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Santiago González, minero de Villablino, encara la recta final de la 'marcha Miura'

Los trabajadores de la explotación de Ibias reclamarán ante la Junta el abono de salarios pendientes tras recorrer más de 80 kilómetros a pie
Los mineros, durante una de las etapas del fin de semana.
Los mineros, durante una de las etapas del fin de semana.

La marcha iniciada por los trabajadores de Mina Miura continúa avanzando por las carreteras asturianas con destino final en Oviedo. Este lunes, los mineros completaron una nueva etapa entre Tineo y Salas dentro de una movilización con la que pretenden visibilizar la delicada situación laboral que atraviesan desde hace meses.

Entre los participantes se encuentra Santiago González, minero de Villablino y picador de profesión, que junto a sus compañeros mantiene la reivindicación para exigir el cobro de las cantidades adeudadas por la empresa Carbones La Vega.

El grupo tiene previsto llegar este miércoles a la Junta General del Principado de Asturias, donde trasladará públicamente su reclamación tras varios días caminando por el occidente asturiano.

Diez nóminas y dos pagas pendientes

El conflicto laboral se centra en la deuda acumulada por la empresa minera, gestionada por el empresario Fernando Martínez Blanco. Los trabajadores denuncian el impago de diez mensualidades y dos pagas extraordinarias, una situación que ha llevado a los afectados a intensificar las protestas.

Hasta el momento, los mineros han recorrido aproximadamente 80 kilómetros y todavía afrontan unos 70 más antes de alcanzar la capital asturiana.

La movilización está despertando numerosas muestras de apoyo en las localidades por las que pasa la comitiva. Vecinos y colectivos sociales han acompañado a los trabajadores durante diferentes tramos del recorrido y les han mostrado respaldo en cada parada.

Del encierro en la mina a la marcha por carretera

La actual caminata representa una nueva fase de un conflicto que comenzó semanas atrás en el interior de la explotación minera de Ibias. El pasado 23 de abril, cuatro trabajadores decidieron encerrarse en la mina como medida de presión ante la falta de soluciones.

Héctor Pérez, Héctor López, Santiago González y José María Pérez permanecieron durante 16 días a unos 300 metros de profundidad, en una protesta que finalizó el pasado jueves.

Tras abandonar el encierro subterráneo, los mineros optaron por trasladar la reivindicación a la calle y comenzar la marcha hacia Oviedo apenas un día después.

Apoyo ciudadano durante el recorrido

A pesar del desgaste físico acumulado después de varios días caminando, los trabajadores destacan el respaldo recibido durante el trayecto. La presencia de vecinos en distintos puntos del recorrido y las muestras de solidaridad se han convertido en uno de los principales estímulos para continuar la movilización.

Los mineros mantienen su intención de llegar hasta la sede parlamentaria asturiana para reclamar una solución a una situación que consideran insostenible y que afecta directamente a sus familias y a la continuidad de la actividad laboral en la explotación.