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‘Los domingos’ toca el cielo en los Goya 2026 y se alza con los tres premios más importantes: Mejor película, dirección y guion original

La película de Alauda Ruíz de Azúa obtiene cinco Goyas en total, y es que desde que ganó la Concha Oro en San Sebastián no ha parado de generar admiración y debate. ‘Sirat’ vence por cantidad con seis premios técnicos 

En su 40ª edición, los Premios Goya volvían a Barcelona después de 25 años. El espectáculo televisivo de cerca de tres horas y media logró un 26% de cuota de pantalla  y congregó una media de 2.396.000 espectadores, logrando así su mejor dato desde 2020. La gala, presentada por una insólita pareja compuesta por Rigoberta Bandini y Luis Tosar, comenzó a ritmo de Serrat, con “Hoy puede ser un gran día”, que ellos mismos interpretaron con curioso y agradable acierto. A partir de ahí, dentro de la estructura habitual de estas ceremonias, se dio paso al tedio y a desiertos de aburrimiento por la falta de ritmo, aunque se refrescaron de vez en cuando con algún chiste o los subidones de emoción de los premios. Entre halagos a la diversidad creativa, las actuaciones musicales y algunos momentos incómodos, la ceremonia se fue desarrollando con la parsimonia e intensidad de sus contenidos habituales tanto estéticos y formales como sociales.  

 

Los Goya, una noche más, tuvieron también su parte reivindicativa y política. Las insignias en apoyo a Gaza que lucieron muchos de los presentes y las preguntas sobre éste y otros asuntos de la densa actualidad política internacional a lo largo de la alfombra roja protagonizaron una velada que no pretendía evadirse de las tensiones del presente. Tras la polémica de hace pocos días protagonizada por Wim Wenders en la Berlinale, al defender que el cine debe mantenerse al margen de la política, algunas voces consonantes también se han alzado aquí en las horas previas a los Goya, como la de Leonor Watling, que se cuestionaba estas acciones o respuestas requeridas en los contextos cinematográficos durante una entrevista reciente. 

Triunfos y pocas sorpresas  

En los primeros compases de la entrega de ‘cabezones’, —así es como llaman en el mundillo a las estatuillas—, no se atisbó un triunfo claro. En poco rato, Sirat, de Oliver Laxe, ya llevaba en la mochila algunos premios y hacia la mitad de la gala ya tenía los seis que finalmente consiguió, todos ellos en categorías técnicas: Mejor dirección de producción, mejor dirección de arte, mejor fotografía, mejor montaje, mejor banda sonora, y claro, mejor sonido —categoría a la que ha sido también nominada para los Óscar 2026 junto la categoría de mejor película internacional.  

Pero Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, confirmaba en el tramo definitivo de la gala las expectativas generadas desde que se estrenó en salas, —y antes, con su Concha de Oro en San Sebastián—, durante las nominaciones y la temporada de premios, llevándose los galardones más significativos de la noche: Mejor película, mejor guion original y mejor dirección para su creadora. Además, merecidísimamente, mejor actriz protagonista para Patricia López Arnáiz, y mejor actriz de reparto para Nagore Aramburu. 

 

Y es que la película es excepcional. Es sobrecogedora y emotivamente compleja, te deja aplastado en la butaca intentando ordenar el bombardeo de pensamientos que te atraviesan la cabeza durante su proyección. La forma de diseccionar con bisturí el proceso de deconstrucción de una familia que acaba transformando las vidas de sus miembros para siempre es admirablemente escalofriante. La dificultad de hablar en lo cotidiano de los temas que aborda, de los prejuicios, hace de esta película una obra inteligente, viva, valiente y excepcional. La hipocresía y el cinismo se presentan desnudos ante la cámara, es magistral y una de las mejores películas españolas de los últimos años.  

Los 'cabezones'

Otros premios destacados de la noche fueron: El Goya al mejor actor protagonista para Jose Ramón Soroiz por su papel en la valiente y emotiva Maspalomas, y los tres que consiguió Sorda, la cinta ganadora en el Festival de Málaga, y que triunfó en la sección Panorama de la Berlinale de 2025, que visibiliza las dificultades sentimentales y emocionales de la discapacidad auditiva: Mejor dirección novel para Eva Libertad, mejor actriz revelación para Miriam Garlo, —que está magnífica—, y mejor actor de reparto para Álvaro Cervantes. El chaval de La Cañada, Toni Fernández Gabarre, ganó el Goya al mejor actor revelación por Ciudad sin sueño de Guillermo Galoe, en equilibrio con el documental, el papel es prácticamente un retrato real de su vida, su familia y sus anhelos. 

Uno de los momentos más celebrados de la gala fue el Goya Internacional entregado esta edición a la gran Susan Sarandon, quien ofreció un discurso lleno de moralidad crítica y solidaridad con las causas globales y algunos piropos a Pedro Sánchez. Y sin duda uno de los más emocionantes fue la interpretación de “Si te vas...”, de Extremoduro, por parte de Belén Aguilera y Dani Fernández en el In Memoriam de recuerdo a los fallecidos de la profesión, siendo al mismo tiempo un sentido homenaje al propio Robe Iniesta. El Goya de Honor le fue concedido al director asturiano Gonzalo Suárez, que a sus 91 años recibió el reconocimiento a toda una vida dedicada al cine y la literatura. Figura clave del cine español más heterodoxo y libre, reivindicó la imaginación y la independencia creativa y fue ovacionado en pie por el auditorio. 

 

Alba Flores ganó el Goya de Mejor canción original con el tema homónimo del documental Flores para Antonio, creado junto a la cantante y compositora Silvia Pérez Cruz. El discurso de la actriz puso al público en pie por su contundencia reivindicativa y por la emoción como último homenaje a su padre, Antonio Flores. 

Albert Serra, silencio

El Goya al mejor documental fue para Tardes de Soledad, de Albert Serra, uno de los tipos más independientes y excéntricos del cine español y una de las películas que más polémica social, política y cinematográfica ha generado en los últimos meses. En una noche como la de ayer, en la que habían confluido controversias varias en diferentes direcciones, cine, política, cultura, Serra, en su discurso de agradecimiento podía salir por vaya usted a saber dónde. Sin embargo, el director que habitualmente habla con libertad de todo lo que se pregunta, mantuvo un perfil plano. Hay silencios que retratan más que un puñado de palabras, el de Albert Serra anoche fue pensado e incómodo. Una colosal obra cinematográfica que expone la tauromaquia como nunca ha sido retratada, y su creador no pronunció la palabra ‘toro’ ni una sola ocasión. Es complicado agradecer un premio olvidando porque te lo dan, cuando para poder pintar ese cuadro magistral te han abierto las puertas del campo de par en par. Curioso, ¿‘pa no molestar’? 

 

El cine español disfruta sin duda de uno de sus momentos más fértiles en términos de diversidad temática, creatividad formal y rotundo talento artístico y cinematográfico. Esto se refleja en la importante cantidad de buenas películas, que incluye un par de obras excepcionales, de las que hemos disfrutado durante este ciclo. La capacidad de la industria cinematográfica patria se ha puesto de manifiesto con ellas, y así esperamos que lo siga haciendo, constantemente, con pasión y talento, que aquí no falta, y presupuesto claro.