los dos primeros años, que se va a aumentar hasta tres y cuatro años o que el impuesto de la Renta de las personas físicas y de las empresas tiene que tener una rebaja del diez al 25 por ciento, dependiendo de dónde se está residiendo. Por tanto, hay una política fiscal que puede ser positiva para el objetivo de erradicar la despoblación y generar oportunidades.
Más allá del concepto del derecho a quedarse, ¿Cómo se propone el PSOE hacer posible este anhelo de los jóvenes?
Es algo que ya está más que desarrollado en la Unión Europea y que significa que las administraciones públicas, al reconocerlo como derecho, tienen la obligación de desarrollar políticas sobre la vivienda, la educación, la sanidad, el suelo industrial o las infraestructuras. Eso que suena hueco no es otra cosa que es una planificación estratégica de las infraestructuras de transporte, de medidas fiscales, de desarrollo de inversiones o la prestación de servicios para darle competitividad al territorio. Hoy la realidad que tenemos es que uno de cada tres castellanos y leoneses tienen que salir de esta comunidad, algo estaremos haciendo mal.
Usted reclama oportunidades para su tierra. ¿Es posible que lleguen con una financiación singular o transferencias a la carta?
Castilla y León tiene que hacerse visible en la negociación de la nueva financiación autonómica. Tenemos que ir con nuestros deberes hechos, con nuestro libro de reclamaciones debajo del brazo y ponernos a trabajar y no estar permanentemente en el lamento. No somos capaces, primero, de competir en el conflicto de intereses, porque mientras unos tienen muy claro qué quieren y dónde lo quieren, nosotros carecemos de modelo territorial y estamos permanentemente mirando de reojo al otro, con una política de tierra quemada. Solo hay una propuesta encima de la mesa y a mí la música me suena bien, pero el resultado final no me encaja. Por eso tenemos que tener unos criterios de ponderación diferentes y los deberes hechos.
¿Cree que les está penalizando la negociación del Gobierno y su partido con formaciones nacionalistas que reclaman proyectos para sus territorios?
No podemos estar buscando excusas, te toca gestionar lo que te toca gestionar, cada uno elige el momento en el que asume las riendas, pero no elige el contexto que le rodea, y, por tanto, vamos a dejar de lamentarnos, vamos a dejar de hablar como si estuviéramos en el mentidero de la barra de un bar y vamos a asumir nuestras responsabilidades de Gobierno. Por tanto, ¿Qué tenemos que hacer el próximo 15 de marzo? Gestionar nuestras unidades, nuestra educación, generar competitividad territorial, ordenar el territorio y buscar soluciones a la despoblación.
Vox vive su particular 'agosto electoral'. ¿Por qué están captando votantes entre grupos que tradicionalmente optaban por la izquierda? ¿Tiene sentido seguir alertando sobre el crecimiento de la ‘ultraderecha’?
Tenemos que hacer una reflexión, porque hay una inercia internacional, en la que la desinformación y el ataque a las instituciones y a la propia democracia, se están convirtiendo en un vector de riesgo, bajo mi punto de vista, muy peligroso. En segundo lugar, el mejor caldo de cultivo para la extrema derecha es el cabreo de la ciudadanía ante unas políticas que no están sabiendo resolver sus necesidades del día a día. La responsabilidad la tenemos los dos -PP y PSOE-. En tercer lugar, abrirles el espacio para que gobiernen, meter al caballo de Troya dentro. Ahí es donde más daño hacen porque cuando uno tiene el poder es cuando realmente puede dilapidar esos pilares que mantienen la estructura de un país.
Pero a ustedes en las últimas elecciones generales, las más recientes, la respuesta a la formación de un gobierno de PP y Vox les funcionó.
Es que la mejor forma de combatir a la ultraderecha es gobernando y garantizando los derechos y resolviendo los problemas. Han llegado aquí para quedarse, están en el cauce democrático, aunque quieran ser de caballo de Troya, lo que tenemos que hacer es combatirlos. Abascal no puede venir a darnos lecciones como el señorito de Los Santos Inocentes.
Hace un año inició su carrera a la Presidencia de la Junta con su propuesta de dejar gobernar al partido más votado. ¿Lo mantiene pese al silencio del PP?
La sociedad está clamando por los consensos grandes, por que los dos partidos políticos nos demos la mano y busquemos la banda ancha, por intentar confrontar sin crispar, por intentar poner los problemas de la ciudadanía por encima de los intereses de la camiseta de nuestros respectivos partidos, el 24 de febrero le dije, oye, la lista más votada para adelante. Por tanto, desde esa perspectiva yo sigo poniendo esto encima de la mesa. Señores, vamos a buscar la banda ancha. Castilla y León necesita que seamos responsables. Y ser responsable es poner a Castilla y León por delante de todo. Ni tan siquiera para esto está siendo capaz de coger la mano tendida del Partido Socialista. Es tan cobarde que ni quisiera es capaz de poder cerrar un cara a cara. Esa es la cueva en la que está escondido permanentemente y de la que vamos a sacar el 15 de marzo.
Tanto PP como PSOE en los primeros compases de esta precampaña están hablando de la necesidad de centrarla en Castilla y León.
Unos los decimos y otros me llevan a Zapatero al Senado. Es que, claro, haz lo que yo digo pero no lo que yo hago. Esa es la estrategia.
Por tanto, ¿corren el riesgo de que vuelva a examinarse en Castilla y León el “sanchismo”?
Mañueco es un boxeador sonado, está arrinconado, zafándose con la guardia alta, buscando excusas para seguir escondiéndose y que el tiempo pase y suene la campana del 15 de marzo. Dice que está boxeando, pero en la realidad está en la lona. Y en esa situación de enroque, él sigue trasladando a la ciudadanía que quiere hablar de Castilla y León cuando no ha querido hablar nunca. Miente más que el último minuto de la lavadora, este hombre lo que va a hacer es todo menos hablar de Castilla y León. Igual que yo le puedo recriminar que es vago como un demonio, le puedo decir que es hábil en el arte de mimetizarse con el paisaje.
Finalmente, lleva ya un año al frente del PSOE de Castilla y León, ¿un mal resultado pondría en cuestión su liderazgo? ¿Teme que le exijan responsabilidades internas si fracasan?
La responsabilidad la tengo que aplicar yo. Nosotros hemos venido y hemos asumido las rindas para gobernar. Yo lo he dicho muchas veces, a mí no me gusta perder ni al futbolín, y en eso, el primero que tiene que hacer autocrítica soy yo, y no valdrá el contexto, ni absolutamente nada.