La UME y la Policía rastrean la laguna de Berbes en busca de Trinidad y su bebé
La laguna de la antigua explotación de fluorita de Berbes, en la parroquia riosellana del mismo nombre, se ha convertido desde este martes en el epicentro de una investigación que vuelve a activar un caso congelado desde 1987. Un amplio dispositivo formado por la Unidad Militar de Emergencias (UME), agentes de la Policía Nacional —entre ellos miembros del GOIT, Policía Científica, Policía Judicial y Unidad Aérea— trabaja sin pausa para vaciar los cerca de 15.000 metros cúbicos de agua y sedimentos que ocultan dos vehículos localizados en el fondo de la balsa.
Cincuenta militares, drones aéreos y subacuáticos y varias motobombas de extracción componen un despliegue que se prevé de varios días. El objetivo: acceder a los coches sumergidos, donde los investigadores no descartan hallar restos relacionados con la desaparición de Trinidad Suardíaz, de 23 años, y de su bebé, Beatriz, de 13 meses.
El operativo se activa tras la orden del Juzgado de Instrucción nº4 de Gijón, que a finales de octubre autorizó continuar las actuaciones y recabó la colaboración de todos los organismos necesarios para avanzar en el drenaje.
Una desaparición que nunca encontró respuesta
La desaparición de Trinidad y su hija marcó profundamente a Matadeón de los Oteros (León), donde la joven vivía junto a su marido, Antonio María da Silva, apodado El Portugués. Trinidad sufría una discapacidad psíquica y había denunciado malos tratos poco antes de desaparecer. Tenía pendiente una comparecencia en la Audiencia de León el 15 de julio de 1987, a la que nunca acudió.
Ni vecinos ni familiares volvieron a ver a la madre ni a la niña. Tampoco las inspecciones policiales llevadas a cabo en 2017 en la vivienda de Matadeón ni en 2018 en la casa del matrimonio en Berbes aportaron indicios concluyentes. El caso quedó archivado provisionalmente.
El hallazgo que desencadenó la reapertura
Todo cambió cuando se detectaron dos vehículos en el fondo de la laguna de la mina de El Frondil, un dato que coincidía con el testimonio de un vecino que, décadas atrás, aseguró haber visto a Da Silva arrojar coches al agua poco después de la desaparición. La coincidencia llevó a la jueza Ana López Pandiella a ordenar la reapertura del procedimiento.
Aunque vecinos de la zona creen que podría haber hasta tres vehículos hundidos, la Policía solo ha confirmado la presencia de dos. Los especialistas no descartan que el vaciado de la balsa revele más restos.
Da Silva, hoy octogenario y residente en un centro asistencial de Zamora, sostiene que Trinidad y la pequeña se marcharon a Portugal. La investigación considera esa versión improbable y centra ahora todos sus esfuerzos en la laguna.
Una oportunidad decisiva tras casi cuatro décadas
El drenaje de Berbes se ha convertido en la mayor operación realizada en torno a este caso desde los años ochenta. Las próximas horas y la extracción de los vehículos serán cruciales para determinar si la balsa esconde las claves de un misterio que Asturias y León llevan 38 años sin resolver.
Para la familia de Trinidad y Beatriz, este operativo es, quizá, la última esperanza de cerrar una historia marcada por la ausencia.