Las siembras de cereal caen un 7,8 % para 2026 por altos costes y bajos precios
Los cerealistas de Castilla y León recortan siembras para la cosecha de 2026, en un ambiente de pesimismo por los elevados costes de producción y unos precios que no permiten rentabilidad, a lo que se suman los nubarrones negros sobre el futuro ante una reforma de la PAC con severos recortes y el acuerdo comercial con Mercorur, que les ha llevado a tomar las calles.
Las primeras estimaciones del Ministerio de Agricultura sobre las siembras de invierno de trigo, cebada, centeno y avena apuntan a una bajada del número de hectáreas del 4,6 por ciento, desde 1.771.374 de 2025 las 690.691 para el año que viene, es decir, 80.683 menos. “Y se quedan cortos”, apuntan desde las organizaciones profesionales agrarias a Ical.
En concreto, el Ministerio estima que las siembras de trigo ascienden a 824.721 hectáreas, con una merma del 5,4 por ciento; las de cebada alcanzan las 689.499 hectáreas, un 3,3 por ciento por debajo del dato de 2025; las de avena se sitúan en 105.897, un 7,8 por ciento menos, y las de centeno, en 70.575, con una merma del 1,6 por ciento.
Por provincias, las siembra solo habría aumentado ligerísimamente en Segovia (168.700 hectáreas), un 1,9 por ciento, y se habría reducido en el resto, en Soria (168.700), un 14,2 por ciento; en Palencia (255.386), un ocho por ciento; en León (90.025), un 7,8 por ciento; en Salamanca (113.2359, un 6,3 por ciento; en Burgos (344.440), un 4,9 por ciento; en Valladolid (307.260), un 0,2 por ciento; y en Ávila (94.040), un 0,1 por ciento. En Zamora, con 158.860 hectáreas, el dato algo inferior, a las 158.930 de 2025.
El presidente de Asaja en Castilla y León, Donaciano Dujo, y los coordinadores de la Alianza UPA-COAG, Lorenzo Rivera, y de la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL), Jesús Manuel González Palacín, apuntan a la falta de rentabilidad como la principal causa de la merma de las siembras de cereal de invierno en la Comunidad, en un contexto de elevadísimos costes de producción, sobre todo por los fertilizantes, con bajos precios, inferiores a los 200 euros por tonelada.
Asimismo, constatan un escenario de enorme incertidumbre oscurecido por los nubarrones que se ciernen sobre el sector ante la reforma de la PAC y el acuerdo comercio de la UE con los países de Mercosur. Exigen los representantes agrarios un control de las importaciones, para que cumplan las mismas exigencias que impone la UE a sus agricultores, incluso que se aplique la cláusula de salvaguarda, el mecanismo de defensa comercial de la UE.
Falta de beneficios
El presidente de Asaja en Castilla y León asegura a Ical que “se ha producido un descenso de forma importante en las siembras de cereal en Castilla y León”, lo que han podido constatar en los datos de contratación de seguros, que se reducen en estos cultivos, y aumentan en el girasol, aunque solo se sabrá “a ciencia cierta” cuando se conozcan los datos de declaraciones de la PAC.
Dujo sentencia que “la explicación es clara, la falta de rentabilidad del cultivo”. En este sentido, recuerda que el año pasado sembraron un poco más y fue “muy bueno”, pero lo cierto es que “a la hora de hacer las cuentas apenas salió rentabilidad”, y “lo lógico es que no vengan dos años seguidos tan buenos”. Así, el agricultor “viendo los gastos que tiene, lo que ha hecho es sembrar menos” y dejar más superficie para otos cultivos forrajeros, oleaginosas o barbecho”. “La única explicación es la falta de rentabilidad del cereal. Como no es rentable, no sembramos”, insiste.
El líder agrario pone sobre la mesa el enorme encarecimiento de los fertilizantes, que están a más del doble de precio que en 2021, algo que “es impagable” cuando los precios del cereal se han reducido desde ese año. En este sentido, reprocha que los precios los ponen los mercados internacionales, porque en España no se produce lo suficiente, y el del cereal, “los puertos”, donde llegan “masivas importaciones de Ucrania” a bajos precios. “Estamos pagando la guerra”, agrega. Asevera que la puntilla puede llegar de Mercosur, no solo al cereal sino al vacuno, al azúcar o la apicultura. “Las noticias no son buena y van todas a peor y por eso las opas estamos en la calle”.
Cláusula de salvaguarda
El coordinador de la Alianza UPA-COAG manifiesta que la situación está provocada porque los precios no cubren los costes de producción cuando se han logrado hasta 5.500 kilos de rendimientos, ya que están por debajo de los 200 euros por tonelada, y “sin perspectivas de que vayan a subir”, junto a una climatología con un otoño muy seco hasta octubre que obligó a afrontar las siembras de forma atropellada en noviembre. Los fertilizantes a más de 600 euros la tonelada, las semillas, los fitosanitarios, la maquinaria con precios bajos no permiten una rentabilidad, dice, para indicar que las estimaciones del ministerio de un descenso en más de 80.000 hectáreas están por debajo de las que se sacan con los datos de Agroseguro, con un descenso de la superficie asegurada de siete por ciento, por lo que podrían ascender a 140.000, que irán a girasol.
El dirigente agrario denuncia que el año que viene, “salvo una catástrofe en primavera”, con una cosecha mundial grande una reserva en aumento, van a tener que acabar vendiendo por debajo de 200 euros, por lo que existe un “desánimo general” en el campo, aunque se sigue sembrando porque “no hay alternativa”.
Lorenzo exige también un equilibrio entre ganadería y agricultura, ya que con los precios actuales, los que crían animales “están encantados”, pero los cerealistas van a la ruina, y exigió al Gobierno un control de las importaciones, para que no entre grano a precios que tiren los de España. “Pero lamentablemente el ministerio está más por defender a las grandes fabricas de pienso y sus empresa cárnicas, que por defender cerealista”, agrega.
En este sentido, se refiere a la tabla reivindicativa que llevará a las opas a salir a la calle en unidad de acción durante este mes de enero, contra el acuerdo con Mercosur y otros como los de Marruecos, Túnez o Nueva Zelanda, junto a la reforma de la PAC. “Todos son problemas, no hay nada positivo”, lamenta, para criticar que con firma o sin firma, los barcos con cereal siguen llegando del otro lado del Atlántico y de Ucrania, sin que se aplique la cláusula de salvaguarda, algo que nunca se ha hecho.
Malos augurios
El coordinador regional de la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL) aprecia que las primeras previsiones de descenso de cultivo de cereal en la Comunidad, “se quedan cortas”, y comenta que “la climatología no ha sido buena, con elevados costes de producción y bajos precios”.
González Palacín expone que los augurios no son buenos, porque no creen que “vaya a mejorar el panorama internacional de producción y estocajes” ni los precios. “Esto no anima a nadie a sembrar”, dice y apunta asimismo a los costes de producción disparados por los fertilizantes y la maquinaria.
En este contexto, reclama que se cumplan las cláusulas espejo para los cereales que entran en la UA; y se active una “situación de crisis” en la UE, con ayudas mientras se mantenga esta situación. Asimismo, apeló a reforzar la PAC que se está negociando aumentando el presupuesto, no con recortes como se pretende, como “red de seguridad potente” para el sector.