Muere la fotógrafa Belita Gracia, la mirada pionera que León supo reconocer a tiempo
Belita Gracia falleció este lunes dejando tras de sí una trayectoria artística que León ha sabido valorar cuando aún estaba presente. Con 102 años, la fotógrafa asistió a la inauguración de la gran exposición dedicada a su obra en el Centro Leonés de Arte del Instituto Leonés de Cultura (ILC), un proyecto impulsado desde la Diputación de León bajo la dirección de Luis García Martínez.
La muestra se convirtió rápidamente en un acontecimiento cultural, tanto por la calidad del material expuesto como por el simbolismo de rendir homenaje a una autora centenaria, lúcida y plenamente consciente del momento histórico que estaba viviendo. El éxito fue tal que la exposición, inicialmente concebida con un calendario limitado, fue prorrogada hasta el 31 de enero y continuará visible durante esta semana.
La fotógrafa y su tiempo
Nacida en León en 1924, Belita Gracia pertenecía a una de las sagas fotográficas más relevantes de la ciudad. Nieta e hija de fotógrafos, desarrolló una obra amplia y diversa que supo captar distintas épocas con una mirada personal y adelantada a su tiempo. Su archivo refleja tanto la audacia de las pioneras como una sorprendente capacidad para interpretar décadas posteriores, como los años ochenta, con la misma solvencia que autores consagrados.
Aunque no siempre pudo dedicarse a la fotografía con la intensidad que hubiera deseado, el conjunto de su trabajo conforma hoy un legado coherente, sólido y fundamental para comprender la historia visual de León.
La exposición como testamento artístico
La muestra organizada por el ILC recorre las distintas etapas vitales y creativas de Belita Gracia. Desde los primeros paisajes realizados en Ribadeo, en la costa lucense, hasta escenas urbanas de León, pasando por los retratos de la Barcelona de los años setenta y los collages experimentales de la década de los ochenta.
El recorrido permite entender la evolución de una autora inquieta, capaz de adaptarse a los cambios estéticos y sociales sin perder una identidad propia, y de construir un archivo que hoy trasciende lo personal para convertirse en memoria colectiva.
Ana Valiño y la recuperación del archivo
Detrás de la exposición hay un trabajo de investigación clave encabezado por Ana Valiño, comisaria del proyecto. Su labor fue determinante en la recuperación de negativos, la catalogación del material y la reconstrucción de una obra que permanecía en gran parte dispersa y pendiente de una revisión histórica.
Gracias a ese proceso, el trabajo de Belita Gracia ha dado el paso definitivo para ocupar el lugar que le corresponde dentro del patrimonio cultural leonés y en la historia de la fotografía.
Una inauguración con la familia
El acto inaugural reunió a la propia Belita Gracia junto a su hijo Olaf Pla, fotógrafo, músico y creador, así como a otros miembros de la familia. También participaron Ana Valiño y Luis García Martínez, en un encuentro que combinó artes visuales y música clásica, y que sirvió como celebración de una trayectoria largamente silenciosa y finalmente reconocida.
Una imagen que permanece
La exposición del Centro Leonés de Arte se ha convertido, con el fallecimiento de la autora, en el último gran hito de su vida pública. Un cierre pleno, que deja la sensación compartida de que el reconocimiento llegó a tiempo. La obra de Belita Gracia permanece ahora como testimonio definitivo: una mirada que ya forma parte de la historia de León y que seguirá viva en cada una de sus fotografías.
