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Reportaje

'Noche de paz'... en pleno mes de agosto

Dimitri convierte Ordoño II en un escenario para pedir paz y reconstruir su hogar | El músico callejero, instalado en Matallana de Torío, interpreta con su violonchelo música navideña en pleno mes de agosto en la principal avenida de León mientras reúne dinero para reparar el tejado de su casa y reivindica un mensaje que considera universal

Quien se pase estos días por la avenida de Ordoño II, el gran escaparate comercial y peatonal de León, puede quedarse sorprendido al escuchar una melodía que parece llegada de diciembre en lugar de agosto. Entre el bullicio de los comercios, los turistas y los vecinos que recorren el centro de la ciudad, suena "Noche de paz", uno de los villancicos más conocidos de la Navidad.

La escena tiene un protagonista inconfundible. Sentado junto a su violonchelo, con una bandera de España colocada a su lado, Dimitri interpreta una y otra vez la pieza con la serenidad de quien sabe que la música también puede llamar la atención cuando rompe todas las expectativas.

Del corazón de León al corazón de la gente

Aunque habitualmente desarrolla su actividad en la calle Ancha, durante este mes ha decidido trasladarse unos metros para instalarse en Ordoño II, donde el paso de peatones es constante.

"Normalmente estoy en la calle Ancha, pero estos días me vengo hasta Ordoño", explica mientras hace una breve pausa antes de volver a deslizar el arco sobre las cuerdas del violonchelo.

Su presencia no pasa desapercibida. Muchos se detienen unos segundos, otros sacan el teléfono móvil para grabar la escena y algunos dejan una aportación antes de continuar su camino.

Un tejado por reparar

Detrás de cada interpretación hay un objetivo muy concreto. Dimitri vive en Matallana de Torío y reconoce que necesita reunir dinero para afrontar una reparación urgente.

"Vengo al centro de León para ganar algo de dinero", resume.

El destino de esas aportaciones está decidido desde hace tiempo. "Es para conseguir dinero para reparar el tejado de la casa. Con las tormentas quedó destrozado. También tengo que poner parte del suelo", relata.

Cada moneda, cada billete y cada transferencia acercan un poco más esa reparación que considera prioritaria.

Una canción con otro significado

La elección del repertorio despierta inevitablemente la curiosidad. En pleno agosto, cuando el calor domina las calles leonesas, resulta difícil no preguntarse por qué interpreta precisamente un villancico.

La respuesta llega sin dudar.

"Es para pedir la paz en el mundo, la paz es la fuerza que nos une."

Para Dimitri, la música trasciende las estaciones del año. La considera un lenguaje universal y entiende que el mensaje de "Noche de paz" mantiene su sentido independientemente del calendario.

Mientras muchos la asocian únicamente a la Navidad, él la convierte en una llamada permanente a la convivencia.

Cada fotografía tiene un precio

El músico también ha encontrado una forma de obtener un pequeño ingreso adicional con la curiosidad que despierta entre quienes pasan junto a él.

"Si quieres tomarme una foto cuesta un euro y hacerme un vídeo dos", comenta con naturalidad.

No es una norma impuesta, sino una manera de recordar que detrás de cada grabación hay horas de trabajo y la necesidad de seguir adelante.

"La gente graba, pero yo estoy aquí para intentar salir adelante", añade. Para facilitar las colaboraciones, también acepta pagos mediante Bizum.

Música para cualquier escenario

Las actuaciones en plena calle no son su única actividad. Dimitri asegura que está dispuesto a llevar su música allí donde se la soliciten.

"Todo en bodas y celebraciones, donde me llamen."

Esa disponibilidad forma parte de una actitud marcada por el esfuerzo constante para convertir la música en un medio de vida.

Entre turistas, vecinos y alguna libra

El ir y venir de personas por Ordoño II deja escenas de todo tipo. Hay quien se detiene únicamente a escuchar, quien conversa unos minutos con él y también visitantes extranjeros que contribuyen con monedas de otros países.

"Hay un poco de todo", resume.

Cuando la ocasión lo permite, incluso cambia libras por euros para obtener un pequeño ingreso extra que también suma en su objetivo.

Un mensaje que permanece

La melodía vuelve a sonar una vez más entre el ruido de la ciudad. Dimitri continúa interpretando "Noche de paz" con la misma convicción con la que comenzó la mañana.

Más allá de la recaudación diaria o del estado del tejado que espera reparar, insiste en que el mensaje es lo verdaderamente importante.

Y mientras las notas del violonchelo se mezclan con el ir y venir de quienes recorren Ordoño II, un villancico sigue recordando, en pleno agosto, que hay canciones cuyo significado no entiende de estaciones. "Esta pieza se puede tocar siempre, es como la quinta sinfonía", sentencia.