Aquel verano de 1926 en Val de San Lorenzo que Joaquín Sorolla 'aconsejó' retratar
Hay historias que pasan demasiado tiempo escondidas. Un siglo, concretamente, llevan sin ver la luz algunas de las protagonistas de esta historia: las espectaculares fotografías y acuarelas que los alumnos de la Escuela Madrileña de Cerámica de La Moncloa realizaron en Val de San Lorenzo por consejo del pintor Joaquín Sorolla en 1926. Parte de aquella ingente producción artística, realizada durante un pionero curso de verano y centrada en documentar la extraordinaria tradición textil de la Maragatería, es conocida, ha sido expuesta e incluso protagoniza varios libros. Pero en los archivos del Museo de Historia de Madrid, todavía quedan muchas fotografías y acuarelas que aunque han sido documentadas, no han sido nunca expuestas ni publicadas.
Aquel curso de verano, fruto de la inspiración y los nuevos aires que la Institución Libre de Enseñanza impulsaba en el país y que llegaron a la escuela de Moncloa de la mano de intelectuales y artistas como los hermanos Zuloaga o el propio Sorolla, causó una gran impresión en la pequeña pero próspera Val de San Lorenzo, famosa por su industria del paño (llegó a contar con más de 80 fabricantes en el XVIII) y por la preciosa indumentaria tradicional maragata de la Comarca leonesa. En esta peculiar y nada habitual salida a terreno, alumnos y profesores se instalaron en el pueblo y durante semanas convirtieron las calles y plazas en un gran estudio de arte en el que los vecinos posaban y modelaban ataviados con sus mejores trajes.
No solo se conservan 300 acuarelas de los alumnos, sino también 250 fotografías realizadas por su profesor con placas de vidrio y plata que suponen, por si mismas, una fantástica colección etnográfica. Varias esculturas también están documentadas y localizadas. Muestra de la ardua labor de investigación, en una de las esculturas llamada 'El adiós arriero' se guarda el rostro de un maragato de profesión carpintero, Lorenzo de la Puente, apodado en el pueblo 'el champán', quien hace un siglo se sacó un sobresuelo como modelo de un alumno de la Escuela.
El rol de Concha Casado
"Los pintores vestidos con la indumentaria maragata nos muestran la integración cordial que consiguieron con los vecinos de Val de San Lorenzo. [...] Todo el grupo solía reunirse al anochecer, alumnos y profesores, acompañados del maestro Benedito y, junto con los del pueblo, cantaban y aprendían las canciones leonesas", recordaba la etnógrafa Concha Casado en 2005 para el libro 'Un carro chillón y algo más', en el que se publican algunas de las fotografías. "Tanto los vecinos de Val de San Lorenzo como los pintores que todavía viven y con los que he podido hablar, guardan un gratísimo recuerdo de aquel verano de 1926", añadía una de las grandes culpables de que esta historia fuera conocida.
Casado, fallecida en 2016, fue quien "descubrió" todos los legajos resultantes del fervor artístico a orillas del Turienzo en los archivos de la Escuela de la Cerámica de la Moncloa, que más tarde serían depositados en el Museo de Historia de Madrid, como bien recuerda Miguel Ángel Cordero, investigador y depositario de todos los rastros que ha ido dejando la historia de aquel verano de hace cien años. En el año 1986, Casado publicó 'Imágenes Maragatas. Crónica de una excursión en 1926' (Junta de Castilla y León) y Caja Zamora editaría 'Tipos y trajes de Castilla y León', donde la etnógrafa ocupaba el capítulo de León con más detalles del curso de verano y las obras descubiertas. Miguel Ángel recogió el guante y desde hace años dedica buena parte de su vida y sus esfuerzos a dar a conocer las fotografías y su historia.
Gracias a Casado sabemos también que a Val de San Lorenzo llegó un grupo "numeroso, de cuarenta y cinco personas, que pasaron varias semanas dibujando, pintando y, a veces, también modelando barro", que viajaron y residieron "durante los meses de agosto y septiembre" y que "dormían en casa de los vecinos". También que al frente estaba el profesor "don Aniceto García Villar" y que "venía con ellos don Francisco Alcántara, el primer director y, realmente, el fundador de esta escuela (1911)". Muchos otros detalles del curso se han ido desvelando con el tiempo, como que cada vecino de Val de San Lorenzo cobró por hacer de modelo 3 pesetas de la época, algo impensable de ganar en aquellos tiempos en mitad de la Maragatería pero que supieron aprovechar los vecinos más audaces, como 'el champán'.
La influencia de Joaquín Sorolla
La historia de este en parte desconocido tesoro etnográfico la completa el gran pintor valenciano Joaquín Sorolla, a quien todo apunta como la persona que puso Val de San Lorenzo en la órbita de la Escuela de Cerámica. "Sorolla estaba enamorado de la indumentaria maragata, tuvo mucho que ver", reconoce Cordero. El famoso pintor valenciano, autor de obras como 'Paseo a la orilla del mar', viajó varias veces a León y Astorga. El cuadro 'Aldeanos leoneses' le abrió las puertas de la Hispanic Society of America de Nueva York, que le encargaría la obra Visiones de España: catorce pinturas de gran formato retratando los usos y costumbres del país de principios del siglo XX. Entre las escenas retratadas está muy presente la tradición maragata.
Sorolla, que impartió clases en la Escuela de Cerámica, tuvo una influencia "constante" sobre la institución madrileña. Incluso "rechazó la dirección de la Escuela por el encargo que le había hecho la Hispanic Society of America". "Eso sí, aconsejó a su amigo Francisco Alcántara localizaciones para llevar a cabo Cursos de Verano", asevera el investigador. En ese verano de 1926, evoca el experto, "también vino a Val de San Lorenzo una joven fotógrafa enviada por la Hispanic Society, Ruth Matilda Anderson, que se hospedó en el pueblo, en la Posada de Toribia".
Parte del archivo se publica
A partir de las publicaciones lideradas por Casado la historia del aquel verano de hace un siglo y los documentos que se conservan han ido ganando relevancia y suscitando interés, aunque siempre de manera parcial y desdibujada en el tiempo. En 2001, el Ayuntamiento de El Val y la Escuela de Cerámica celebraron el 75 aniversario con celebrando un nuevo curso en tierras maragatas. Como en la experiencia inicial, los alumnos se repartieron por las casas del pueblo y realizaron numerosas acuarelas. Fue entonces cuando se logró la primera exposición con 18 acuarelas originales pintadas en Val y traídas desde Madrid. Esa pequeña pero excepcional primera muestra pudo admirarse en la Casa de Cultura del propio pueblo por espacio de unos días. También se publicó 'La Maragatería hace 75 años. Val de San Lorenzo en 1926' (Edilesa).
Poco a poco, más y más originales y documentación del curso de verano han ido revelándose al gran público. En 2005, con el apoyo de la Obra Social de Caja España se publicaron en 'Un carro chillón y algo más' imágenes realizadas en el verano de 1926 por el profesor de la Escuela Aniceto García Villar y trabajadas con placas de vidrio y plata. En ellas, una visión completa de la vida de entonces de Val de San Lorenzo, así como de los alumnos y profesores del centro educativo. En 2009 fueron dos volúmenes de acuarelas. En 2010 los ayuntamientos de Val de San Lorenzo y Madrid firmaron un convenio para digitalización. Finalmente, el año 2013, gracias al patrocinio de la Fundación Conrado Blanco de La Bañeza, se emprendió la edición del segundo volumen de 'Un carro chillón y algo más', labor a la que contribuyeron el ILC y, de nuevo, Madrid.
"Queda material aún por editar en varios volúmenes de fotografías de García Villar y otro de acuarelas", explica con pesar Cordero, conservador del Museo Textil La Comunal "Dependiendo de las posibilidades de financiación, el Ayuntamiento tiene previsto editar", apostilla.
Fotografías inéditas
Este año, para conmemorar el centenario, el Ayuntamiento de Val de San Lorenzo tiene preparada una sorpresa, una colección inédita de fotografías del curso de verano verá la luz. Se trata de imágenes analógicas tomadas por el profesor García Villar durante su estancia en el pueblo en las que retrató a sus alumnos ataviados con indumentaria maragata y en los que también aparecen rincones típicos del Val de entonces. Es "una pequeña colección muy especial que tiene su propia historia", comenta Cordero. "Por suerte, algunas de esas fotografías cayeron en mi mano”, afirma para para agradecer la donación realizada del hijo de uno de los alumnos de la Escuela, Joaquín Sáenz, madrileño y también pintor, que se ha prestado también a colaborar en la organización del evento.
Además, una gran exposición contará con la cesión de material fotográfico del Museo de Historia de Madrid y piezas como la escultura realizada en 1926 a un vecino del pueblo, Martín Alonso, que se conserva en Val. Sin embargo, el gran sueño de todos los valuros y cómo no, de Miguel Ángel, coordinador de este amplio proyecto, es poder documentar y editar el resto.
