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Sorteo del Niño

El Niño se juega con Villamanín en el foco por las papeletas

El sorteo reparte 770 millones mientras sigue viva la polémica surgida en el municipio leonés por la venta de participaciones

El sorteo extraordinario de la Lotería del Niño se celebra este mismo martes (en apenas una hora) y vuelve a poner sobre la mesa un debate que ha cobrado especial relevancia en la provincia de León tras lo ocurrido en Villamanín. El premio, que distribuye un total de 770 millones de euros, llega marcado por la desconfianza generada por el uso de papeletas o participaciones, una fórmula muy extendida en asociaciones, bares y comisiones de fiestas.

El caso de Villamanín

La controversia estalló hace semanas en Villamanín, un municipio de unos 900 habitantes, cuando se detectó que se habían vendido más participaciones que décimos premiados con el Gordo de Navidad, un total de 50 papeletas, equivalentes a cuatro millones de euros.

La Comisión de Fiestas local, responsable de la distribución y que ahora ha recibido una lluvia de solidaridad, llegó a movilizar más de dos millones de euros con el objetivo de mitigar el conflicto social generado pero por el momento sin efecto.

Posteriormente, se constituyó una asociación específica para canalizar la gestión del problema y buscar soluciones entre los afectados.

Qué es y qué no es una papeleta

El episodio ha servido para recordar que una papeleta no equivale a un décimo oficial. Según la Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado (SELAE), los únicos documentos válidos para cobrar un premio son los décimos y resguardos adquiridos en puntos oficiales. Las participaciones forman parte de acuerdos privados y su gestión recae exclusivamente en las entidades que las emiten, sin responsabilidad alguna por parte del organismo estatal.

Desde el punto de vista legal la compra de una papeleta supone un contrato privado de cesión de un premio potencial. Para que sea válida, debe incluir datos como el número jugado, el sorteo correspondiente, el importe real apostado, el recargo si existe y la identificación completa del vendedor.

Derechos y riesgos para el comprador

En caso de resultar premiado el número, el poseedor de una papeleta no puede acudir directamente a una administración de lotería. Es el vendedor quien debe cobrar el décimo y repartir posteriormente el importe proporcional. Si no lo hace, el comprador puede reclamar por la vía civil e incluso penal si se acredita fraude, como la venta de participaciones sin respaldo real o en número superior al existente.

A las puertas del sorteo de El Niño, la polémica de Villamanín actúa como advertencia para miles de jugadores en León y en toda España: participar mediante papeletas exige confianza y transparencia, justo cuando la ilusión por el premio está a punto de ponerse en juego.