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'Cuaderno de viaje por el norte de España': Archer M. Huntington, un norteamericano en la Península

Archer M. Huntington, fundador de la Hispanic Society de Nueva York, redactó este libro después de un viaje a España en 1895. La editorial Gadir lo publica por vez primera en español, en traducción de Ana Useros. La edición ha estado al cuidado de Soledad Maura y Javier Santillán
Portada de 'Cuaderno de viaje por el norte de España'
Imagen parcial de la portada de 'Cuaderno de viaje por el norte de España'.

Muy simplemente, y en tono por supuesto humorístico, podría definirse a Archer M. Huntington (1870-1955) como hombre de profesión rico. Una profesión como otra cualquiera de la que no debemos reírnos porque en la España contemporánea de Mr. Huntington, la profesión de muchos era la de “propietario”. Su historia llama poderosamente la atención por muchas razones más allá de la riqueza en la que nació y vivió: los enigmas de su propio nacimiento, el posterior matrimonio de su madre, Arabela, con Collis P. Huntington y, tras enviudar, con su hermano Henry, la ausencia de vida social de la familia, la falta de educación reglada del protagonista… Y también por la obsesión por España que, al decir de Soledad Maura, prologuista del libro, es “lo que le hace original” porque su devoción y compromiso con España no tiene paragón entre los demás hispanófilos reconocidos.

Ese desmedido interés por lo hispano, parece que nacido tras un viaje a Europa en la adolescencia, hacia 1882, se concretó en el estudio del español que acometió con una profesora de Valladolid que, por cierto, “no era joven ni guapa”. Aunque eso no fue óbice para que él la adorara. Es una de tantas frases que sorprenden en este libro cuyo origen se encuentra, lógicamente, en otro periplo de 1894. Desde luego, su redacción se puede datar entre los años 1895 y 1897. La segunda fecha es clara porque fue la de su publicación y la primera evidente porque el autor se refiere a la guerra cubana. 

Libro de viajes

Dice Hungtinton en un brevísimo prefacio que su libro no quiere ser más que “una breve descripción de algunos viajes por el norte de España y se compone, con unas pocas excepciones, de las notas que tomé en el camino”. Cuando uno lee el texto, sin embargo, la impresión es otra. Se trata de un libro redactado y con abundantes datos que no son producto del viaje o la anécdota (que también se encuentra, por supuesto) sino que proceden fuentes académicas muy variadas. 

Portada de 'Cuaderno de viaje por el norte de España' 11
Portada de 'Cuaderno de viaje por el norte de España'.

Además, uno siente que el título está algo desajustado, dado que Plasencia, Yuste, Madrid y Alcalá son algunas de las visitas narradas en este libro. Probablemente Huntington, como tantos otros viajeros de su tiempo, tenía una visión de España dual en la que Andalucía era el Sur y todo lo demás, más o menos Norte o Este…

Lo cierto es que ‘Cuaderno de viaje por el norte de España’ ofrece una visión curiosa desde el punto de vista de un norteamericano que nos revela su percepción de la situación social y cultural de España de finales del siglo XIX. Hay una atención especial a la impresión que le generan las gentes, paisajes, tradiciones y modo de vida, muchas veces confrontadas con su propia realidad. Son precisamente las notas tomadas en el camino y las impresiones subjetivas, no las largas observaciones o referencias bibliográficas (entre las que se encuentran incluso las de otros viajeros por la Península), las más jugosas e interesantes. En ellas están presentes las palabras en español, las consideraciones sobre posadas, conductores de diligencias, la visión fatalista del paisaje, la indumentaria, los oficios, las tradiciones populares, las curiosidades, los tópicos. Pues, ¿no es un tópico que los ojos negros hayan sido trasplantados desde el sur desde el tiempo de los moros? ¿O que las calles sean inevitablemente estrechas o estén mal iluminadas? ¿O que los conductores de diligencias tengan costumbres ancestrales? ¿O que los aragoneses sean fornidos, industriosos y mordaces los catalanes, dignos los caballeros de castilla y león, fogosos los andaluces?

Dirigido a sus coterráneos

Parece también claro que Huntington planteó su  ‘Cuaderno de viaje por el norte de España’ como un libro de viajes dirigido obviamente para sus coterráneos. Lo demuestran expresiones repetidas del estilo de “el viajero debe, durante su estancia en la capital, ir a ver ese antiguo edificio…”. Y ese planteamiento hace que el lector actual lo encuentre poco ágil, en ocasiones exageradamente abigarrado, en otras insulso. Bien es verdad que la desigualdad entre los capítulos en que se divide es notable: llamativamente pobres, por ejemplo, los dedicados a Astorga y los maragatos, llenos de lugares comunes, o el de Oviedo, que casi se limita a una retahíla de reliquias que el autor enumera sin una pizca de humor. Hay otros, sin embargo, más jugosos y entretenidos (incluso con sorprendentes consideraciones): los de Aragón y el Pirineo.  

La obra se publicó acompañada numerosas fotografías, dibujos y fotograbados que, obviamente, forman parte de la presente edición. Una edición sin duda necesaria para completar la visión de los viajeros extranjeros por la España del XIX.  
Por cierto. De la vallisoletana que no era ni joven ni guapa, aunque Huntington la adoraba, nunca supimos el nombre.

Cuaderno de viaje por el norte de España
Archer M. Huntington
Soledad Maura y Javier Santillán.
Traducción de Ana Useros
Gadir Editorial, 2025.
276 páginas