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El 'Refugio creativo' de San Juan de Dios vuelve a abrir sus puertas a equipos artísticos

La beca permitirá al grupo seleccionado convivir de forma integral durante diez días en la residencia La Fontana y tener “la experiencia que tendría cualquier persona que solicita asilo en España” 

El Programa de Protección Internacional de San Juan de Dios de León lanzará mañana la tercera convocatoria del Programa Refugio Creativo, que cuenta con la colaboración de la Fundación la Caixa y que ofrecerá una aportación de 1.650 euros para la producción artística y 450 euros de ayuda al desplazamiento, así como un periodo de residencia integral de diez días para un máximo de cuatro personas que formen parte del equipo artístico en la residencia La Fontana, para convertirla en un lugar de refugio creativo y convivencia común.

Esta tercera convocatoria cerrará su plazo el 30 de marzo, mientras que la resolución del artista seleccionado se conocerá a principios de abril, tras lo que la ejecución se producirá hasta finales de octubre. El programa está abierto a todo tipo de creadores -cineastas, personas que trabajen con murales, imágenes, escritura, artes escénicas, acción política o filosofía-, siempre y cuando tengan “un proyecto sensible alineado con los objetivos de trabajar para la convivencia en paz la justicia social, el reconocer al diverso como una potencia y no una amenaza o la democracia”.

Así lo avanzó este martes la dinamizadora sociocomunitaria del Programa de Protección Internacional de San Juan de Dios de León y una de las impulsoras del proyecto Refugio Creativo, Ánxela Blanco, quien explicó que este nació en 2024 y desde su segunda edición cuenta con el impulso de la Fundación la Caixa al haber resultado ser ganador en la Convocatoria Castilla y León de Proyectos Sociales de la misma, lo que “permite tener la validación de una institución muy potente” y poder “impulsarlo, consolidarlo y mejorar las condiciones para que pueda ser más transformador en el territorio”.

Nutrirse y transformar

Para Blanco, la “línea más importante” del Programa Refugio Creativo es que “artistas de diferentes disciplinas acuden a La Fontana a vivir y crear”, de forma que “tienen la experiencia que tendría cualquier persona que solicita asilo en España”, al tiempo que se les ofrece “las mejores condiciones para que sigan creando”, de forma que “se dejen influir por la comunidad y la nutran y transformen”.

De igual forma, Ánxela Blanco detalló que el Programa de Protección Internacional trabaja para “tejer una red de alianzas para el Refugio Creativo” mediante “un entramado que pasa por el barrio” en el que se sitúa La Fontana, Armunia, pero que también “intenta llegar a instituciones y creadores tanto leoneses y como de más allá de la ciudad”.

Además, explicó que el objetivo es que el programa “sea replicable”, de forma que “la unión entre arte y atención social se pueda expandir”, algo que consideró que se debe hacer “de la mano del barrio” mediante un proyecto “con los muros abiertos” en el que “se deja entrar al barrio para también entrar al barrio”. “Entendemos la acogida como la hospitalidad y el acompañamiento de la persona que llega, pero también incidiendo en la comunidad que acoge y ayudando a entender la diversidad para que sea una riqueza y no una amenaza”, añadió.

‘Lo que no entra en cuadro’

El cineasta leonés Marcos Rodríguez, conocido como Marcos Roddie, fue el seleccionado en la segunda edición del Programa de Refugio Creativo gracias al proyecto titulado ‘Lo que no entra en cuadro’, que plantea la creación de una película comunitaria entendida como un proceso vivo donde conviven relatos, silencios, recuerdos, gestos y miradas diversas.

El proyecto se desplegó durante los últimos ocho días en el centro La Fontana de Armunia, mediante varias jornadas de trabajo compartido que hicieron del cine una herramienta de encuentro, escucha y construcción conjunta con el objetivo de “dar la voz a todas las personas que en muchos casos son representadas y que no se representan a sí mismas”.

Roddie detalló este martes que el proyecto planteaba “una idea abierta” que buscaba “trabajar con la realidad”, de forma que “el proceso ha ido cambiando y evolucionando a partir de lo que se ha ido hablando con los participantes”. Así, ‘Lo que no entra en cuadro’ “son las conversaciones que hay detrás de la cámara, en un juego con el metacine, con los vínculos y nuevas amistades creados en un espacio abierto, bonito y diverso”.

Todo ello dio como resultado un “impacto” en los participantes como consecuencia de “una suma de pequeñas cosas” en “una mezcla de culturas” que en el proyecto se hace “mucho más presente”, permitiendo “ver con otros ojos el sitio en el que ahora viven, más allá de un refugio y poder imaginar y jugar”.

Abdul y el cine comunitario

Uno de esos participantes es Abdul, procedente de Guinea, que lleva un mes en el centro La Fontana y al poco de llegar descubrió que iba a acudir un director para “hacer cine comunitario”, por lo que desde el primer momento quiso “tener la experiencia”.

Una experiencia “muy buena” para poder hacer “una película” y con la que se mostró “muy contento” del recorrido hecho, ya que le permitió “comprender muchas cosas”.
“Después del primer día que Marcos vino se me despertó la curiosidad de participar en el cine y me encantó la experiencia, por lo que hora estoy listo para tener nuevas experiencias de cine y espero poder implicarme pronto en ellas”, aseguró.