Trump se aleja de reabrir Ormuz y traslada la presión a los aliados
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha comenzado a rebajar el peso de la reapertura del estrecho de Ormuz como objetivo prioritario en el conflicto con Irán, pese a que esa condición había sido señalada inicialmente como clave para poner fin a la ofensiva.
El paso marítimo, por el que transita cerca del 20% del petróleo mundial, permanece cerrado en el contexto de la guerra iniciada por Washington junto a Israel contra territorio iraní, lo que ha tensionado los mercados energéticos internacionales.
Presión a Europa y países consumidores
En sus últimas comunicaciones públicas, Trump ha instado a los países dependientes del crudo que atraviesa esta ruta a asumir un papel activo en su reapertura, trasladando así la responsabilidad a socios internacionales.
Entre los países señalados figuran el Reino Unido y Francia, a los que la Administración estadounidense reprocha su limitada implicación en la operación militar, especialmente en el uso de bases o espacio aéreo.
Objetivos militares prácticamente cumplidos
Desde Washington se considera que gran parte de los objetivos fijados al inicio del conflicto están alcanzados o cerca de lograrse, entre ellos el debilitamiento de la capacidad militar iraní y el freno a su programa nuclear.
Además, la muerte del líder supremo Ali Jameneí durante los bombardeos ha sido interpretada por el entorno del presidente como un cambio sustancial en el equilibrio interno del país.
El estrecho deja de ser prioritario
Informaciones procedentes de medios estadounidenses apuntan a que la Casa Blanca sopesa cerrar la fase actual del conflicto sin garantizar la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, con el objetivo de evitar una prolongación de la guerra más allá del plazo inicialmente previsto, de entre cuatro y seis semanas.
En ese escenario, Estados Unidos apostaría por la vía diplomática para recuperar el tráfico marítimo, al tiempo que presionaría a aliados europeos y países del Golfo para que lideren eventuales operaciones en la zona.
Refuerzo militar y advertencias a Irán
Pese a este cambio de enfoque, el despliegue militar estadounidense continúa activo en la región. En los últimos días han llegado refuerzos, incluidos miles de efectivos, para apoyar las operaciones en curso.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha insistido en que otros países deben implicarse en la seguridad de esta vía estratégica y ha advertido de que, en ausencia de un acuerdo con Teherán, el conflicto podría intensificarse.
Impacto global del bloqueo
El cierre del estrecho de Ormuz sigue teniendo consecuencias directas en la economía internacional, con un encarecimiento del petróleo que afecta tanto a Europa como a Asia.
Mientras tanto, la evolución del conflicto dependerá en buena medida de las negociaciones abiertas —cuya existencia es objeto de disputa entre las partes— y del papel que decidan asumir los aliados de Washington en una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.