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Un 'parche' de ladrillo para Dámaso Merino

Los propietarios de la Casona realizan trabajos de emergencia para tratar de asegurar la estructura del edificio protegido tras su colapso parcial de hace 15 días

Tras el bochorno por el derrumbe de una parte del patrimonio arquitectónico leonés, los primero cuidados han llegado esta semana (tarde, por lo tanto) a la Casona de Dámaso Merino, edificio que arrastra cuatro siglos de historia a sus espaldas pero cuya protección ha brillado por su ausencia al punto de llegar al colapso de parte del inmueble el pasado 14 de marzo.

El esquinazo del edificio colindante con el Hotel Camarote, epicentro del desplome de hace quince días, ha sido ahora tapiado con ladrillo para cerrar la estructura exterior del inmueble que en su interior ha sido reforzado también con nuevos arriostramientos en busca de mayor estabilidad. Estos son los principales trabajos que se han venido realizando en los últimos días en la zona por parte de los propietarios, con el objetivo prioritario de reestablecer el paso de peatones por la calle Dámaso Merino (conexión directa entre la Catedral y el Romántico) de cara al inicio de los días grandes de la Semana Santa. Serán los técnicos municipales quienes tengan ahora la última palabra para dar de paso los trabajos tardíos y parciales.

Un colapso 'esperado'

Lamentablemente, El colapso del inmueble el día 14 no fue un hecho inesperado. En los días anteriores ya se habían producido desprendimientos de cascotes y tierra hacia la vía pública, lo que evidenciaba el deterioro estructural del edificio.

Las persistentes lluvias y el fuerte viento registrados en León durante las últimas semanas habrían agravado aún más el estado de la construcción, debilitando una estructura que llevaba tiempo en situación crítica.

La advertencia del Procurador

También el Procurador del Común, 'vecino' del inmueble, había emitido una resolución alertando del peligro que representaba el edificio situado en el número 3 de la calle Dámaso Merino. En su dictamen señalaba que “el evidente deterioro físico y la posible inestabilidad estructural del inmueble se ha agravado por efecto de las persistentes lluvias acaecidas durante las últimas semanas”.

También advertía de que las fuertes precipitaciones y los vientos habían provocado nuevos desprendimientos y el desplome de tierra y cascotes a la vía pública, lo que suponía un riesgo real para las numerosas personas que transitan a diario por esta calle del casco histórico.

Medidas provisionales consideradas insuficientes

El informe del Procurador también cuestionaba las medidas adoptadas hasta ese momento por el Ayuntamiento. Según el dictamen, la actuación municipal se había limitado al precintado del edificio por parte de la Policía Local.

Una actuación que, a juicio de la institución, resultaba insuficiente para minimizar el peligro para vecinos, turistas, repartidores o trabajadores de los negocios de la zona.

Exigencia de actuación inmediata

Ante la gravedad de la situación, el Procurador del Común decidió abrir una actuación de oficio para instar al Ayuntamiento a intervenir con urgencia.

Entre las medidas recomendadas figuraban el apeo y apuntalamiento del inmueble, el cerco de las fachadas o el desvío del tránsito de personas y del tráfico rodado, actuaciones destinadas a garantizar la seguridad en la zona.

Además, se sugería al consistorio que, dada la notoria degradación estructural del edificio, procediera —si fuera necesario— a la ejecución subsidiaria de las labores de conservación previstas en la legislación urbanística.

Un edificio histórico en estado de abandono

La Casona de Dámaso Merino ocupa una parcela de 615 metros cuadrados en pleno casco antiguo de León y actualmente se encuentra a la venta. Su deterioro progresivo y el abandono del inmueble habían generado preocupación entre los vecinos, que desde hace tiempo reclamaban una intervención para evitar riesgos y preservar la integridad de una construcción histórica del centro de la ciudad.